Juan Carlos Quer: «Nosotros tenemos una pena perpetua ya, a nosotros no nos van a resarcir»

Cuando se cumple un año de la aparición de su hija, apela al sentido común y pide condenas ejemplares


Ribeira / La Voz

Desde la desaparición de Diana, Juan Carlos Quer ha mostrado una entereza poco común. La mantuvo durante los 500 días en los que tan solo el presunto asesino sabía del paradero de la joven; también cuando el 31 de diciembre del 2017 se localizó su cadáver en el fondo de un pozo de una nave abandonada de Rianxo, y ha seguido conservando esa fortaleza durante todo este año para intentar que la muerte de su hija no haya sido en vano. Ayer, Juan Carlos Quer hacía público un comunicado en el que volvía a defender la prisión permanente revisable, que «no evita el primer crimen, pero sí el segundo, y el tercero, al impedir que se ponga en la calle a estos delincuentes no rehabilitados». Previamente, el padre de Diana Quer concedió una entrevista a La Voz.

-¿Cómo se encuentra al cumplirse un año de la aparición de Diana?

-La tenemos presente cada día, pero estas fechas agravan aún más el dolor. Si es doloroso que a un padre le toque dar sepultura a una hija, mucho más lo es en estas circunstancias. Desafortunadamente se siguen produciendo este tipo de actos, pero Diana nos ha dejado un legado: que se pueda evitar, en la medida de lo posible, la reincidencia de agresores sexuales y asesinos. Puede hacerse, y no solo con la prisión permanente revisable, sino también revisando la aplicación del tercer grado penitenciario. Estamos viendo cómo violadores y asesinos en serie reinciden cuando salen de permiso. Habrá que intentar modificar el Código Penal en ese sentido. A Bernardo Montoya se le aplicó el tercer grado e intentó violar a una niña. Son tantos y tantos los ejemplos que estamos viendo...

-El caso de Laura Luelmo habrá removido muchos sentimientos.

-Sí, claro que sí. Esto solamente se comprende si se han sufrido en primera persona este tipo de tragedias, por eso mando mi abrazo sincero a la familia de Laura. No se trata solo de estadísticas, pues detrás hay víctimas, y solo si somos conscientes de que la llamada que yo recibí podría haberla recibido cualquier español habrá mayor sensibilidad. No solo los delincuentes tienen derechos, también los tienen las víctimas y las personas de bien. Los partidos progresistas que quieren derogar la prisión permanente revisable están incurriendo en una contradicción cuando defienden el cumplimiento íntegro de las penas; eso no sirve, primero, porque no se cumplen, al cabo de unos años salen de permiso y algunos ya no vuelven a entrar. Y en segundo lugar, porque hay delincuentes que al salir vuelven a reincidir, la reinserción para este tipo de individuos no existe y hay que tomar medidas extraordinarias, hay que imponerles condenas a la altura del crimen que han cometido.

-¿Es la prisión permanente revisable un consuelo para los familiares de las víctimas?

-No. Nosotros tenemos ya una pena perpetua, a nosotros no nos van a resarcir, pero hay que lanzar un mensaje a la sociedad. Detrás de la estadística hay víctimas que se podrían haber salvado. El Gobierno dice que la prisión permanente revisable, que está en vigor, no ha evitado el delito en el caso de Laura. Pero si esta pena hubiera estado vigente en 1995 y se la hubieran aplicado a este individuo, jamás habría tenido permisos penitenciarios y jamás habría matado a Laura. El violador del ascensor cumplió su condena, pero al salir volvió a reincidir. Este tipo de delincuentes no pueden reinsertarse. Los mismos partidos políticos que están en contra de la prisión permanente pidieron un endurecimiento de las condenas por violación tras la sentencia de la Manada, pero califican como inhumano este tipo de pena para el asesino de una niña a la que dejó tirada en un pozo 500 días.

-Durante este año ha mantenido una campaña muy activa en defensa de la prisión permanente revisable y se ha conseguido que se paralice su derogación.

-Se han conseguido muchas cosas. Hay más de tres millones de personas que han suscitado este movimiento ciudadano. Los políticos son conscientes del coste electoral que podría tener, y es que además es un debate de sentido común. Al menos la ministra va a esperar a que se pronuncie el Tribunal Constitucional sobre si esta pena se ajusta a la Constitución. Lo hace, y evita que individuos como Montoya o el Chicle salgan fuera de prisión si no están rehabilitados. Hay determinadas personas a las que habrá que ayudar a reinsertarse, pero hay individuos a los que jamás se les puede calificar como seres humanos, porque no lo son.

-Usted ha reivindicado también la creación de un estatuto de la persona desaparecida.

-Yo he sentido lo que significa tener a un ser querido desaparecido durante 500 días, y no tienen ningún derecho, los tienen las víctimas y los delincuentes, pero no este colectivo. En este sentido, hemos conseguido algo importante y ya se ha tomado una iniciativa legislativa para amparar también a estas personas. Había un vacío legal, pero cuando alguien desaparece no desaparecen sus derechos.

-Habla de los 500 días sin saber nada de Diana. ¿Sintió alivio cuando por fin pudo saber al menos dónde estaba?

-No te quepa la menor duda. El dolor lo sigues teniendo, pero al menos tienes un sitio digno al que llevarle flores. El padre de Marta del Castillo sigue buscando a su hija en un vertedero. De ahí mi agradecimiento a la Guardia Civil y a las fuerzas de seguridad del Estado, que realizaron un enorme trabajo superando numerosas trabas que pone la propia Justicia. Se decretó el archivo provisional de la desaparición de Diana y tuvieron que trabajar sin el apoyo del juez y de nuevas diligencias probatorias. Y mi agradecimiento también a la gente de Barbanza, que buscó a Diana como si fuera su hija. No tengo palabras suficientes de agradecimiento para Galicia y para Barbanza.

Hoy, en esa comarca, concretamente en A Pobra, se recordará a Diana a través de un acto contra la violencia machista que se celebrará a mediodía en el salón de plenos del Concello.

La falta de dos informes impide cerrar el caso Diana Quer

JAVIER ROMERO
Imagen de Diana Quer difundida por su padre en su perfil de WhatsApp
Imagen de Diana Quer difundida por su padre en su perfil de WhatsApp

El juez espera las conclusiones de la reconstrucción del crimen y una prueba forense al Chicle

Diana Quer desapareció hace 860 días motivando un procedimiento, en el Juzgado de primera Instancia e Instrucción número 1 de Ribeira, aún hoy pendiente de dos informes para cerrar la instrucción. El primero, solicitado por la Fiscalía, es una prueba caligráfica para determinar la personalidad agresiva e impulsiva y un trastorno sexual en el acusado, José Enrique Abuín Gey, el Chicle. El objetivo es desmontar su versión de que el crimen fue un homicidio fortuito y que él nunca la agredió sexualmente. La acusación particular, que representa a la familia Quer, ya pidió con anterioridad una prueba psicografológica que el juez, Félix Isaac Alonso, denegó. «Resulta evidente que la acusación particular no iba tan desencaminada cuando la propia Fiscalía solicitó una prueba similar a la que había sido rechazada por su señoría entendiendo que no procedía en aquella fase de la instrucción», explica una de las partes.

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