El PSOE de Pedro Sánchez recupera el liderazgo y casi dobla en escaños al PP

Los socialistas vuelven a ser la fuerza más votada más de una década después

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Pedro Sánchez: «Hemos ganado y vamos a gobernar España» La militancia congregada en Ferraz le pide que no pacte con Rivera y el socialista dice que no aplicará «cordones sanitarios» contra Ciudadanos

madrid / la voz

Un giro de 180 grados en tres años y una auténtica fiesta en el exterior de la sede socialista, en la madrileña calle Ferraz, como no se vivía desde el 2004, con la victoria de Rodríguez Zapatero. Centenares de personas, portando banderas rojas socialistas, comenzaron a concentrarse en la calle desde poco después de cerrar los colegios electorales, y el ambiente festivo no dejó de crecer esperando la comparecencia de Pedro Sánchez, el líder que renació -y dos veces- de sus cenizas. Porque el PSOE pasó de los peores resultados de su historia en el 2016 a una remontada histórica de la mano del mismo candidato, Sánchez, con el que recuperó el liderazgo en unas elecciones en las que casi dobló al PP en número de escaños.

Con más del 97 % de los votos escrutados, los socialistas contaban con 123 escaños frente a los 66 de los populares, que se quedaron a las puertas de un insospechado -y doloroso- sorpasso de Ciudadanos, en una situación similar a la vivida por el propio Sánchez en los últimos comicios generales, cuando la formación de Pablo Iglesias amenazaba con arrebatarle el puesto como segundo partido más votado.

En tres años convulsos para el partido -incluyendo una victoriosa moción de censura y once meses en el Gobierno -, el PSOE ha renacido, incrementando un 5 % el respaldo obtenido o, lo que es lo mismo, un millón y medio más de votos, al pasar del 22,63 % y algo menos de 5,5 millones de sufragios, a frisar el 30 % (concretamente el 28,75 %) y rebasar los siete millones de papeletas.

La estrategia de Sánchez, que agitó el fantasma de la vuelta a la España «en blanco y negro», especialmente después de la manifestación de Colón y la foto de PP, Ciudadanos y Vox, logró movilizar a un electorado decepcionado y abstencionista en los últimos comicios.

Si el primer sondeo de la noche, antes de comenzar el escrutinio, le daba a los socialistas una horquilla de entre 116 y 121 escaños, el arranque del cómputo oficial aún fue mejor: 128 diputados. A lo largo de la noche, y según avanzaba la revisión de los sufragios, la cifra se fue moderando hasta casi clavar los 121 del listón superior del sondeo. Fueron 123 que, sin embargo, suponen un incremento de nada menos que del 30 % respecto a los 85 escaños con los que hasta ahora contaban.

«Haz que pase», y pasó

En la fachada del cuartel general socialista de Ferraz, un enorme cartel con la imagen de Pedro Sánchez y el lema de campaña, «Haz que pase», resumía la euforia que se vivía tanto dentro de la sede como en la calle, donde se instaló un escenario para celebrar la esperada victoria, once años después.

Gritos de «No pasarán» o «ista, ista, ista, España es socialista» eran las consignas más coreadas por militantes y simpatizantes, junto con «¡Pedro! ¡Pedro! ¡Pedro!» o «¡presidente! ¡presidente!». Esperaban, impacientes, a que Sánchez les dirigiera unas palabras, en un ambiente de triunfo que recordaba al de la victoria de Rodríguez Zapatero en el 2004.

Fue prácticamente a medianoche cuando Sánchez salió. «Ha ganado el futuro y ha perdido el pasado», fueron sus primeras palabras, para agradecer después, «de corazón, a los más de siete millones de españoles y españolas que nos han dado su voto».

Como ya hiciera por la tarde Adriana Lastra, el líder socialista también puso en valor la alta participación de la jornada como demostración de que los españoles han ido a las urnas «a defender la democracia, su futuro y los derechos y libertades conquistados en 40 años».

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La militancia socialista en Ferraz a Pedro Sánchez: «Con Rivera no» La multitud congregada en la sede socialista pide al ganador de las elecciones generales que no pacte con Ciudadanos

Gritos de «¡Con Rivera, no!»

Con gritos de «¡Con Rivera, no!», la multitud concentrada en Ferraz interrumpió su discurso en varias ocasiones, dejando claro que las bases no quieren un pacto de gobierno con la formación naranja. Sánchez, que en un primer momento les respondió con un «yo creo que ha quedado bastante claro, ¿no?» -en referencia a lo dicho en el último debate-, añadió después que el PSOE no iba a poner «cordones sanitarios, como hacen ellos». «Nuestra única condición será respetar la constitución y avanzar en justicia social», zanjó.

Un Sánchez visiblemente feliz y relajado aseguró que los españoles ayer enviaron varios mensajes a Europa y al mundo: que no quieren una involución si no «un país que mire al futuro», que se puede ganar «a la reacción y al autoritarismo», y que quieren que sea el PSOE quien gobierne los próximos cuatro años.

«Se trataba de ganar las elecciones y de gobernar. Y vamos a Gobernar España», sostuvo, recordando que hace años «nos decían que el PSOE debía resignarse a ser la muleta del PP, que el futuro ya no nos pertenecía. Pero no es así». «Hemos hecho posible que pasara y vamos a construir la España que queremos», acabó, pidiendo el mismo apoyo para las elecciones de mayo.

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