La fuga de empresas prosigue con Catalana Occidente, eDreams y Planeta

Más de una treintena de empresas han decidido en la última semana llevar sus sedes sociales fuera de Cataluña


La fuga de empresas derivada de la situación política en Cataluña ha continuado este martes con compañías como Catalana Occidente, eDreams e Indukern, una situación que previsiblemente se mantendrá en los próximos días, después de que el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, haya puesto en suspenso la declaración de independencia. 

Más de una treintena de empresas han decidido en la última semana llevar sus sedes sociales fuera de Cataluña ante la incertidumbre jurídica que está provocando el proceso soberanista. Con este movimiento, las corporaciones quieren trasladar un mensaje de tranquilidad a los mercados, pero sobre todo garantizar que seguirán operando bajo el paraguas de la UE ante cualquier escenario.

De entre las últimas empresas que han acordado sacar sus sedes de Cataluña destaca la aseguradora Catalana Occidente, que moverá su domicilio de Sant Cugat del Vallès (Barcelona) a Madrid «para preservar los intereses de sus clientes, trabajadores, mediadores y accionistas». Otra cotizada, en este caso la agencia de viajes online eDreams Odigeo, ha optado por ubicar su sede social en Madrid, al igual que el grupo químico-farmacéutico Indukern, que ha tomado esta decisión «ante la situación de inseguridad jurídica que se derivaría de una posible declaración unilateral de independencia» en Cataluña.

También Sanantur, empresa dedicada al turismo de salud especializada en trasplantes capilares, la gestora de fondos EDM o VidaCaixa, la entidad líder del sector asegurador en España, se llevarán su domicilio social fuera de Cataluña. Este paso lo han dado anteriormente compañías como CaixaBank, Gas Natural Fenosa, Banco Sabadell, Agbar, Colonial, MRW, Cellnex, Criteria, Lleida.net, Banco Mediolanum, Service Point, GVC Gaesco, Catalana Occidente, Dogi o Derby Hotels.

Planeta trasladará su sede a Madrid

El Grupo Planeta ha confirmado a Efe que trasladará su sede social de Barcelona a Madrid después de que el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, haya asumido la declaración de independencia aunque posteriormente haya suspendido sus efectos. Un portavoz del principal grupo editorial y audiovisual español ha recordado a Efe el comunicado que difundió el lunes Planeta, en el que informaba de que el consejo de administración adoptaría la decisión de cambiar de sede en el caso de que Puigdemont hiciera una declaración de independencia de Cataluña. El portavoz ha precisado que el hecho de que el presidente catalán haya propuesto suspender los efectos de la declaración no supondrá ninguna modificación del parecer del grupo editorial. «La decisión está tomada y el consejo de administración no tendrá que volver a reunirse» para evaluarla de nuevo, ha asegurado la misma fuente.

El consejo del Grupo Planeta señalaba como motivos para cambiar de sede «la inseguridad jurídica que se produciría» en la empresa y añadía que tenía en cuenta además la protección de «los intereses de sus accionistas, empleados y del proyecto empresarial». Planeta aseguró que el traslado del domicilio social no comportará movimiento de empleados «ya que el grupo cuenta con sedes operativas en diversas ciudades de España». La declaración de independencia no afectará, sin embargo, a la concesión del LXVI Premio Planeta de Novela que se fallará el próximo domingo en el Palau de Congressos de Catalunya, en Barcelona, en el transcurso de la tradicional velada literaria. «Estamos trabajando con normalidad» para la proclamación del ganador del premio el próximo domingo, ha señalado el mismo portavoz.

El Premio Planeta se entrega cada 15 de octubre, festividad de Santa Teresa, onomástica de la esposa del fundador, María Teresa Bosch, durante una cena que congrega a cerca de un millar de personalidades del ámbito cultural, político, económico y social. El anterior presidente de Planeta, José Manuel Lara Bosch, ya anunció en el 2012 que si en Cataluña se declaraba la independencia, el grupo abandonaría esa comunidad y en 2015, ya fallecido el editor, su hijo José Manuel y el actual presidente, José Creuheras, manifestaron su «voluntad inequívoca» de respetar sus deseos. «Mi padre se significó de una forma muy clara hace ya mucho tiempo. Yo no soy quién para rectificar lo que dijo y pensamos exactamente lo mismo que él dijo en 2012», respondió José Manuel Lara García-Piriz, a una pregunta durante la rueda de prensa de presentación de la 64 edición del Premio Planeta.

Freixenet, Renta Corporación o Caixa d'Enginyers, se le piensan

Sin embargo, son también muchas las compañías que han advertido de que adoptarían decisiones en este sentido si Puigdemont formulaba una declaración unilateral de independencia. Así lo han comunicado Penguin Random House, el grupo vitivinícola Freixenet, la inmobiliaria Renta Corporación, Caixa d'Enginyers o Idilia Foods, la empresa propietaria de marcas como Cola Cao y Nocilla. Finalmente, el presidente catalán ha manifestado en el Parlamento que asume el «mandato del pueblo» para que «Cataluña se convierta en un estado independiente en forma de república», pero seguidamente ha propuesto «suspender los efectos de la declaración de independencia» para abrir la puerta al diálogo. Puigdemont ha evitado optar por la vía más directa a la independencia, pero no ha despejado incertidumbres, lo que abre la puerta a que numerosas empresas puedan anunciar en los próximos días nuevos cambios de sedes sociales.

Lo cierto es que en menos de una semana la presencia de empresas catalanas en el Ibex 35, el principal índice selectivo español, ha quedado reducida a la mínima expresión, con la única representación de Grifols, después de que CaixaBank, Gas Natural Fenosa, Banco Sabadell, Abertis, Colonial y Cellnex hayan decidido trasladar su sede social a otras ciudades por la situación política en Cataluña. Expertos en fiscalidad consultados por Efe han asegurado que la decisión de las grandes empresas de mudarse fuera de Cataluña tendrá de momento un impacto fiscal «mínimo», más allá de la fuerte carga simbólica que supone dar este paso. 

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