Los independentistas reconocen que su plan naufragó por falta de apoyo social

Un exconsejero admite que ocultaron «lo más inquietante» del proceso soberanista


Madrid / La Voz

A los independentistas ya no les salen ni sus propias cuentas. Durante toda la legislatura se escudaron en una mayoría raspada de diputados, que no de votos, para legitimar cada uno de los pasos que dieron hasta la proclamación de la república catalana. Bajo el pretexto de cumplir «con el mandato del pueblo» se saltaron todas las barreras legales. Sin embargo, dos años después, y tras haber generado la mayor crisis política de la democracia, una inmensa fractura social y un profundo agujero económico en Cataluña, parece que la interpretación de los resultados electorales de aquel septiembre del 2015 ha cambiado por completo. Al menos es lo que se deduce de las palabras que en las últimas horas repiten algunos de sus líderes. Como Joan Tardá, portavoz de ERC en el Congreso, que ayer explicaba que Cataluña no es independiente «porque no ha existido una mayoría que así lo ha querido». O como Carles Campuzano, representante del PDECat en la Cámara Baja, que para justificar el fracaso del soberanismo reconoció ciertas prisas por parte de las fuerzas políticas, reflexionando sobre la necesidad de «acompasar sus ritmos a la realidad de los hechos».

Ambos coincidieron ayer con Artur Mas en admitir que la república catalana había naufragado al no haber contado con el respaldo mayoritario de la población, aunque también apuntaron a otras razones para tratar de justificar este descalabro del proyecto soberanista, totalmente diluido tras la aplicación del 155. Tardá culpó a la represión del Gobierno central, asegurando que la república no llegó a «implementarse» por la brutalidad policial, ya que no estaban dispuestos a poner en riesgo la seguridad de su ciudadanía. «Si por poner las urnas fue golpeada, qué hubiera podido pasar si el Gobierno de Cataluña hubiese salido al balcón a proclamar la república», exclamó el portavoz de ERC. Por su parte, Campuzano acusó al Ejecutivo de «no haber propuesto alternativas» y garantizó que la conquista de la independencia se mantiene en «el horizonte».

Este sentimiento de fracaso del proyecto independentista también fue compartido por Antoni Comín, uno de los cuatro exconsejeros que acompañan a Puigdemont en Bruselas. Pero incluso fue un paso más allá, al admitir en una entrevista que desde el Gobierno catalán habían ocultado a la gente una información trascendental de lo que supondría la independencia, reconociendo que en el discurso oficial se hizo especial hincapié en la parte «más épica y más bonita» del proceso, mientras que «la más inquietante» del mismo, es decir, sus consecuencias reales, se ocultaron.

Elecciones a la vista

La convocatoria electoral ha transformado de un plumazo la relación entre ERC y el PDECat. Hasta hace días fuertes aliados, sus diferencias aumentan a paso de gigante a medida que se acerca el 21D. El exdiputado de la antigua Convergència Francesc Homs cargó ayer contra los republicanos al calificar como algo «insólito» que acusaran de «traidor» a Carles Puigdemont cuando este se planteó convocar elecciones «y ahora digan que no estábamos preparados» para declarar la independencia.

Ada Colau salva los presupuestos gracias a los independentistas tras romper su pacto con el PSC

G. Bareño

Los secesionistas cambiaron su anunciado rechazo a las cuentas por una abstención

La decisión de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, de romper el pacto de gobierno municipal con el PSC produjo el martes el primer acercamiento entre los comunes y los partidos independentistas. PDECat y ERC permitieron salvar los presupuestos de la regidora barcelonesa para el año 2018, amenazados por la situación de minoría en la que ha quedado Barcelona en Comú. Los independentistas cambiaron su anunciado rechazo a las cuentas públicas, lo que habría impedido que fueran siquiera tramitadas, por una abstención. Gracias a ello, la votación reflejó un empate con 11 votos a favor (Barcelona en Comú) y 11 en contra (Ciudadanos, PP y CUP) y la abstención de PDECat, ERC y también del PSC, lo que, gracias al voto de calidad de la alcaldesa, permitió que los Presupuestos sigan vivos.

