Trump redobla sus amenazas contra los países que comercien con Irán

Las contramedidas de la UE no frenan la marcha del país persa de la alemana Daimler


Redacción / La Voz

«Cualquiera que haga negocios con Irán no hará negocios con Estados Unidos». Es la advertencia de Donald Trump a sus aliados europeos tras la entrada en vigor ayer de la primera ronda de sanciones a Irán. «Las más duras» jamás aplicadas, dijo, antes de dejar claro, en su habitual tono mesiánico: «¡Estoy pidiendo paz mundial, nada menos!». La Unión Europea activó ayer sus contramedidas para intentar proteger y limitar las perdidas a las empresas europeas que hagan negocios con la república de los ayatolás y protegerlas. Pese a ello, la automotriz alemana Daimler anunció el cese de sus actividades en Irán «hasta nueva orden». El choque amenaza con desestabilizar aún más la relación trasatlántica. La jefa de la diplomacia, Federica Mogherini, pidió ayer a las empresas desafiar a Trump y aumentar sus negocios.

En esta primera fase, las sanciones estadounidenses se dirigen a transacciones financieras e importaciones de materias primas, así como medidas para impedir las compras en el sector automotor y en la aviación comercial. Una segunda tanda, en noviembre, pretende reducir a cero las exportaciones de petróleo y paralizar el servicio internacional de pagos con Irán. Lo que podrá muy difícil a las empresas hacer negocios con el país persa.

Ante «la guerra psicológica contra el pueblo iraní» de Trump, el presidente Hasán Rohaní sigue dispuesto a cumplir el pacto nuclear suscrito con el Grupo 5+1 hace tres años, pero solo si el resto de países firmantes le garantizan que no sufrirá aislamiento económico.

La UE intentará salvar el pacto, al igual que Rusia y China, pero tiene todo en contra. El «estatuto de bloqueo» contempla que las pequeñas empresas puedan exigir compensaciones a EE.UU. por posibles costes y pérdidas derivadas de las sanciones, algo que es más simbólico que real. Al igual que la posibilidad de castigar a las empresas europeas que cumplan las sanciones sin tener un permiso de exención europeo.

Previsiones

Según la Cámara de Comercio alemana-iraní, cada empresa analizará hasta qué punto puede verse afectada por las sanciones, informa la agencia DPA. Las empresas más grandes con presencia o activos en EE.UU. podrían tener reparos, pero muchas medianas empresas mantendrán sus negocios con Irán, consideró el director ejecutivo, Michael Tockuss.

Sin embargo, la entrada en vigor de las sanciones vino acompañada de la primera baja: la automotriz. Daimler, que preveía fabricar y vender de camiones Mercedes en el mercado iraní. El sector automovilístico es uno de los primeros damnificados, sobre todo las francesas PSA (Peugeot y Citroën) y Renault, que pese a sus inversiones ya anunciaron que suspenderán o reducirán sus actividades. Mientras Siemens está dispuesta a resistir, se da por hecha la retirada de la petrolera francesa Total. Italia como primer socio comercial europeo teme por su contrato para construir el tren bala entre Qom y Arak.

Los iraníes se preparan para la crisis: «Los políticos tendrán que 'tragarse el veneno' y negociar»

La mayoría de los iraníes no expresa su rabia hacia EE.UU., sino contra sus propios líderes, mientras guardan sus ahorros en dólares y planifican sus días de crisis. Temen que las sanciones sean el «último clavo en el ataúd» para la maltrecha economía persa. A pesar de días de protestas y huelgas, ayer fue un día tranquilo pese a la profundidad desesperación, especialmente entre los sectores más pobres. «Siento que me están destruyendo mi vida. La situación económica ahora significa que la clase trabajadora tiene que morir», dijo el obrero Alí Paphi. «Las sanciones ya están afectando gravemente la vida de las personas. No puedo permitirme comprar alimentos, pagar el alquiler... A nadie le importan los trabajadores», lamentó.

Gran parte del daño se produjo en las semanas previas, una vez que la retórica agresiva de Trump espantó a los inversores y provocó el desplome de su moneda, el rial. Esto se sumó a los problemas de una corrupción profundamente arraigada, a un sistema bancario caótico y al paro desenfrenado tras décadas de mala administración. «Los precios han aumentado desde hace tres o cuatro meses y todo lo que necesitamos es ahora más caro, incluso antes de que se impusieran las sanciones», lamentó Yasaman, un fotógrafo de 31 años.

Como muchas personas en Teherán, Yasaman cree que los líderes políticos iraníes se verán obligados a volver a la mesa de negociación, como dijo Trump. «Espero que pase algún día. La mayoría cree que al final los políticos tendrán que ‘tragarse el veneno’», dijo Yasaman. Una expresión usada en Irán en estos días y que fue utilizada por el ayatolá Jomeini, quien dijo que firmar una tregua para poner fin a la brutal guerra con Irak era como beber «una taza de veneno».

«Los precios están subiendo nuevamente, pero la razón es la corrupción del Gobierno, no las sanciones de EE.UU.», dijo Alí, un decorador de 35 años. Como muchos, cree que el presidente Hasán Rohaní «no puede resolver los problemas». «Él no es el que toma decisiones. Nuestros problemas son nuestros representantes y el sistema», agregó.

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