Premio Nobel de Medicina para la inmunoterapia contra el cáncer

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

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Tasuku Honjo y James P. Allison estudiaron dos proteínas presentes en las células T.
Tasuku Honjo y James P. Allison estudiaron dos proteínas presentes en las células T. SAM YEH

Los trabajos de James P. Ellison y Tasuku Honjo han transformado el tratamiento de la enfermedad

02 oct 2018 . Actualizado a las 07:46 h.

Es una ventana abierta a la esperanza. La inmunoterapia ya es una realidad gracias a trabajos como los del estadounidense James P. Allison y el japonés Tasuku Honjo, que han establecido nuevos principios en la lucha contra esa enfermedad y han sido galardonados por ello con el premio Nobel de Medicina. Según el fallo de la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo, «su trabajo ha revolucionado el tratamiento contra el cáncer de pulmón o el melanoma y varios tipos en fase metastásica, cambiando de manera fundamental la forma de combatir ese mal».

Allison y Honjo demostraron, a partir de diferentes estrategias, cómo el sistema inmunitario puede usarse para luchar contra el cáncer, y sus descubrimientos «constituyen un hito en la lucha contra el cáncer», dijo tras el anuncio el presidente del Comité Nobel de Medicina, el inmunólogo Klas Kärre.

Se trata de un enfoque «completamente nuevo porque, al contrario que estrategias anteriores, no está centrado en las células cancerosas, sino que lo hace en el sistema inmunitario», añadió.

En la década de 1990, Alisson empezó a estudiar en su laboratorio de la Universidad de California (EE.UU.) la proteína CTLA-4, que funciona como freno de las denominadas células T, claves en el sistema inmunológico.

Otros investigadores habían descubierto esa propiedad de la CTLA-4 y aplicado el mecanismo en enfermedades autoinmunes, pero Alisson tenía una idea diferente. Tras descubrir un anticuerpo que podía unir a esa proteína e inhibir su función, quiso averiguar si podía liberar el freno de la célula T y provocar que el sistema inmune atacase las células cancerígenas.

Con esta técnica logró curar a ratones con cáncer y, después de sus esfuerzos por desarrollar una estrategia para humanos, consiguió efectos sorprendentes en el año 2010 en pacientes con melanoma avanzado.

Mientras tanto, en la Universidad de Kioto (Japón), Honjo descubrió la PD-1, otra proteína expresada en la superficie de las células T: años de experimentos mostraron que funcionaba como freno aunque con un mecanismo diferente. Un estudio demostró en el 2012 su eficacia en el tratamiento de pacientes con distintos tipos de cáncer, también en casos en los que la enfermedad estaba en fase metastática. Ahora, nuevos ensayos clínicos indican que la combinación de ambas proteínas en terapias puede ser aún más efectiva, como ocurre con los pacientes de melanoma.

La vocación de Tasuku Honjo llegó con diez años tras devorar la biografía del famoso microbiólogo Hideyo Noguchi, que murió tras infectarse con el virus de la fiebre amarilla cuando investigaba. James P. Allison, por su parte, tenía la misma edad cuando vio morir de cáncer a su madre, y le impresionaron sus quemaduras por la radiación.