La UE aguanta la respiración ante la sublevación de Roma

Cristina Porteiro
Cristina Porteiro BRUSELAS / CORRESPONSAL

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Bruselas no aclara qué planes tiene para evitar la sublevación del Gobierno italiano

19 may 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Italia no es Grecia. Con el Reino Unido casi apeado de la UE y las fuerzas eurófobas atizando a las cancillerías e instituciones comunitarias, la formación del nuevo Gobierno italiano, de claro signo eurófobo, ha caído como un jarro de agua fría en Bruselas. El silencio tenso de líderes y portavoces dice más de lo que pretenden ocultar: que existe un alto riesgo de ruptura si el Ejecutivo del M5E y la Liga llevan a último término su programa.

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, ya lo intentó en el 2015 y la aventura casi acaba en tragedia y con un corralito de por medio. Tres años después, se repite la pesadilla, pero esta vez con la cuarta economía y un país fundador de la UE. A pesar de la tímida recuperación económica, la Unión no ha conseguido apaciguar el malestar ciudadano, espoleado por la migración, la inseguridad y los efectos de la globalización en sus empleos.

El primer choque frontal entre Bruselas y Roma podría venir por el flanco de las finanzas públicas. La coalición bipartidista propone romper la hucha italiana y promover políticas de gasto para impulsar el consumo y el crecimiento del PIB, un indicador que avanza a un ritmo condenadamente lento (1.2 %). La propuesta de fijar una renta mínima de 780 euros o la reforma impositiva que bajaría la recaudación provocan sudores fríos en Bruselas, donde ven con preocupación el futuro enderezamiento de la desbocada deuda pública (130.7 %). El nuevo Ejecutivo italiano quiere revisar el marco de gobernanza económica. Menos austeridad y más inversión pública. Y no solo eso. También apuesta por paralizar la venta del banco Monte dei Paschi, rescatado con dinero público.