Estos platos no son lo que parecen

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La última víctima del efecto trampantojo fue el marido de la actriz Tracy-Ann Oberman. Se llevó a la boca una toallita húmeda pensando que se trataba de parte del menú degustación. Ocurrió en el restaurante de Martín Berasategui pero... ¿podría pasar algo así en Galicia?

05 mar 2018 . Actualizado a las 07:19 h.

Muchos cocineros defienden que todo lo que se sirve dentro de un plato debe poder comerse, flores incluidas, pero ¿dónde está el límite de la creatividad? «Si se pone hielo seco, debe colocarse aparte, nunca en la base del plato. Así evitas posibles confusiones» asegura Alejandro Méndez Lázare, de la arrocería Os Cachivaches de Lugo. Claro que hay clientes que van buscando la sorpresa: «la cocina también es juego, es divertimento, es humor», puntualiza Antonio Botana, propietario del restaurante Pandemonium de Cambados. Ante la duda sobre si algo es comestible o no, lo mejor es preguntar. Cada vez más, el personal de sala o el propio jefe de cocina explican los platos delante del cliente antes de ser degustados. Y no solo los ingredientes que contienen sino también la forma de comerlo para sacarle todo el provecho. Vamos, gastronomía con manual de instrucciones.

ORO PARECE...

El episodio ocurrido en el restaurante de Martín Berasategui no es nuevo. Lo han vivido en sus cocinas nuestros chefs. Iván Domínguez, del restaurante Alborada en A Coruña, fue testigo de una anécdota : «una vez nos ocurrió con un plato de navajas. Nos lo devolvieron sin la concha» El jefe de cocina del Pandemonium viajó hace unos meses a Chile, donde le sirvieron una guarnición sobre un soporte de tela. «Estuve a punto de comérmelo. Afortunadamente, me di cuenta a tiempo» Y Álex, del restaurante lucense Os Cachivaches, recuerda cómo en la boda de un amigo uno de los invitados casi se traga una servilleta: «luego la escupió, claro».

Javier Olleros, del restaurante Culler De Pau, ha cocinado arroz con bogavante... y con trampa. Los granos estaban hechos con maíz. Y Beatriz Sotelo, jefa de cocina del Decanta-t en Sada, una aparente menestra de verduras confeccionada con frutas. Ni hay mazorcas, ni vainas de guisantes , ni zanahorias ni coliflor o brócoli. Nunca una mentira supo tan bien.