Marta Verona, ganadora de «MasterChef 6»: «Con 10 años pedí una batidora de varillas como regalo de Reyes»

Convenció a los jueces con un gazpacho, una caldereta de pescado y unos «macarons» de frambuesa

m.o.
redacción / la voz

Marta Verona, de San Lorenzo del Escorial, 23 años y estudiante de Dietética y Nutrición, es desde ayer la vigente ganadora de MasterChef España 6.

-¿Qué fue antes en su caso, la nutrición o la cocina?

-Son dos disciplinas que van de la mano. Gracias a que empecé a cocinar, me acerqué a la nutrición. Pensaba en cómo hacer los platos más nutritivos o interesantes. Son dos disciplinas que se retroalimentan, y además te pueden hacer ganadora de MasterChef.

-¿De dónde viene su pasión por la cocina?

-Desde pequeña siempre me ha gustado. Con 10 años pedí como regalo de Reyes una batidora de varillas para poder montar claras. Imagínate, desde muy lejos. Cuando mis padres se separaron, yo empecé a cocinar con mi padre. Ahí empezó todo. Para mí la cocina es un acto muy familiar.

-Pero ahora se encamina a una vía profesional

-Sí, a mí me encantaría ser cocinera. Desde los 18 años tengo marcada esa hoja de ruta y, por ahora se está cumpliendo.

-Recordando la final, ¿qué pasó por su cabeza cuándo le dijeron que tenía que realizar dos platos de Oriol Castro y Mateu Casañas?

-Cuando vi la caja misteriosa pensé: «¡Dios mío!, creo que va a ser la prueba más difícil de todas». La sorpresa fue que había una foto con uno de mis sueños, Donde Marta, mi cátering dulce. Eso me hizo venirme arriba.

-Al ser elegida como la mejor de la prueba, es decir, como primera duelista, ¿no se vio como ganadora?

-Creo que los jueces lo que recompensaron fue mi capacidad de superación.

-Afirma que MasterChef es un creador de sueños, ¿con qué sueña ahora?

-Ganar MasterChef ya es un sueño, ahora me gustaría formarme y convertirme en una gran chef. Me encantaría además montar talleres de cocina saludable para enseñar a la gente a comer mejor.

-En el duelo final se enfrenta a Ketty, de la que también es amiga inseparable, ¿quería que fuese ella su rival?

-Sí. Hemos vivido todo esto juntas, así que cumplir nuestro juntas era lo que quería.

-Su madre y su padre afirman que le han visto crecer en los tres meses de concurso, ¿lo cree realmente?

-Lo creo. Mi padre ha dicho que en tres meses he madurado lo equivalente a tres años. Vivir esta experiencia, tan dura, sin tu familia, te hace crecer. Yo soy muy familiar, pero asumir riesgos es madurar.

-¿Qué momento cree que nos hubiese gustado y no hemos visto de la convivencia en la casa?

-Hemos inaugurado una tradición. Cada vez que se iba un compañero hacíamos una fiesta de despedida, The Kitchen Night Club, y allí bailábamos y disfrutábamos juntos. Eso también es MasterChef.

-Su menú final es una oda a la dieta mediterránea.

-Soy muy defensora de nuestra tierra y nuestros productos.

-Pero si tuviese que elegir un plato para incluir en su libro de recetas sería...

-Los macarons de frambuesa y chocolate me hicieron ganadora. Sería ese plato.

-Martín Berasategui, Quique Dacosta, ganadores anteriores... De todos ellos ¿a cuál recuerda con más cariño?

-Lo tengo claro, Miri fue la que me hizo cambiar de mentalidad con sus consejos. Tengo que darle las gracias.

-¿Considera que nos faltó por ver algo de usted dentro del concurso?

-Me he mostrado como soy, sin capas, y por ello estoy contenta.

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