Montón defiende la limpieza de su máster: «¡No somos todos iguales!»

La ministra marca distancias con los casos del PP, pese a las lagunas en su explicación


madrid / la voz

Carmen Montón, la titular de la cartera de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, compareció ayer en la sede de su ministerio para tratar de «aclarar» una información de El Diario.es en la que se pone en entredicho su máster de Estudios Interdisciplinares de Género, realizado en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid (URJC) en el curso 2010-2011. El digital afirma que se benefició de un trato de favor (por entonces ya era diputada y portavoz de Igualdad del PSOE en el Congreso), por lo que, a diferencia de otros de sus compañeros de curso, le convalidaron un buen lote de asignaturas, apenas tuvo que pisar el aula y se le permitió la inscripción al curso a pesar de haberla registrado tres meses fuera del plazo y cuando varias de las materias ya habían terminado, algo que no le impidió lograr una nota media de 8,43 sobre un total de diez puntos.

«No he cometido ninguna irregularidad. Me matriculé y realicé el máster una vez acabada la carrera de Medicina. Con toda la humildad me apunté a un máster para estar mejor formada», trató de defenderse. Montón asegura que se limitó a seguir «las indicaciones» del centro, «tanto en la matriculación como en la presentación de ejercicios, prácticas académicas y trabajo de investigación final», aunque se mostró incapaz de detallar algunos aspectos puestos en cuestión. Especialmente cuando fue preguntada sobre su asistencia a clase. «Comprenderán que fue hace ocho años, y me supone un gran esfuerzo recordar», dijo, asegurando que había acudido en la medida de lo posible, ya que ese mismo año estaba embarazada y dio a luz a su hija. Esta versión difiere mucho de la que ofreció la pasada semana a los periodistas de El Diario.es que acudieron a su despacho en busca de explicaciones, ya que entonces aseguró haber asistido a las clases con normalidad, según publicaron ayer en dicho medio. Otro de los puntos más inconsistentes es que en su relato se mostró incapaz de afirmar en cuál de los campus de la URJC se impartía el curso, tratando de justificarse con que por entonces no tenía carné de conducir y acudía regularmente en taxi. 

Respaldo de Pedro Sánchez

Montón se mostró «tranquila» y aseguró disfrutar de la confianza del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a quien mantiene puntualmente informado de su caso. Ayer afirmó que ni se le pasa por la cabeza la posibilidad de presentar su dimisión, al entender que conserva el material suficiente como para desmontar todas las acusaciones.

La ministra acudió al encuentro con un par de copias impresas de correos electrónicos que en su día cruzó con la directora del máster, Laura Nuño, una de las personas imputadas en el caso de la expresidenta de la Comunidad de Madrid Cristina Cifuentes. Basó su defensa en seis puntos principales. En primer lugar, negó cualquier tipo de convalidaciones: «No hay, no es posible. Para convalidar es necesario que el alumno lo solicite previamente, y yo no lo he solicitado», afirmó. Montón continuó su alegato aludiendo a un error por parte de la URJC en la fecha de expedición del título, en el 2012, supuestamente un año más tarde de lo debido. «Ya he pedido una rectificación», dijo. Respecto a la asistencia, garantizó que «el máster podía ser cursado a distancia», modificando así su versión de la pasada semana. En relación con los plazos de matrícula, dijo estar en disposición de demostrar que fue admitida el 30 de septiembre, es decir, dentro de plazo. Finalmente, afirmó que todavía guarda su trabajo de fin de máster y que cumplió con todos los requisitos que le impusieron desde el centro universitario.

Pero Montón no se limitó a su defensa, y dedicó un espacio a atacar al presidente del PP, Pablo Casado, y a Cifuentes, tratando de marcar distancias respecto a sus casos, investigados por la Justicia: «¡No todos somos iguales! ¡No todos somos iguales! No tiene que ver con otros desgraciados casos», aseguró.

En la Moncloa dicen que arropan a la titular de Sanidad, pero se niegan a dar la cara

Pedro Sánchez se encontró ayer con un nuevo problema en el seno de su Gobierno. El jefe del Ejecutivo construyó su moción de censura sobre Rajoy en la transparencia y en la ejemplaridad con la que contaría su Gabinete, por lo que tendrá complicado sostener a la ministra de Sanidad, Carmen Montón, en caso de que siga complicándose el asunto de su máster en la Universidad Rey Juan Carlos. Se trata del mismo centro de estudios en el que estalló toda la polémica con la expresidenta de la Comunidad de Madrid Cristina Cifuentes y que acabaría por costarle el puesto.

«Ha quedado claro que no acudió a clases, no hizo los exámenes, no hizo trabajo fin de máster, se matriculó una vez comenzado el máster y no fue a ningún tribunal porque ese tribunal nunca existió», denunciaba el pasado abril Pedro Sánchez, por entonces todavía jefe de la oposición. No le parecía suficiente la dimisión de Cifuentes, y defendía a capa y espada la celebración de una moción en el Parlamento autonómico para despojar del poder a la dirigente popular. 

Misma estrategia

Montón garantizó ayer que se sentía respaldada por su presidente, a quien mantiene puntualmente informado de todos los detalles. Fuentes de la Moncloa trasladaron que, efectivamente, las explicaciones ofrecidas ayer por la ministra habían convencido a Sánchez, aunque el presidente evitó manifestarse en todo el día. El comportamiento está siendo similar al de otras polémicas en las que la Moncloa ha reaccionado en un primer instante a través de fuentes autorizadas, lanzando una especie de globo sonda, admitido hasta por miembros del propio Gabinete, para comprobar las reacciones y confiar en que el paso del tiempo y la aparición de nuevas polémicas acaben enterrando el asunto. Uno de los casos más recientes se dio con el impuesto del diésel, que sí fue anunciado a bombo y platillo por el propio presidente, pero a los pocos días matizado por la titular de Industria, Reyes Maroto, como una cuestión todavía sujeta a debate.

En el caso de acabar forzando la salida de Montón, esta sería la segunda baja del Gobierno, tras la marcha obligada del exministro de Cultura Màxim Huerta, que acabó dimitiendo horas después de ser ratificado por fuentes autorizadas de la presidencia.

Pablo Casado: «Confío en las explicaciones que dé»

La información publicada ayer por El Diario.es que recoge las supuestas irregularidades cometidas por Carmen Montón para superar su máster en la Universidad Rey Juan Carlos fue recibida con mayor contundencia por los socios de Gobierno del PSOE que por la oposición. En Podemos ya comienzan a sugerirle a Pedro Sánchez que tendrá complicado no forzar su dimisión. «Si no despeja todas las dudas, debería dimitir», afirmó el secretario de organización, Pablo Echenique. En la formación morada creen que la rueda de prensa que ofreció ayer no ha hecho más que arrojar sombras sobre el tema, y consideran complicado que pueda aclarar todas las dudas en una comparecencia en el Congreso. En Ciudadanos también registraron una petición para que rinda cuentas ante la Cámara Baja. 

Prudencia en las filas populares

Por su parte, el presidente del PP, Pablo Casado, cuyos estudios en la misma universidad se encuentran bajo sospecha, declaró a su paso por Telecinco que «existe el Estado de derecho» y que será más respetuoso de lo que los socialistas fueron con él: «Confío en las explicaciones que dé: antes que demostrar su inocencia hay que demostrar su culpabilidad». En cambio, el vicesecretario de organización, Javier Maroto, denunció un doble rasero: «Los socialistas se ponen a pedir dimisiones y hacen hogueras a la primera de cambio, pero cuando sucede en sus filas, se ponen a cubrir a esas personas».

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