Lucha fratricida por los compromisarios

Aunque Casado parte como favorito, es muy complicado saber con qué criterios votarán los delegados


Pablo Casado parte con ventaja para convertirse en líder del PP si consuma su alianza con María Dolores de Cospedal con el objetivo de derrotar a la ganadora de las primarias, Soraya Sáenz de Santamaría. Pero el congreso está abierto, es difícil saber a quién y con qué criterios votarán los compromisarios y la exvicepresidenta tiene a su favor la legitimidad de haber sido la más votada por los afiliados.

¿Quiénes elegirán al presidente?

El sistema de elección contempla dos vueltas. Las primarias, en las que los afiliados eligieron el jueves a los dos candidatos, y la votación de los compromisarios en el congreso de los días 20 y 21. Aquí ya no decidirán los militantes, sino 3.134 delegados: 2.612 elegidos en urna el jueves y 522 natos. Casado ha descartado la integración que le ofreció Sáenz de Santamaría y negocia con Cospedal para lograr su apoyo, por lo que todo indica que el liderazgo del PP lo decidirán los compromisarios. Aunque el consultor político Santiago Martínez señala que «no es descartable que a última hora haya un acuerdo de consenso, puesto que ambos ganarían más frente al riesgo de una derrota».

¿Cómo se comportarán los compromisarios?

Hay que tener en cuenta que son las direcciones provinciales de acuerdo, por un lado, con las agrupaciones locales y, por otro, con la dirección regional las que los proponen, por lo que, en principio, podrían ser controlados por los aparatos afines a una u otra candidatura. Pero, como advierte el politólogo Pablo Simón, se trata de «un proceso muy opaco», en el que los compromisarios tendrán en cuenta «no solo qué candidatura ofrece más integración a su sector o a su territorio, sino qué candidato sería más competitivo electoralmente, porque ellos tienen que luchar en las elecciones municipales y autonómicas del año que viene». Destaca que los compromisarios «no tienen mandato imperativo y pueden cambiar de opinión hasta el último minuto, por lo todo está abierto. [...] Por tanto, la decisión es complicada y no podemos saber con certeza cómo se posicionarán: tenemos intuiciones y de manera muy burda extrapolamos el apoyo de la militancia a los candidatos a los compromisarios». Otro dato: los territorios donde ganaron Casado y Cospedal suman 1.243 compromisarios, 126 menos que en los que se impuso Sáenz de Santamaría.

«Los primeros movimientos y las lecturas correctas de la primera vuelta serán importantes en la decisión final de los compromisarios», estima el consultor político Fran Carrillo. «Quienes piensen votar en clave de competir en el futuro con Pedro Sánchez pueden equivocarse, porque lo que necesita ahora el PP es competir sociológicamente con partidos que depredan cada día su electorado tradicional», añade.

Por otro lado, los compromisarios podrían castigar a Casado por el caso máster, ya que, como señala Simón, «una imputación sería demoledora». Pero a Sáenz de Santamaría la podrían penalizar «Cataluña y su pertenencia a un aparato que llevó al partido a la oposición», asegura Carrillo.

¿Qué candidato tiene más posibilidades de ganar?

«Casado, porque habiendo casi una situación de empate todo hace pensar que se llevará los apoyos de Cospedal, puesto que el votante de esta estaría más alejado de Sáenz de Santamaría, dada la enemistad manifiesta entre ambas», afirma Martínez. Para Simón, «ahora mismo las probabilidades de Casado son altas», porque «tiene más capacidad para aglutinar tras de sí a los compromisarios». Pero vaticina que «el congreso será competido, no se resolverá de una manera arrolladora: quizá el precedente sea el del PSOE que eligió a Zapatero». Destaca que «en términos de legitimidad, el PP tiene un problema, porque siempre ha defendido la primacía de la lista más votada en los territorios, y es Sáenz de Santamaría la que cumple esta condición, aunque sea por un margen muy estrecho, lo que le da cierta ventaja».

Carrillo no se define. Pero asegura que «dependerá del posicionamiento de las candidaturas perdedoras y su capacidad de integrarse con una u otro», lo que, dados los contactos ya iniciados entre Casado y Cospedal, da ventaja al primero. Sin embargo, valora que Sáenz de Santamaría «ha sido audaz proponiendo nada más ganar las primarias una candidatura única a Casado: con ello lanza un mensaje al congreso».

Juventud y renovación frente a experiencia y competitividad electoral

Los politólogos señalan qué supondrían para el PP una candidata o el otro.

¿Qué aportaría Casado si es elegido presidente?

«La visibilidad de una renovación y un cambio real, coherentes con los nuevos liderazgos que vienen», señala Carrillo. «Sus valores liberales casan con un electorado tendente a buscar la centralidad política, acorde con los movimientos de regeneración europeos» añade. «Supone un mayor corte generacional respecto al Gobierno de Rajoy y los escándalos de corrupción; su perfil joven puede ser atractivo para los votantes que se han ido a Ciudadanos», sostiene Simón.

«Juventud, una cara nueva que no está quemada por la mala gestión de la corrupción», asegura Martínez. «Es el que mejor encaja con el concepto de regeneración, si bien podría darse el caso de que con él llegue de nuevo el aznarismo», añade. «Podría facilitar la recuperación de votantes de centro», concluye.

¿Qué aportaría Sáenz de Santamaría?

«Tiene como activo principal que en todos los sondeos sale como la candidata más valorada, puede ser la más competitiva», señala Simón. «Experiencia, carisma al haber tocado poder tras ser vicepresidenta», sostiene Martínez. «Se sabía que con ella la intención de voto popular era más alta que con Rajoy; no obviemos además que puede jugar la baza de ser la primera presidenta del partido y tal vez del Gobierno», concluye. «Controla los tiempos, las alianzas y los medios, tres factores decisivos para liderar una organización política», afirma Carrillo.

Lucha fratricida por los compromisarios

Enrique Clemente

Aunque Casado parte como favorito, es muy complicado saber con qué criterios votarán los delegados

Pablo Casado parte con ventaja para convertirse en líder del PP si consuma su alianza con María Dolores de Cospedal con el objetivo de derrotar a la ganadora de las primarias, Soraya Sáenz de Santamaría. Pero el congreso está abierto, es difícil saber a quién y con qué criterios votarán los compromisarios y la exvicepresidenta tiene a su favor la legitimidad de haber sido la más votada por los afiliados.

¿Quiénes elegirán al presidente?

El sistema de elección contempla dos vueltas. Las primarias, en las que los afiliados eligieron el jueves a los dos candidatos, y la votación de los compromisarios en el congreso de los días 20 y 21. Aquí ya no decidirán los militantes, sino 3.134 delegados: 2.612 elegidos en urna el jueves y 522 natos. Casado ha descartado la integración que le ofreció Sáenz de Santamaría y negocia con Cospedal para lograr su apoyo, por lo que todo indica que el liderazgo del PP lo decidirán los compromisarios. Aunque el consultor político Santiago Martínez señala que «no es descartable que a última hora haya un acuerdo de consenso, puesto que ambos ganarían más frente al riesgo de una derrota».

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