Rajoy dice que nunca negoció nada con Cataluña y que no hubo mediador

El expresidente responsabiliza a Puigdemont de los enfrentamientos tras el 1-O

El expresidente Mariano Rajoy, durante su declaración como testigo en el juicio por el desafío independentista
El expresidente Mariano Rajoy, durante su declaración como testigo en el juicio por el desafío independentista

madrid / la voz

El expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, llegó solo y con quince minutos de antelación al Supremo, donde ayer estaba citado a las cuatro de la tarde, y de igual modo se marchó dos horas después. En su declaración ante el tribunal que juzga a los líderes secesionistas dejó claro que aunque había habido conversaciones entre el Ejecutivo central y la Generalitat -algo «usual en política»- «nunca» se negoció para permitir el referendo de autodeterminación que pretendían primero Mas y luego Puigdemont. «No había nada que hablar cuando en la conversación salía liquidar la soberanía nacional. Ellos eran plenamente conscientes de que jamás lo permitiría», sentenció en repetidas ocasiones -primero en respuesta a Vox, como acusación popular, y luego a las defensas- un Rajoy sereno e incluso conciliador, que tiró más de una vez de su habitual retranca durante el interrogatorio.

Explicó que se lo dejó claro a la Generalitat: «Eran plenamente conscientes, desde el primer día que me reuní con Mas, de que no iba a convocar un referendo para saltarme la ley. No ha habido ningún acuerdo, ni siquiera conversaciones para llegar a un acuerdo para hacer el referendo». Aseguró que le recordó al expresidente Mas que si quería convocar tal consulta debía dirigirse antes a las Cortes, modificar la Constitución y luego aprobarlo los españoles. «Porque es el pueblo español el que decide lo que es España y no los representantes de una comunidad», zanjó.

Igual que por la mañana hiciera su ex número dos, Soraya Sáenz de Santamaría, Rajoy defendió la aplicación del artículo 155 de la Constitución tras la declaración unilateral de independencia (DUI) del 27 de octubre del 2017, que trataba de quebrantar la soberanía nacional. Aseguró que era la fórmula «más operativa» y «más justa» para preservar los derechos individuales de la ciudadanía catalana, que no se verían afectados como sí ocurriría de decretarse el estado de excepción o de sitio, al que Vox se refirió en sus interpelaciones. «Entre los derechos de las personas y cambiar un Gobierno, yo preferí tomar la decisión que tomé», defendió. 

«Fuimos prudentes»

En el mismo sentido, y a preguntas del fiscal Fidel Cadenas sobre los requerimientos a Puigdemont sobre la DUI antes de aplicar el 155, aseguró que su Ejecutivo había sido «prudente» y había dado «oportunidades» a la Generalitat de que cambiara de rumbo. Recordó que, pese a tener mayoría absoluta en el Senado, buscó el apoyo de todos los grupos a la suspensión de la autonomía. «Avisamos de que por ese camino no iban a ninguna parte. El diálogo con quien solo quier poner fecha y discutir los términos a cómo se liquida la soberanía española no es aceptable», añadió.

Uno de los momentos clave fue el de si el lendakari, Íñigo Urkullu (hoy declara también como testigo), había actuado como mediador para evitar el 155. Jordi Pina, defensor de Sànchez, Rull y Turull, le preguntó si le constaba que Urkullu había intentado mediar y si había hablado directamente con él. «En aquella época había muchas personas que quisieron hablar conmigo y hablaron, y supongo que habrán querido hablar también con otros. A todos se lo dejé claro: yo no negocio el cumplimiento de la ley, ni la Constitución ni la soberanía nacional», se escabulló. Tras un rifirrafe acabó admitiendo que habló con él, pero matizó que «no ha habido ningún mediador de nada porque mis posiciones estaban claras y las de los otros también». 

Preocupación por la violencia

El expresidente también calificó de «buena decisión» la de enviar a Cataluña a 6.000 policías y guardias civiles, tras el cerco a la sede de la Consejería de Economía (el 20 de septiembre) y en previsión de lo que pudiera ocurrir el 1 de octubre, fecha de la consulta independentista ilegal. El fiscal le preguntó si estaba «preocupado» por la violencia tras el 20-S o si preveía que la hubiera el 1-O -conviene recordar que acusa a los líderes independentistas de rebelión, un tipo penal que implica un alzamiento violento-, a lo que Rajoy, que eludió el término «violencia», respondió que sí, que estaba «seriamente preocupado».

«No era una situación normal. Me preocupaba que un Gobierno autonómico quisiera liquidar la Constitución. Y también me preocupaban los acosos», aseguró, responsabilizando al Ejecutivo catalán de lo ocurrido. «Si no se hubiera llamado a la gente a un referendo ilegal y no se hubieran tomado decisiones quebrantando la ley, ni usted ni yo ni nadie hubiésemos tenido que ver las lesiones que tuvieron algunas personas y miembros de las fuerzas y cuerpos de Seguridad. Eso es lo importante», señaló.

Santamaría: «No nos quedó más remedio que aplicar el 155»

A. Balseiro

Respaldó la tesis de la Fiscalía asegurando que hubo violencia

La exvicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que declaró durante dos horas como testigo en el juicio del desafío secesionista, respaldó la tesis de la Fiscalía de que durante la escalada independentista en Cataluña hubo violencia, en contra de lo que, de forma unánime, han sostenido los acusados, que se juegan en ello hasta 25 años de cárcel por rebelión. Además, en referencia a la aplicación del artículo 155, aseguró que el Ejecutivo lo decidió porque no quedaba más remedio, ya que la declaración unilateral de independencia (DUI) no era simbólica, como también sostienen las defensas.

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