Argelia abre una transición con el general Gaïd Salah como hombre fuerte

Buteflika pide perdón al pueblo y defiende su mandato en una carta de despedida


Redacción / La Voz

Argelia amaneció ayer sumida en la incertidumbre tras más de un mes de protestas y la histórica renuncia del presidente Abdelaziz Buteflika, que abre una inédita transición con el jefe del Ejército, general Ahmed Gaïd Salah, como nuevo hombre fuerte. El país se despertó en calma tras el seísmo político, después de las celebraciones nocturnas, y con Buteflika pidiendo perdón en su última carta al pueblo argelino.

Acabada la euforia en las calles, impera el escepticismo y la cautela. Y muchas dudas sobre si Gaïd Salah, un militar de la vieja guardia, mano derecha y fiel a Buteflika durante sus veinte años de Gobierno, es la persona adecuada para tutelar y liderar la transformación económica y social que el pueblo argelino demanda en las calles, informa Efe. Por lo pronto mañana está convocada una nueva manifestación de protesta, como cada viernes desde el pasado 22 de febrero.

En su misiva a la población argelina, Buteflika defiende sus veinte años de mandato y pide disculpas por no haber podido concluirlo. «Dios sabe que fui sincero y fiel. No estoy triste, no temo por el futuro de mi país», fueron dos de las frases más destacadas de un escrito en el que también deseaba que Dios ayude a su sucesor «a seguir concretando las esperanzas y ambiciones de las hijas y de los hijos» de Argelia.

La televisión nacional difundió la noche del martes imágenes del dirigente de 82 años, postrado en una silla de rueda y visiblemente debilitado, entregando su renuncia al presidente del Consejo Constitucional, Tayeb Belaiz.

En un comunicado oficial, dicho consejo confirmó ayer que había aceptado su renuncia. Belaiz explica que ha decidido declarar «vacante de forma definitiva» la presidencia y elevar el expediente al Parlamento para que ponga en marcha el período de transición, conforme al artículo 102 de la Constitución.

Una vez que el Parlamento y el Senado acepten el dictamen del Consejo Constitucional, la jefatura interina del Estado quedará en manos del presidente del Consejo de la Nación (la Cámara Alta argelina), Abdelkader Bensalah, quien tendrá noventa días para convocar nuevas elecciones en las que él no podrá participar.

El período de transición queda igualmente bajo la tutela del exministro de Interior Nouredin Bedaui, confirmado el lunes como jefe del Gobierno de transición, y el general Ahmed Gaïd Salah. La cuestión a resolver ahora es si la maniobra política de Gaïd Salah y su círculo, que parece un golpe de Estado incruento, servirá para atemperar la contestación de la calle, que con el paso del tiempo paso de pedir la cabeza de Buteflika a exigir la caída de todo el régimen, incluido el propio Gaïd Salah.

Francia, la antigua metrópoli colonial, y España confían en que la transición democrática en Argelia salga adelante. Por su parte, Rusia, un aliado cercano de Argelia, espera que la transición no repercuta en sus relaciones y advirtió contra cualquier intento de «injerencia» externa.

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