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El Supremo quiere asumir la causa sobre la rebelión y Junqueras lo ve bien

El Tribunal Supremo dio ayer el primer paso para asumir la causa que instruye la Audiencia Nacional contra los exmiembros del Gobierno catalán por rebelión, sedición y malversación. Así, el magistrado Pablo Llarena solicitó un informe a la jueza Carmen Lamela para que traslade a todas las partes personadas en el proceso que se pronuncien sobre si desean que se acumulen en el mismo procedimiento. Los abogados del exvicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras y de otros exmiembros del Gobierno catalán ya han mostrado su visto bueno, al considerar que de esta forma aumentan las posibilidades de que sus clientes abandonen la prisión, ya que mientras Llarena dejó en libertad bajo fianza a los miembros de la Mesa, Lamela envió a la cárcel a los integrantes del Ejecutivo cesado, aunque cabe recordar que sus respectivas defensas emplearon distintas estrategias. Lamela emitió ayer un auto en el que apunta que Gobierno y Parlamento catalanes y las plataformas ANC y Òmnium trabajaron «como una organización» por la independencia.

Jordi Cuixart, un agitador del «procés» que renuncia a las listas electorales

Sara Carreira

Dice que no puede decantarse por ninguna de las opciones independentistas

Jordi Cuixart (Barcelona, 1975) ha decidido no presentarse a las elecciones del 21D. Líder de Òmnium Cultural, su papel en el futuro no queda muy claro, ya que al no estar en las listas tendrá más difícil salir de prisión (donde está tras ser acusado de un delito de sedición). Al menos eso es lo que piensan desde la ANC y por lo que impulsan la candidatura del otro Jordi, Sànchez. Cuixart, en cambio, y lo dicen desde la entidad que preside, asegura que su trabajo está con Òmnium, que es transversal, y por tanto no puede decantarse por una de las opciones independentistas.

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Puigdemont no logra convencer a ERC y ya admite que no habrá lista unitaria

c. p. bruselas

«Frente común», pero nada de lista unitaria. Es la respuesta que le ha dado ERC a la oferta del expresidente catalán Carles Puigdemont de sumar fuerzas con su plataforma Junts per Catalunya de cara a las elecciones del 21 de diciembre. Así lo anunció ayer la número dos del partido, Marta Rovira, quien se desplazó hasta Bruselas para reunirse con el líder de PDECat y los cuatro exconsejeros fugados. «Tenemos que continuar juntos y buscar la mejor fórmula para hacerlo», explicó. ERC asegura compartir estrategia política con Puigdemont: «Vamos a ir absolutamente coordinados para terminar con el 155, liberar a los presos políticos y para poner en valor el mandato democrático de los catalanes». Eso sí, cada uno por su lado. La decisión de extender un velo para ocultar las discrepancias y reproches entre los líderes de ambas formaciones a costa de la gestión política llevada a cabo tras la fallida declaración unilateral de independencia no esconde otra razón que la de mantener vivo el voto independentista de cara a unos comicios «ilegítimos e ilegales», en opinión de Rovira.

Un «mosso», de escolta

El expresidente, en busca y captura por la Justicia española, dispone en Bruselas de escolta. Al menos un sargento de los Mossos tendrá que rendir cuentas cuando vuelva a España. Según el ministro del Interior, los Mossos d’Esquadra le han abierto un expediente sancionador al agente por incumplimiento de sus funciones.

José Rosiñol: «Al pasar de la poesía a la pragmática se vio que el 'procés' era un engaño»

Sara Carreira

Cree que «más que adoctrinar, se educa en un marco vital en el que España o no existe o es amenazadora»?

José Rosiñol (en catalán suena Rusiñol, por eso aparece de ambas formas) es un hombre de empresa que todavía se sorprende de dar entrevistas a los periodistas, aunque forma parte de Sociedad Civil Catalana desde sus primeros pasos, en noviembre del 2013. Ahora es su presidente, pero no le da mucha importancia al cargo porque siempre ha trabajado igual de intensamente en la entidad. Seguidor de John Stuart Mill, cree que su libro (Sobre la libertad) debería enseñarse en el colegio. Este respeto profundo a la individualidad, lleva a Rosiñol a decir que «la patria moderna debe permitirme ser como quiero ser siempre que cumpla las leyes».

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