Los tres escenarios para una crisis en la que el PP se la juega

Un enroque de Cifuentes supondría perder Madrid y provocaría un cisma en el partido

Rajoy y Cristina Cifuentes, en la convención del PP
Rajoy y Cristina Cifuentes, en la convención del PP

Madrid / La Voz

La comparecencia de Cristina Cifuentes, en la que no solo descartó cualquier posibilidad de presentar la dimisión, sino que volvió a situar al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, como avalista de su causa, deja claro que la presidenta madrileña está dispuesta a desafiar las presiones del PSOE y de Ciudadanos para que renuncie a su cargo, pero también las de su propio partido, en el que se da ya por seguro que cualquier cosa que no sea su renuncia, voluntaria o pactada, implicará la pérdida de la Comunidad de Madrid. Algo que, a un año de las elecciones autonómicas, dejaría a los populares sin una de sus joyas de la corona autonómica -la otra es Galicia- y en una situación muy comprometida de cara a los comicios municipales. A partir de ahora, hay tres escenarios para salir de una crisis en la que el PP se la juega.  

Enroque de Cifuentes

Moción de censura. Si, como dio a entender este martes, Cifuentes está dispuesta a mantenerse en el cargo sin asumir ninguna responsabilidad por la presunta falsificación de su máster, la moción de censura anunciada por el PSOE se consumará como tarde el 7 de mayo. Si la presidenta no dimite, Ciudadanos se ha comprometido ya públicamente a apoyar esa moción de censura, que para salir adelante necesitaría también el voto a favor de Podemos. Retratarse junto al partido de Pablo Iglesias y entregar a la izquierda el Gobierno de la Comunidad de Madrid tendría sin duda un coste electoral muy grande para el partido naranja en una autonomía en la que la derecha lleva gobernado ininterrumpidamente desde hace 25 años. Pero, para el PP, encarar los comicios autonómicos desde la oposición implicaría un riesgo muy elevado de perder definitivamente la Comunidad, al margen del cisma que podría originarse en el PP madrileño si Cifuentes pretendiera volver a ser la candidata. Un sector muy importante del PP, con la secretaria general, María Dolores de Cospedal, al frente, está convencida, sin embargo, de que Ciudadanos no será capaz de consumar su órdago y apuesta por resistir las presiones al considerar que entregar la cabeza de Cifuentes sería un signo de debilidad ante el partido de Rivera muy difícil de superar en el tiempo que dista hasta los comicios. La consumación de la moción de censura y la pérdida de Madrid tendría, en todo caso, un alto coste político para el PP.   

Solución a la murciana

Salida pactada de Cifuentes. Se trata de la solución más plausible a estas alturas, porque es la que más interesa no solo a la dirección del PP y al propio Mariano Rajoy, sino también a Ciudadanos, que quiere evitar a toda costa tener que votar una moción de censura junto a Podemos a solo un año de las elecciones. En todo caso, la retirada no se consumaría hasta el último momento, cuando la moción de censura esté ya encima de la mesa. Es la salida que se puso en práctica en la Región de Murcia, cuando Ciudadanos exigió la dimisión del presidente Pedro Antonio Sánchez, que se saldó con su renuncia al cargo y su sustitución por otro diputado popular. El problema es que Cifuentes, que se considera reforzada por el alud de casos de falsificación de currículos que han salido a la luz y, sobre todo, por el firme apoyo de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, ha decidido echar un pulso a Mariano Rajoy y retarle a que sea él quien le exija personalmente la dimisión. Algo que no va a suceder en ningún caso, porque ni en el precedente murciano ni en otros como el que afectó al valenciano Francisco Camps se implicó Rajoy personalmente. Será en todo caso el coordinador general, Fernando Martínez-Maíllo, el encargado de trasladar su decisión a Cifuentes. Esa solución permitiría al PP controlar la convocatoria de los nuevos comicios autonómicos. Implicaría un fracaso en la estrategia de PSOE, cuyo candidato alternativo, Ángel Gabilondo, perdería la iniciativa, y permitiría a Ciudadanos apuntarse el tanto de haber desalojado a Cifuentes sin dar a la izquierda el Gobierno de Madrid.   

Fracaso de la moción

Pacto «in extremis» o ruptura PSOE-Podemos. Si Cifuentes llevara hasta el final su desafío y se negara a abandonar la presidencia podría darse también el caso de que la moción de censura presentada por el PSOE fracasara o incluso que no llegara a celebrarse. Se trata de un escenario muy poco probable porque supondría un triunfo rotundo de la propia Cifuentes, que dejaría muy mermada a la oposición de PSOE y Podemos, y también a Ciudadanos. El fracaso podría llegar por un acuerdo in extremis entre los populares y el partido de Rivera que permitiera agotar la legislatura a Cifuentes con el compromiso de que no vuelva a presentarse, lo que evitaría a Ciudadanos el desgaste de entregar la comunidad al PSOE. La otra vía para que la moción de censura no triunfe sería que Podemos pusiera condiciones inasumibles al candidato del PSOE, Ángel Gabilondo, de manera que este renunciara a presentarla. Aun así, la posición de Cifuentes sería muy complicada de cara al futuro.  

Cifuentes sigue al sentirse apoyada por Rajoy

fran balado

Ciudadanos dice que su renuncia al máster es una confesión, por lo que insiste en exigir su dimisión y, si no, se ofrece al PSOE para negociar su apoyo a la moción de censura

Cristina Cifuentes renuncia a su máster, pero no a su cargo, en el que se siente arropada por Rajoy. La presidenta de la Comunidad de Madrid envió este martes una extensa carta dirigida a Javier Ramos, rector de la Universidad Rey Juan Carlos, en la que le solicita su renuncia «con carácter inmediato».

En la misiva, que ella misma se encargó de airear en las redes sociales a primera hora del día, muestra señales de arrepentimiento. Sigue defendiendo que no cometió «ilegalidades» para la obtención del título, pero sí entiende por primera vez que pudo existir un trato de favor al haberse acogido a las «condiciones flexibles» que en su día le ofertó el centro para superar el curso 2011-2012 y que le permitieron compaginarlo con sus obligaciones profesionales como delegada del Gobierno en Madrid. «Si me equivoqué, y en aquel momento debí rechazar las facilidades que me ofreció la universidad, pido disculpas a cualquiera que haya podido sentirse agraviado», dice.

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