La Justicia alemana acepta extraditar a Puigdemont solo por malversación

patricia baelo BERLÍN / CORRESPONSAL

ACTUALIDAD

Puigdemont podría ser condenado a hasta doce años de prisión por malversación
Puigdemont podría ser condenado a hasta doce años de prisión por malversación Hannibal Hanschke

El tribunal tumba la causa por rebelión porque el 1-O no se dio la violencia suficiente

13 jul 2018 . Actualizado a las 07:10 h.

La estancia de Carles Puigdemont en Alemania parece estar tocando su fin. Tras meses de deliberaciones, la Audiencia Territorial del estado federado de Schleswig-Holstein, situado en el norte del país, resolvía este jueves que el líder independentista podrá ser extraditado a España en virtud de la orden europea que pesa en su contra. Eso sí, no será por un delito de rebelión, tal como solicitó el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena, sino por malversación de fondos. Ello implica una pena máxima de 12 años de cárcel, en lugar de los 30 a los que se enfrentaba el expresidente catalán.

En la misma línea de lo expuesto anteriormente, el tribunal alemán no ve pruebas suficientes. «La cantidad de violencia que prevé el delito de alta traición, que el código penal recoge como equivalente al español de rebelión, no se alcanzó en los enfrentamientos del pasado 1 de octubre en España», reza la resolución. La audiencia también descarta que durante el referendo secesionista hubiera perturbación del orden público, alegando en su comunicado que Puigdemont «no fue el líder espiritual de las acciones violentas». En cambio, sí admite la petición de extradición por malversación de fondos públicos, al hacer hincapié en que el líder independentista pudo haber sido «corresponsable» de decisiones en torno a la convocatoria del referendo ilegal que lastraron las arcas públicas. «Que se demuestren estas acusaciones es una cuestión que debe aclararse exclusivamente en el marco del proceso penal en España», prosigue el comunicado, que entierra los argumentos de la defensa de Puigdemont, que apelaba a que, como perseguido político, no recibiría un juicio justo.

La audiencia asegura confiar «de forma ilimitada» en que la Justicia española actuará dentro de los estándares que se esperan de la «comunidad de valores» y del «espacio de derecho común» de la Unión Europa. En concreto, se refirió al principio de especialidad de la euroorden, según el cual nadie puede ser condenado ni privado de libertad por un motivo distinto al que ha motivado la extradición. «El Senado da por hecho que, una vez que el encausado haya sido entregado por el cargo de corrupción, no lo perseguirán también por rebelión», insta el dictamen.

El tribunal decidió además que el expresidente catalán permanecerá en libertad bajo fianza en Alemania, pues no considera que exista riesgo de fuga, mientras se ejecute la orden de entrega. Algo para lo que no existe fecha concreta ni plazos, y que le corresponde tramitar a la Fiscalía General de Schleswig-Holstein, que aclaró ayer que detallará los próximos pasos «en breve».  

Desacuerdo de la Fiscalía

El ministerio público, que insistió varias veces en extraditar a Puigdemont por rebelión y malversación, expresó su desacuerdo. Sin embargo, no puede recurrir la decisión. Tampoco las autoridades españolas. Por eso, las únicas posibilidades que existen ahora son que el magistrado Llarena retire la euroorden, como ya hizo tras el varapalo de la Justicia belga, o que los abogados del expresidente catalán presenten un recurso de amparo ante el Constitucional alemán, para lo cual tiene 30 días. Este escenario, que a estas alturas se perfila como el más probable, alargaría el proceso.

«Hemos derrotado la principal mentira sostenida por el Estado. Cada minuto que pasan nuestros compañeros en prisión es un minuto de vergüenza e injusticia. ¡Lucharemos hasta el final, y ganaremos!». Así celebraba en Twitter entretanto Puigdemont la resolución que no ve delito de rebelión.

No obstante, si finalmente el Tribunal Constitucional alemán se pronunciara sobre su caso, su última opción para no ser extraditado sería acudir al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo.

