El líder del Podemos ha laminado en cinco años a todos los disidentes

Errejón, Bescansa y Alegre, fundadores de la formación, se apartaron con duras críticas a la dirección


Madrid / La Voz

Cinco años después, de los cinco fundadores de Podemos ya solo queda Iglesias en la dirección del partido. Juan Carlos Monedero, el único que permanece fiel al líder, tuvo que apartarse por el escándalo de sus supuestas asesorías a Gobiernos latinoamericanos, que nunca se han hecho públicas y por las que cobró 425.000 euros que declaró irregularmente a Hacienda.

Pero de aquella foto se han descolgado también los otros tres fundadores, abiertamente críticos con Iglesias y con la deriva a la que ha llevado al partido. Luis Alegre, predecesor de Espinar en la dirección del partido en Madrid, retornó a la universidad denunciando la existencia de un «grupo de conspiradores» que pretendía dejar fuera de Podemos a todos los errejonistas y que iban «a acabar con él [Iglesias] y con el partido». 

Cese de Sergio Pascual

Antes, el secretario general había cesado fulminantemente, y por Twitter, a Sergio Pascual, entonces secretario de organización, supuestamente por no haber sabido reconducir la crisis en Madrid. Lo sustituyó por Pablo Echenique, quien hasta muy poco antes representaba el sector crítico a Iglesias. Más brusca aún fue la salida de Carolina Bescansa, ex secretaria de análisis político y social, que decidió salir de la dirección tras lo que consideró «una carrera de caballos» entre Iglesias y Errejón, y que, después, tras fracasar en su intento de liderar el partido en Galicia, anunció que dejaría su escaño.

En abril del 2018 filtró por error un documento en el que planteaba a Errejón una conspiración para derrocar a Iglesias en el liderazgo del partido, del que el ex número dos se desmarcó. La pieza final de los fundadores que abandonó el barco fue Errejón. Tras enfrentarse a Iglesias en el 2017 en la asamblea Vistalegre II y salir derrotado, fue apartado de la dirección. Pero en enero del 2019, sin consultar siquiera con Iglesias, se unió a Manuela Carmena para presentarse con su propia plataforma a la Comunidad de Madrid. Por el camino, el personalismo de Iglesias ha roto prácticamente todas las confluencias territoriales.

Pero en la última disidencia interna contra Iglesias ha influido también mucho su decisión de cargar en plena campaña autonómica y municipal contra las donaciones del dueño de Inditex, Amancio Ortega, a la sanidad pública. Una polémica que muchos candidatos pagaron muy caro en sus territorios y que ha sido la gota que colmó el vaso.

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El fracaso en las elecciones generales, en las que Unidas Podemos perdió un tercio de sus diputados, y el posterior descalabro en las municipales, autonómicas y europeas, donde se dejó mas de la mitad de sus votos, han hecho estallar una revuelta interna contra Pablo Iglesias e Irene Montero que llevaba tiempo gestándose.

Al cisma provocado por la fuga de Íñigo Errejón, que creó su propia plataforma con la alcaldesa en funciones de Madrid, Manuela Carmena, se une el ataque frontal a la pareja dirigente del partido por parte del exlíder de Podemos en la Comunidad de Madrid, Ramón Espinar, que exigió la convocatoria de una asamblea ciudadana, máximo órgano del partido, para proceder a un cambio de liderazgo ante «la crisis insostenible» de un partido «roto en pedazos».

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