La PAC se expone a un recorte del 12 %

Los fondos nacionales deberán suplir la fuerte reducción que estudia Bruselas


bruselas / corresponsal

El diablo está en los detalles, se suele decir cuando los expertos pasan la lupa a la letra pequeña de los acuerdos. Y eso mismo es lo que le está ocurriendo a la propuesta europea para el futuro de la Política Agraria Comunitaria (PAC). Bruselas presentará hoy un paquete legislativo para reformarla y tratar de sacar provecho a una política que, hasta ahora, absorbía el 39 % del presupuesto de la UE (2014-2020), unos 408.000 millones de euros. En Galicia el impacto no será menor: solo el último año, recibieron ayudas de la PAC un total de 33.000 personas, que se repartieron 190 millones de euros.

Los ganaderos tienen el ojo puesto en los expertos de la Comisión Europea. El equipo del comisario de Agricultura, Phil Hogan, anunciaron este mismo mes que la partida solo se reduciría en un 5 % en los próximos presupuestos europeos (los período 2021-2027), lo cuál dejaría la partida en unos 365.000 millones de euros. Pero no especificaron que ese recorte solo es nominal. Teniendo en cuenta los precios de mercado (la inflación), el tajo podría ser mucho mayor. El diario galo Le Monde calcula que podría llegar al 12 %. Seguiría así el mismo rumbo que la política de cohesión. Su recorte nominal se limitó al 7 % en la propuesta inicial de la Comisión, pero en términos reales la tijera llegará al 10 %, como mínimo.

¿Cuál es la explicación que da el Ejecutivo comunitario? Pues que el brexit dejará un agujero anual en las cuentas de unos 10.000-12.000 millones de euros, y hay nuevas prioridades que sufragar con el dinero de los contribuyentes europeos como la seguridad, la defensa y la política de migración.

Está por ver la fórmula que aplicará la Comisión para las ayudas directas a los ganaderos. Bruselas ya propuso un techo de 60.000 euros de ayudas por explotación, aunque en Galicia los beneficiarios de la PAC apenas reciben unos 5.757 euros.

¿Quien pone el dinero?

Otra polémica que arrecia entre las cancillerías es el declive de la cofinanciación europea. Bruselas quiere cortar el grifo y propone a las capitales que metan la mano en su propia hucha si quieren seguir apoyando a los ganaderos. La propuesta beneficiaría a largo plazo a los países con unas finanzas más saneadas y una situación económica más desahogada, razón de peso para poner a algunos países en pie de guerra.

La reforma llega en el peor momento posible. Queda menos de un año para terminar la legislatura, nueve meses para que los británicos abandonen la UE y en algunos de los países con más peso en la PAC no tienen un horizonte político claro para empujar en las negociaciones. Fuentes del Consejo insisten desde hace meses que a este dosier le queda mucho recorrido por delante.

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