Sánchez dice que lo importante es que sea juzgado en España, y el independentismo insiste en que ganará en Europa

El Gobierno español restó este jueves importancia al desaire al Tribunal Supremo desde un tribunal regional alemán. El presidente Pedro Sánchez, además de mostrar su respeto a la decisión judicial, señaló que «lo importante» es que el expresidente de la Generalitat será juzgado «por los tribunales españoles». «Así va a ocurrir», vaticinó en Bruselas. «Lo importante -señaló- en términos de la Justicia española es que las personas involucradas en los hechos que ocurrieron en el último semestre del 2017 tienen que ser juzgadas por los tribunales españoles». La vicepresidenta, Carmen Calvo, también apuntó que lo sustantivo es que será enjuiciado en España y que el Supremo podrá trabajar «con el derecho interno de nuestro país». Una enigmática referencia a la posibilidad de que a pesar de que la Justicia alemana no aprecia el delito de alta traición en la conducta de Puigdemont, en España podría ser encausado por rebelión.

Para el presidente de la Generalitat, Quim Torra, estamos ante una «gran noticia». «Se demuestran una vez más los engaños y mentiras de una causa judicial que nunca debería haberse iniciado», aseguró. «Será en Europa donde ganaremos», avisó. Este es uno de los mantras utilizados por el independentismo en su campaña para desprestigiar al Estado. «La resolución es una demostración de cómo Europa juzga y como España pretende juzgar», afirmó Torra.

Desde el argumento de que no existe el delito de rebelión, según la lectura que hace el secesionismo de la resolución judicial germana, a su entender los nueve presos soberanistas deberían ser puestos en libertad.

Desde el lado constitucionalista, Ciudadanos también calificó de buena noticia la entrega de Puigdemont, eso sí, por motivos distintos que el independentismo. «Puigdemont tiene que venir a España a dar la cara ante la Justicia, como todos los que dieron un golpe a la democracia», afirmó Carlos Carrizosa. Y es una buena noticia, añadió, porque a su juicio «se ha acabado el cuento de todas esas personas que dicen que son presos políticos». El PSC pidió «respeto» por la decisión del tribunal alemán y dijo que no cree que desautorice a Llarena. «No se pronuncia sobre el tipo penal español, sino sobre la equivalencia entre el delito de rebelión y alta traición», señalaron.

Nueve meses de batallas judiciales desde Bélgica hasta Alemania

La Audiencia territorial de Schleswig-Holstein (Alemania) decidió este jueves extraditar a España al expresidente catalán Carles Puigdemont por malversación de fondos, pero no por el delito de rebelión. Esta es la cronología de acontecimientos desde que huyó de España el pasado octubre:  

2017

Destitución. El 27 de octubre, Puigdemont es destituido como presidente de la Generalitat por el Gobierno español, en aplicación del artículo 155 de la Constitución.  

Fuga y querella. El 30 de octubre, se fuga a Bruselas. La Fiscalía General del Estado presenta una querella contra él y todo su Gabinete por rebelión, sedición y malversación.  

Euroorden. El 3 de noviembre, la Justicia española emite una euroorden de detención contra Puigdemont y cuatro de sus exconsejeros. Dos días después, se entregan a la Justicia de Bélgica, que los pone en libertad con medidas cautelares. El 17 de noviembre, la Fiscalía belga pide ejecutar la entrega de los cinco.   

Retirada de euroorden. El 5 de diciembre, el juez retira la euroorden para evitar que Puigdemont sea juzgado por los delitos que admite la Justicia belga. El 14 de diciembre, esta cierra el proceso.   

2018

Viaje a Dinamarca, Suiza y Finlandia. El 22 de enero, Puigdemont participa en un acto en Copenhague. El 18 marzo, en otro en Ginebra (Suiza) y el 22, viaja a Finlandia para continuar su campaña soberanista.  

Procesado por rebelión. El 23 de marzo, el juez Llarena procesa por el delito de rebelión a 13 personas por su participación en el proceso independentista, incluido Carles Puigdemont.  

Euroorden y detención. El 24 de marzo, el Supremo reactiva la euroorden cuando Puigdemont se encontrababa en Finlandia. Al día siguiente es detenido en Alemania. El 3 de abril, la Fiscalía alemana pide a la Audiencia Territorial de Schleswig tramitar la extradición a España por rebelión y malversación.  

Libertad. El 5 de abril, la Justicia alemana descarta el delito de rebelión y lo deja en libertad bajo fianza mientras estudia la entrega por malversación. Se instala en Berlín.  

Extradición. El 30 de mayo, la Fiscalía alemana solicita la extradición a España de Puigdemont por rebelión y malversación y pide su ingreso en prisión. La Audiencia de Schleswig-Holstein decide extraditarlo por malversación, pero no por rebelión.