Las sombras que se ciernen sobre la economía

G. Lemos REDACCIÓN / LA VOZ

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PILAR CANICOBA

Indicadores como el PIB, las afiliaciones a la Seguridad Social o el consumo muestran una ralentización de la actividad y peores expectativas que pueden lastrar el crecimiento este año

06 sep 2019 . Actualizado a las 13:02 h.

«Son muchas las incertidumbres y estoy segura de que este será un año de retos, pero también tenemos que ser positivos, eso no nos tiene que llevar al fatalismo». Pese a la llamada a la tranquilidad de la ministra de Economía, la gallega Nadia Calviño, que como obliga su cargo quiere espantar el pesimismo, veneno para el crecimiento, son muchas las señales de desaceleración que en los últimos meses ha empezado a emitir la economía española. Estas son las principales.

El PIB

El crecimiento se ralentiza, aunque sigue siendo robusto. El último dato de la contabilidad nacional publicado la semana pasada por el INE constata que el crecimiento de la economía española va perdiendo fuelle: entre octubre del 2017 y septiembre del 2018 fue del 2,4 %, el registro más bajo desde el 2014. Aunque España se mantiene en una mejor posición que la mayoría de los países de nuestro entorno (la economía alemana se contrajo en el tercer trimestre del año y en Francia el crecimiento interanual acabará el año sensiblemente por debajo del 2 %), la estadística revela que esta menor pujanza se debe, principalmente, al retraimiento del consumo interno, tanto de los hogares como de la inversión de las empresas, que se acentuó en verano, cuando se intensificaron los mensajes de alarma sobre la inestabilidad del ciclo económico (y que el Banco de España prevé que vaya a más en los próximos meses). Al final, la cosa puede acabar en aquello de la profecía autocumplida: que el insuflar tanto pesimismo con las primeras señales de desaceleración provoque una retracción del gasto y la inversión que agrave aún más la situación.

Las expectativas

La confianza del consumidor se desploma. Por el momento, parece que ese desánimo ha calado entre la población. Al menos así lo indica el desplome de la confianza del consumidor durante el año pasado, en el que el indicador perdió más de 11,5 puntos para volver de nuevo a una percepción negativa de la situación económica y su futuro (para ser positiva debería superar los cien puntos, y cerró el año en 90,9). El estudio que realiza el CIS muestra una distorsión significativa entre la percepción que los ciudadanos tienen de la situación económica general (que baja casi 20 puntos en un año y está en su punto más bajo desde el 2014) respecto a la de sus hogares, que no solo no cae, sino que siguió mejorando en diciembre. Y eso, a pesar de que la mayoría de los que dicen que la situación ha empeorado lo atribuyen al incremento de precios, una coyuntura que creen que irá a más en este año.

El empleo

Más de medio millón de nuevos puestos, un 8 % menos que en el 2017. Los datos publicados esta semana por la Seguridad Social revelan que la economía española creó 563.965 empleos netos el año pasado. Una cifra sólida, pero casi un 8 % por debajo de los 611.000 nuevos cotizantes que se ganaron en el 2017. Aunque los datos de diciembre fueron positivos, con más creación de empleo que en el mismo mes del año anterior, la tendencia muestra una cierta ralentización del mercado laboral en los últimos meses del ejercicio, de la que esta semana advertía el propio secretario general de Comisiones Obreras, Unai Sordo.

Aunque la afiliación crece con menos intensidad, la calidad del empleo parece haber mejorado en el último año: de los nuevos cotizantes por cuenta ajena, el grueso (484.072) tienen contrato indefinido y a jornada completa (423.072), mientras que los temporales apenas crecen en 9.966, un cambio de tendencia respecto al ejercicio anterior, cuando casi la mitad del incremento de la afiliación se debía a los eventuales.

El comercio

La facturación del sector afloja en noviembre, pese al Black Friday. Pese al tirón de la campaña de descuentos, que da el pistoletazo de salida a las compras navideñas, las ventas del comercio minorista desaceleraron en noviembre, con un crecimiento de solo cuatro décimas respecto al mismo mes del año anterior (un dato corregido de efectos estacionales y de calendario). Son siete décimas menos del incremento registrado en noviembre del 2018. Galicia es la comunidad que más ha sufrido ese frenazo, según el INE.

La automoción

Cuatro meses consecutivos de caídas de ventas. Aunque las matriculaciones crecieron un 7 % en el 2018, el sector encadena ya cuatro meses en números rojos, algo que no había sucedido en los últimos seis años y que se concretó con una reducción de las ventas del 3,5 % en diciembre. Aunque parte del retroceso se debe a la entrada en vigor de la nueva normativa anticontaminación, que adelantó muchas compras antes de su entrada en vigor en septiembre, los diferentes eslabones del sector, desde los fabricantes a los concesionarios, achacan el cambio de tendencia al enfriamiento de las perspectivas económicas y, sobre todo, a la guerra declarada por el Gobierno al diésel, que ha hundido las ventas de vehículos de gasoil.

El bache (temporal) de la locomotora germana

p. baelo

En marzo pasado, Peter Altmaier vaticinó que el PIB alemán sería capaz de mantener un crecimiento de entre el 2 % y el 2,5 % por ejercicio dos décadas más. El ministro germano de Economía tenía motivos de euforia: sin más deuda ni subir los impuestos, la gran potencia europea se encaminaba hacia su octavo año consecutivo de expansión. Un fenómeno extraordinario, teniendo en cuenta que normalmente un lustro de bonanza suele conducir a un período de estancamiento. Hoy nadie duda que ese momento ha llegado también a Berlín.