Las rutas de los falsos chatarreros de las minas

Bandas de delincuentes itinerantes hacen su negocio con material sustraído en las explotaciones en Asturias, Galicia y Castilla-León

Mina Conchita / RTVE
Mina Conchita / RTVE

Redacción

Asturias, Galicia y Castilla-León son las tres comunidades autónomas en las que han centrado su epicentro de actividad las bandas de delincuencia itinerantes que han sido detectadas perpetrando hurtos en explotaciones mineras en estado de semiabandono. Las minas carecen de actividad, pero no están cerradas al cien por cien. Disponen de almacenes aledaños donde guardan diverso material eléctrico, vigas y grúas, que al parecer son muy valorados en el mercado negro de las chatarrerías y desguaces.

Estas explotaciones tienen adscrito personal de mantenimiento, entre los que figuran posteadores y entibadores, pero, en muchas ocasiones, no pueden neutralizar la rápida actuación de estos clanes, en su mayoría integrados por ciudadanos procedentes de Rumanía y que mantienen entre sí vínculos familiares, que, de madrugada, sustraen todo tipo de material como cables, baterías, cargadores o enchufes, muy apreciados en esos negocios.

Entre lavadoras, hierros y maderas

La última operación policial contra estas bandas se producía en la madrugada del pasado domingo, día 20. Los rumanos S.P., G.P. y N.P.  eran interceptados, sobre las 4.20 horas, por una patrulla de la Guardia Civil de Ibias cuando circulaban en la furgoneta Ford Transit, con matrícula 12-21BO, por la carretera AS-15, en el municipio de Degaña. En el vehículo llevaban oculto diverso material sustraído en la explotación de Cerredo, que iba camuflado entre lavadoras, hierros y maderas simulando ser productos de chatarrería. Inicialmente, según pudo saber La Voz de Asturias, se dirigían a Villablino, capital de la comarca leonesa de Laciana, uno de los puntos calientes de la ruta.

El material intervenido, cuya cuantía económica aún no ha sido determinada, se encuentra depositado en el cuartel de la Guardia Civil de Cangas del Narcea. Las diligencias se trasladarán al Juzgado de la localidad, que asumirá la causa y se prevé que en breve los tres ciudadanos rumanos sean citados para comparecer en calidad de investigados. La dirección de la explotación ya ha reconocido «como propios» todos los objetos decomisados, según indicaron fuentes solventes.

La procedencia del material es el punto clave de la investigación. Las excusas a las que se acogen estos clanes son siempre las mismas: «dicen que todo el material lo han comprado o se lo han regalado y no pueden justificarlo con papeles», señalan las mismas fuentes.

Bandas de delincuencia itinerantes

Aunque en los últimos meses se ha apreciado el afloramiento del mercado negro de las minas cerradas o semiabandonadas, el coordinador general de la Asociación de Vigilantes de Seguridad Privada de Asturias (Avispa), Jorge Fernández Cuesta, considera que los controles en las explotaciones son exhaustivos y rigurosos «por parte tanto de la vigilancia privada como por parte de Intervención de Armas de la Guardia Civil», y se han incrementado a raíz de los atentados del 11-M, ya que se da la circunstancia de que los explosivos utilizados para cometer la masacre salieron de la Mina Conchita, ubicada en la zona occidental asturiana.

Jorge Fernández Cuesta reconoce que se aprecia un aumento de bandas de delincuentes que «se trasladan de una comunidad autónoma a otra. No sólo para este tipo de explotaciones específicamente, sino especialmente para todo tipo de material para la reventa, como, por ejemplo, el cobre que es un caramelo para ellos».

En una visita reciente que realizó para comprobar el estado de las explotaciones mineras en Boñar y Cistierna, en la comunidad autónoma de Castilla-León, pudo verificar «cómo se está desmantelando todo», una situación que favorece la actividad de este tipo de bandas itinerantes, al igual que ocurre en el Principado de Asturias. Él, particularmente, ha constatado cómo estas organizaciones se decantan «en la zona norte del país por el cobre» como el producto con más posibilidades de «colocar» en el mercado negro, mientras que en el sur se roban preferentemente «aceitunas y productos de alimentación del campo en general», subraya.

¿Se podría repetir un caso similar al de Mina Conchita?

Pilar Campo
Mina Conchita / RTVE
Mina Conchita / RTVE

La intervención de material sustraído en la explotación de Cerredo reabre el debate sobre las condiciones de vigilancia en las minas

La Guardia Civil de Ibias logró en la madrugada del pasado domingo, día 20, interceptar una furgoneta cargada de material presuntamente sustraído en la explotación minera de Cerredo cuando circulaba por la carretera AS-15, en el término municipal de Degaña. Los tres ocupantes, pertenecientes a un clan familiar rumano, mantenían oculto el material, compuesto fundamentalmente de baterías, cables, enchufes y cargadores, entre productos de chatarrería. Un caso que reabre el debate sobre la seguridad en las minas.

La falta de control que se detectó en Mina Conchita, ubicada en la zona occidental asturiana, propició el robo de la dinamita Goma 2, las puntas y los tornillos que el exminero Emilio Suárez Trashorras facilitó a la célula islamista para confeccionar las bombas que hicieron estallar en los trenes el 11 de marzo de 2004, en Madrid. El atentado causó 192 muertos y 1.856 heridos. El exminero fue condenado a 34.715 años de cárcel y, a partir de ese brutal atentado, las medidas de seguridad se extremaron.

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