WhatsApp, ¿el arma política decisiva para la campaña del 28 de abril?

Memes, vídeos y montajes virales personalizados se perfilan como claves en las próximas citas con las urnas, que decidirá «la batalla del indeciso»


Redacción / La Voz

Jair Bolsonaro llegó al poder en Brasil tras una campaña tormentosa en la que jugó un papel clave el uso de WhatsApp como herramienta de propaganda. Vox logró su inesperado éxito en las elecciones andaluzas exprimiendo al máximo el impacto de los mensajes enviados a través de la popular aplicación de mensajería, que tiene 25 millones de usuarios en España y se perfila como posible factor decisivo en las elecciones del 28 de abril y del 26 de mayo.

La carrera electoral estará marcada por la incertidumbre y por la inédita competición de hasta cinco grandes fuerzas. Ese escenario es muy parecido al de Andalucía. El terremoto político del 1 de diciembre se produjo en las dos últimas semanas de campaña. No lo vieron venir las encuestas. Pero sí lo reconoció después el siempre interesante estudio poselectoral del CIS. Y lo constatan los datos que maneja EnvíaWhatsApps, una consultora gallega que es proveedora de herramientas de márketing y formación para algunos de los principales partidos y que también trabaja con equipos de fútbol y empresas de todo tipo de tamaños.

«La herramienta más eficaz de propaganda política» 

El director general de esta compañía con base principal en A Coruña, Luis Nóvoa, sostiene que Twitter y Facebook «son viejos» y han dejado de ser decisivos en las campañas. Y proclama que ese papel lo va a jugar WhatsApp, a su juicio «la herramienta más eficaz de propaganda política» y permite a aspirantes sin aparato detrás o a fuerzas nuevas «lo nunca visto», competir e incluso ganar».

A partir de las experiencias brasileñas y andaluzas, Nóvoa otorga una gran importancia a la capacidad de influencia que tiene una buena estrategia en WhatsApp y cita como elementos fundamentales dotarse de un canal oficial (permite grandes difusiones de manera legal), un plan de generación y difusión de contenido y herramientas de gestión y escucha en tiempo real, para intentar viralizar los mensajes que más interesan a los diferentes grupos de electores.

La han seguido en los últimos tiempos políticos como, entre otros, Begoña Villacís (C’s), Pepu Hernández (PSOE), José Luis Martínez-Almeida (PP) o Abascal (Vox también tiene uno del partido y lo exprime con acierto). Y veremos en los próximos tiempos muchas más incorporaciones de figuras políticas de primer orden y de alcaldables. ¿Cuál sería el tirón de una cuenta oficial de WhatsApp de Abel Caballero? Seguramente tendría un alcance transversal en el universo Vigo y podría marcar records de viralidad. 

«El objetivo es llegar a los votantes no adscritos»

«El objetivo es llegar a los votantes no adscritos, al electorado no partidista», dice antes de recordar una vieja máxima política («al que va al mitin no lo tienes que convencer») y aseverar que, en las próximas citas con las urnas, «la gran batalla será la del indeciso y la del cambio de conciencia de votantes de toda la vida». «Es en las redes donde se detectan las intenciones y es en WhatsApp donde se convence y se comunica», explica. ¿Y cuáles son las armas? Pues memes, montajes o vídeos que salen del canal oficial, llegan a militantes, simpatizantes y afines y estos los difunden por su entorno no partidario. Según Novoa, los partidos deben de ser capaces de generar contenido para contrarrestar el que proporcionan sus rivales. Es una nueva arena en la que librar la eterna batalla del relato. 

Brasil, Bannon y la regulación sobre datos

¿Funciona este sistema? Lo hizo en Brasil, donde sirvieron para difundir noticias falsas que tuvieron un elevado impacto. Según Nóvoa, que insiste en la necesidad de que los partidos respeten la estricta regulación de protección de datos, aquello fue «un campo de pruebas liderado por Steve Bannon» (el antiguo gurú de Trump, ahora agitador del movimiento ultra en el Viejo Continente) y Europa es diferente. No se podría repetir lo que ocurrió allí en cuanto a la calidad del contenido y la cantidad de envíos, pero sí el mecanismo básico. Y ahí entran dos factores en juego, el mensaje en sí y el envoltorio, que es el que lo hace accesible a los diferentes segmentos y el que lo convierte en viralizable.

El director general de EnvíaWhatsApps da un ejemplo. Si quieres llegar al grupo de edad de más de 40, puedes usar un meme del coche fantástico que pueda «molar» y facilitar que la gente lo comparta. Si quieres acercarte a un grupo más joven, puedes preparar una story con un grupo musical de éxito que venda las bondades de un candidato o ponga el acento en un asunto decisivo que conecte con las ideas fuerza de un partido. 

Destacan sobre todo «el rojo y el verde»

Como ocurre con Twitter, se puede saber lo que «la ciudadanía» está compartiendo en tiempo real y ver qué mensajes han funcionado. Nóvoa apunta que, según la inteligencia de datos que manejan, los partidos que mejor funcionan hasta ahora con los wasaps son los que también descuellan en las encuestas, destacan sobre todo «el rojo y el verde». Si se mantiene esta tendencia, ¿nos acordaremos del 2019 como el año de las elecciones del WhatsApp?

La carrera electoral

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