Sánchez insiste en el diálogo pese a las críticas desde la oposición y el PSOE

Defiende en Estrasburgo la independencia de la Justicia en vísperas del juicio del 1-O

Sánchez, en su intervención en el comité de ministros del Consejo de Europa, en Estrasburgo
Sánchez, en su intervención en el comité de ministros del Consejo de Europa, en Estrasburgo

madrid / la voz

Nadie ni nada parece que vaya a hacer cambiar de opinión a Pedro Sánchez respecto a su estrategia en Cataluña con el secesionismo. Ni el acoso de la oposición, que se ha unido para convocar una gran manifestación este domingo en el centro de Madrid exigiendo elecciones inmediatas por la unidad de España, ni las sonadas críticas desatadas dentro de su propio partido a raíz de la última concesión a los secesionistas buscando atraer su voto para los Presupuestos. Ni siquiera la insaciable voracidad de ERC y del PDECat, que continúan demandando gestos al presidente del Gobierno en favor de los dirigentes presos y de un referendo con carácter vinculante. El jefe del Ejecutivo no se mueve.

Lo dejó bastante claro en su visita de este jueves a Estrasburgo durante su intervención ante el comité de ministros del Consejo de Europa en un discurso en el que se refirió de manera velada a la tormenta política e institucional que sacude España en las últimas horas. «Cuando se prima la crispación sobre el acuerdo, cuando se prima la ruptura unilateral sobre la búsqueda de consensos o cuando se defienden fórmulas simplistas para resolver problemas complejos, la democracia se resiente», se reafirmó el presidente del Gobierno. Sin mencionarlos, Sánchez criticó así la actitud del PP y Ciudadanos, a los que recurrentemente acusa de intentar crispar o tensionar la situación política solo movidos por intereses partidistas, también a los principales actores del independentismo, que el pasado año acabaron declarando en el Parlamento catalán la independencia, y por último, a la irrupción de nuevos populismos desde la derecha, como Vox, por jugar a proponer salidas sencillas dentro de un laberinto extremadamente enrevesado.

Distancia con las «fake news»

El viaje de Sánchez a Estrasburgo coincide en plena cuenta atrás del arranque del juicio de los dirigentes secesionistas, fijado para el martes de la próxima semana. Esta ciudad del norte de Francia acoge la sede del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, la más alta instancia de la Justicia europea encargada de velar por el cumplimiento de los derechos y libertades de los ciudadanos de los países miembros, y a cuya puerta ha llamado en multitud de ocasiones el independentismo catalán en busca de amparo. Sin embargo, fuentes autorizadas de la Moncloa se esfuerzan en destacar que la fecha del viaje no guarda ningún tipo de relación con el inicio del juicio a los cabecillas secesionistas.

Uno de los mantras más repetidos desde el separatismo, incluido en varios de los 21 puntos que exige el presidente de la Generalitat a Sánchez, consiste en denunciar que España no es un país que goce de una democracia plena y que la separación de poderes brilla por su ausencia, motivo por el que alertan de que los dirigentes secesionistas no tendrán un juicio justo, que ya están condenados de antemano. Por ello, Sánchez, de nuevo sin hacer ningún tipo de mención expresa a este tema, recomendó tomar distancia respecto a las fake news y puso especial esmero en dejar muy claro que España es una de las 19 democracias más avanzadas del planeta según los observatorios internacionales. «Es una democracia plena, moderna y avanzada que asume como propios los principios de la separación de poderes, que defiende la independencia judicial y que tiene uno de los sistemas más garantistas del mundo», dijo.

González se une a las críticas contra el relator: «¿Para qué necesitamos un notario?»

f. b.

El PSOE trata de dar carpetazo a su enésima crisis desde que Sánchez asumió las riendas. El último en sumarse a la algarada provocada por la decisión del Gobierno de aceptar la incorporación de un relator a la mesa de los partidos en Cataluña es el ex secretario general Felipe González, quien censuró la presencia de esta figura en el debate al entender que supone una degradación de las instituciones democráticas.

En un vídeo difundido este mismo jueves por la fundación que lleva su nombre, González cuestiona la utilidad de la propia mesa de diálogo, especialmente cuando se trata de una petición del presidente de la Generalitat, Quim Torra, que es el gran responsable de mantener bloqueado el Parlamento catalán. Pero González también apunta directamente contra el relator. «¿Para qué necesitamos un notario que certifique lo que se dice o los convoque [a los partidos] cuando en el Parlamento sobran los notarios, asesores jurídicos, gente que toma notas? ¿Por qué la Generalitat no hace funcionar al Parlamento, sede natural del encuentro entre partidos y de las posibilidades de diálogo?», se pregunta.

Ferraz dice no a Page

González se suma así a las críticas de Alfonso Guerra, de varios diputados y de barones territoriales como Lambán o Page. Este último recibió este jueves la negativa de Ferraz a su petición de convocar al consejo territorial para aclarar el último movimiento de Sánchez sobre Cataluña.

PP, C's y Vox quieren convertir la marcha contra Sánchez en una «moción de censura en la calle»

Gonzalo BAreño
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Casado afirma que la agenda de Cataluña es «la agenda de ETA» y Rivera ve al presidente como «un problema»

«Por una España unida, elecciones ya». Bajo ese lema, el PP, Ciudadanos y Vox pretenden convertir la manifestación convocada para el próximo domingo en la plaza de Colón de Madrid contra el Gobierno de Pedro Sánchez, por su decisión de aceptar una negociación con los independentistas con presencia de un «relator» neutral, en una concentración multitudinaria que suponga una «moción de censura en la calle». El lema de la marcha fue consensuado entre populares y naranjas, que se repartirán además los gastos originados por esa convocatoria. Aunque Vox no fue consultado sobre ese enunciado, desde el partido de extrema derecha aseguran que están entre los convocantes y que mantienen contacto fluido con la dirección de los populares, aunque no con Ciudadanos, tal y como ocurrió en el pacto de investidura de Juan Manuel Moreno en Andalucía.

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