La crisis de Dia amenaza mil puestos de trabajo de la cadena en Galicia

El grupo anunció un ERE para despedir a 2.100 personas tras perder 352 millones el año pasado


Redacción / La Voz

La crisis de Dia era más profunda de lo que se barruntaba. Y eso que el escenario era difícil de empeorar. Pero tras meses de caída libre en bolsa, y en medio de una guerra interna entre accionistas para hacerse con el control del grupo, este publicó este viernes sus resultados anuales, que confirman que el 2018 fue su particular annus horribilis, con unas pérdidas de 352 millones de euros que pulverizan las previsiones más pesimistas. Ni el aviso lanzado en octubre del año pasado, cuando emitió un profit warning para advertir a los inversores de que la empresa atravesaba turbulencias financieras que obligaban a suspender el dividendo, hacía presagiar unos números rojos de este calibre, que contrastan con el beneficio de 101 millones que se había anotado en el 2017.

La causa de estas pérdidas hay que buscarla en la intensa caída de las ventas, que se desplomaron más de 11 %, hasta los 7.289 millones de euros. El retroceso fue generalizado en todos los mercados en los que opera, aunque especialmente acusadas en Argentina y Brasil, donde el efecto divisa propició recortes del 30 y del 18 % en los ingresos, respectivamente, frente al descenso del 3,6 % en España.

En este escenario de descontrol financiero, que ha llevado al grupo a una situación de quiebra técnica (cerró el ejercicio con un patrimonio neto negativo en 166 millones de euros, frente a los 257,3 millones positivos de un año antes, de forma que está en causa de disolución), la nueva dirección ha decidido cargar el ajuste sobre la plantilla de la empresa. Este mismo viernes anunció que en las próximas semanas iniciará los trámites para acometer un despido colectivo que afectará hasta a 2.100 trabajadores de las enseñas Dia y Twins, un 8 % de los 26.600 que la compañía tiene en plantilla en España (no se incluyen en esta cifra los de las tiendas franquiciadas, ya que se trata de negocios independientes y, por tanto, con control sobre su personal).

¿Y cuál puede ser el impacto de esta crisis en Galicia? Según los datos facilitados este viernes por el grupo, Dia cerró el ejercicio 2018 con 218 supermercados en la comunidad, un 6,2 % de su red en España. De ellos, la mitad son propios y otros tantos, franquiciados. Entre las tiendas y el resto de departamentos del grupo (como logística o servicios administrativos), la cadena de distribución sostiene casi 1.300 empleos en Galicia. De esos trabajadores, son 969, los que están en plantilla del grupo (el resto pertenecen a los establecimientos franquiciados), los que están expuestos al despido colectivo que ha puesto sobre la mesa la dirección del grupo.

Nuevo plan de negocio

Más allá del expediente de regulación de empleo, la nueva dirección de la compañía quiere dar un volantazo a un modelo de negocio que no ha sabido adaptarse bien a la fuerte competencia que impera en el sector. Para ello, este viernes aprobó un nuevo plan estratégico a cinco años, en el que apuesta por potenciar la marca propia y la oferta de productos frescos y ser más competitiva en precios.

Además, la dirección de Dia anunció a los analistas que la firma tiene intención de revisar su red de tiendas para detectar cuáles no son rentables, que luego se venderán, traspasarán o cerrarán. Una mayor atención a la red comercial que llevó a la compañía a recuperar el año pasado la gestión de 109 supermercados que antes funcionaban como franquicias. «Actualmente las tiendas franquiciadas están rindiendo ligeramente por debajo de las que operamos nosotros. Por eso estamos incorporando algunas a nuestro sistema para revertir esta situación, y cuando estemos preparados volveremos a buscar franquiciados», explicó María Miralles, responsable de Transformación del grupo.

Pese a la situación de quiebra técnica, la empresa puede seguir adelante gracias al apoyo de los bancos acreedores, que le garantizan liquidez hasta mayo, informa Colpisa. Sin embargo, necesita una ampliación de capital, que el consejo de administración cifra en 600 millones, mientras que LetterOne, el grupo de Mijaíl Fridman (mayor accionista de Dia y promotor de una opa que intenta ser contrarrestada por otro grupo de inversores), ofrece una ampliación de 500 millones de euros, condicionada a que triunfe su oferta.

El grupo denuncia ante la Fiscalía a altos directivos en España y Brasil por «irregularidades contables»

Por si eran pocos los ingredientes del culebrón, la compañía le puso este viernes algo más de picante, al anunciar que ha trasladado a la Fiscalía los resultados de la auditoría forense encargada a EY (Ernst & Young) para investigar los desmanes en la gestión del grupo, que obligaron a reformular, en dos ocasiones, las cuentas del 2017. Las pesquisas (entrevistas personales y revisiones de equipos informáticos y miles de correos electrónicos) revelaron la existencia de «prácticas contables irregulares por parte de determinados empleados y altos directivos» de la compañía en España y Brasil, que operaban «eludiendo los controles internos».

Actuaciones dudosas que, además de provocar medidas disciplinarias, como la suspensión de funciones de muchos de los implicados, han llevado ahora a la nueva dirección de la empresa a remitir el expediente a la Fiscalía.

Asimismo, la empresa ha comunicado a la CNMV que la comisión de retribuciones está analizando la activación de las cláusulas de reducción o devolución de las cantidades abonadas a los consejeros ejecutivos cesados en el 2018, como el anterior consejero delegado, Ricardo Currás, que el año pasado percibió 497.000 euros de sueldo, 1,65 millones de indemnización por cese y 404.000 euros en concepto de incumplimiento del plazo de preaviso y del pacto de no competencia.

Opa del fondo LetterOne

La cadena de supermercados ha presentado sus resultados la misma semana en la que el máximo accionista del grupo, el fondo LetterOne, del millonario ruso Mijaíl Fridman, anunciase que lanzará una opa para hacerse con el mismo, en el que entró hace año y medio y del que actualmente posee el 29 % del capital. Esta oferta pública de adquisición de acciones contempla la compra del 70,9 % de los títulos que aún no controla a un precio de 0,67 euros por acción, lo que se traduce en una prima del 56,1 % respecto al precio de cierre del lunes y supone valorar la compañía en 418 millones de euros, diez veces menos de lo que llegó a valer cuatro años atrás.

El anuncio de la opa provocó que la acción de Dia viviera una jornada frenética en bolsa, donde cerró con una subida del 63 %, hasta los setenta céntimos de euro. Cabe recordar que, durante el pasado año, los títulos perdieron casi el 90 % de su valor, después de encadenar un sinfín de noticias negativas: desde el cese de Ricardo Currás como consejero delegado -después de que los beneficios del primer semestre se hundieran casi un 89 %-, hasta el anuncio de que ganarían aún menos de lo previsto (lo que se conoce como profit warning), lo que hundió la cotización; pasando por las entradas y salidas del consejo de los representantes de Fridman por desacuerdos con la dirección del grupo.

Tras el nombramiento, en diciembre, de Borja de la Cierva como nuevo consejero delegado, ahora LetterOne -que entró en verano del 2017 con un 10 % del capital y el pasado año lo amplió hasta el filo de la opa obligatoria- pretende culminar la adquisición ofreciendo 0,67 euros por acción. Los analistas, sin embargo, creen que la CNMV le obligará a elevarlo, por ser muy inferior a los niveles históricos de cotización de Dia.

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