Los casos de sarampión alcanzan en Europa la cifra más alta del siglo

España se resiste a los países de su entorno y a los movimientos antivacunas

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Rebrote de sarampión en Europa El aumento de casos de esta enfermedad contagiosa podría estar relacionado con la falta de vacunación

Santiago / La Voz

El 2018 será el año del sarampión en Europa. Un triste calificativo que ha hecho saltar las alarmas de la Comisión Europea. Un análisis realizado por The Guardian sobre los datos de la Organización Mundial de la Salud refleja que los casos se disparan este año por encima de los 60.000, la cifra más alta del siglo. Ya en el 2017 se produjo un número muy importante de casos, 23.927, si se comparan con los 5.273 del 2016. Setenta y dos personas murieron este año por esta enfermedad en la región europea de la OMS, que incluye a 53 países, el doble que en el 2017.  

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Vuelve la enfermedad de las manchas rojas Hoy acompañamos a Claudia al centro de salud. Le toca vacunarse. A los 12 meses se pone la primera dosis de la triple vírica, que protege, entre otras enfermedades, contra el sarampión. Los casos se han disparado pero ¿por qué?

El auge de una enfermedad prevenible con las vacunas se debe, en palabras del jefe del servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona, Antoni Trilla, a más de un factor. «Los motivos pueden ser diferentes en función de los países», aclara. Rumanía o Ucrania -este último el que acumula más casos- adolecen de sistemas sanitarios potentes y su situación política no es estable, pero en las próximas Francia e Italia, con modelos sanitarios complejos y de alta calidad, el descenso de la vacunación obedece básicamente a que determinados mensajes de los antivacunas han calado en los padres. «Las teorías conspiranoicas de que las vacunas no son seguras o que la industria farmacéutica solo quiere enriquecerse acaban surtiendo efecto», apunta Trilla.

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«Los casos de sarampión se han cuadriplicado por culpa del movimiento antivacunas» Crece la preocupación por el brote de sarampión en la vecina Portugal, donde el número de casos se eleva ya a 68. ¿Por qué está resurgiendo esta enfermedad vírica altamente contagiosa? ¿Ante qué síntomas debemos estar alerta?

La consecuencia de que los padres dejen de vacunar a sus hijos y bajen las coberturas de la población -es decir, que se pierda la inmunidad de grupo- no es, como creen los antivacunas, que las farmacéuticas hayan dejado de ganar dinero o que los niños estén sanos. «El resultado práctico ha sido que hay epidemias de sarampión, esto es incuestionable y quien no lo quiera ver, que no mire», afirma tajantemente el epidemiólogo del Clínic.

Frente a un año con más de sesenta mil casos, España se mantiene como un faro en medio del océano. «Aquí debemos aplaudir a los padres, como país lo estamos haciendo muy bien y esto es lo que nos protege». Y es que el entorno no es favorable. En Italia, el nuevo gobierno cuenta con una ministra de sanidad que cuestionó la vacunación obligatoria que se vio obligado a imponer el ejecutivo anterior por el descenso de las coberturas. Francia, aunque ha mejorado sus cifras, registró en solo cuatro meses del 2018 1.875 nuevos casos. En julio falleció un joven de 17 años y desde enero del 2018, al igual que Italia, este país tomó la decisión de que los niños que no estén vacunados contra once enfermedades no sean admitidos en la guardería o escuela.

Portugal tiene una situación diferente. Es cierto que no han calado los antivacunas como en Francia o en Italia, pero en el 2017 el país perdió la inmunidad de grupo ante el sarampión, al bajar del 95 % su cobertura de vacunación. Y las consecuencias de perder esta inmunidad son evidentes. En marzo, un caso importado provocó más de un centenar de casos, muchos de ellos entre profesionales sanitarios, aunque no hubo ningún fallecimiento. Para evitar estas epidemias es para lo que sirve la vacunación elevada, tal y como explica Antoni Trilla. «Pueden surgir casos importados -dice-, pero el virus tiene muy difícil expandirse por esta inmunidad».

Sirve para evitar epidemias y también para proteger a los más débiles, como los bebés aún no vacunados y los adultos que no han podido hacerlo por enfermedad. «Ellos son los que se van a beneficiar, hay que asumir los pequeños riesgos que conlleva la vacunación no solo para proteger a nuestros hijos, sino a los que no pueden protegerse, pero los padres que no vacunan a sus hijos se benefician de ello sin contribuir, y eso socialmente es muy poco solidario». En España la tasa de vacunación se acerca al 97 % en la primera dosis.  

La capacidad de contagio de esta enfermedad obliga a coberturas altas de vacunación

¿Por qué se producen epidemias de sarampión en países que presentan una cobertura de vacunación entre los niños de más del 80 %? Porque la inmunidad de grupo, que evita precisamente las epidemias al actuar de barrera cuando surge un caso, depende de la capacidad de contagio del virus. Cuanto más alta sea esta capacidad, más elevada debe de ser la cobertura de vacunación para garantizar la inmunidad. Y el sarampión tiene el dudoso honor de ser la enfermedad más contagiosa -se mide con el llamado índice de Ro- muy por encima de la gripe, el ébola, el VIH o la rubeola. De media, en una población susceptible, es decir, no vacunada, una persona con sarampión infectaría a otras 18, la gripe a 3 y el ébola a 1,5. La segunda con mayor capacidad de contagio es la tosferina, con un índice de entre 12 y 17.  

Los países más afectados

En agosto de este año la Organización Mundial de la Salud ya levantó la voz de alarma ante los 41.000 casos de sarampión que acumulaba la región europea durante el primer semestre. Siete países registraron más de mil casos, de los que 23.000 se concentraron en Ucrania. Los otros seis fueron Francia, Grecia, Georgia, Italia, Rusia y Serbia. En relación a su población, la mayor incidencia se registra en Serbia y Ucrania, con más de 600 casos por millón de habitantes, mientras que Italia se acerca a los 60, Francia supera los 40 y Portugal está entre los 10 y 20 casos por millón de habitantes. España, sin embargo, presenta una incidencia de 4,49 casos, con 207 registrados en doce meses. Diez países, entre ellos Alemania, Francia, Italia, Bélgica, Rumanía, Grecia o Serbia, se mantienen en una situación endémica porque no han logrado interrumpir la transmisión.

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