Trump lanza un ciberataque al control de los misiles iraníes

a. b. MADRID / LA VOZ

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TSAFRIR ABAYOV | EFE

EE.UU. aconseja a Teherán no confundir prudencia con debilidad

24 jun 2019 . Actualizado a las 07:58 h.

Aunque Donald Trump canceló in extremis el ataque militar previsto para el jueves contra objetivos iraníes, en respuesta al derribo de uno de sus drones en el estrecho de Ormuz, el Gobierno norteamericano no se quedó de brazos cruzados ante lo que considera una afrenta de Teherán, y lanzó ciberataques contra los sistemas que controlan sus misiles. Así lo recogían este domingo medios estadounidenses, como The Washington Post y The New Times, citando fuentes conocedoras de las operaciones. El Pentágono no lo confirmó.

El presidente estadounidense decidió abortar el bombardeo para evitar la pérdida de 150 vidas, que calificó de «desproporcionada» frente al derribo del dron no tripulado, pero siguió adelante con la ofensiva cibernética que, según los medios de EE.UU., inutilizó los ordenadores que controlan los cohetes iraníes. Su efectividad, sin embargo, no podrá comprobarse hasta que no se intente un nuevo lanzamiento de misiles.

El Cibercomando estadounidense fue el encargado de la operación, planificada a raíz del ataque a dos petroleros en el golfo de Omán, el pasado día 13, del que la Administración norteamericana responsabiliza a Teherán.

Aunque Estados Unidos ha insistido en que no descarta una operación militar convencional contra la república islámica, por el momento ha optado por la guerra cibernética y las «sanciones adicionales», como avanzó Trump, para evitar que Irán desarrolle armas nucleares.

Bolton avisa desde Jerusalén

De hecho, ayer mismo el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, lanzó una clara advertencia a Teherán instándole a no malinterpretar la cancelación del ataque militar: «Ni Irán ni ningún otro actor hostil deberían confundir la prudencia y criterio estadounidense con debilidad».

Desde Jerusalén, donde Bolton se reunió con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y donde se encuentra preparando la cumbre tripartita de seguridad que esta semana se celebrará con Rusia e Israel, ante la escalada de tensión en el golfo pérsico, el halcón estadounidense insistió en que la posibilidad de un bombardeo sigue en la mesa, y si no se ejecutó fue «porque no era el momento».

Ante este ambiente casi prebélico, el secretario general de la ONU, António Guterres, insistió este domingo desde Lisboa en la necesidad de «tener nervios de acero», porque «el mundo no se puede permitir una confrontación en el Golfo».

A la petición de resolver el conflicto por la vía política -«única» posible- se sumó el Gobierno de Emiratos Árabes, que reclamó una «acción colectiva» y destacó la importancia de las «voces de la región» para frenar la escalada y lograr «soluciones sostenibles». El presidente iraní, Hasán Rohani, insistió nuevamente en calificar de «agresión» la incursión del dron americano en aguas territoriales -motivo por el que fue derribado-, e instó a la comunidad internacional a «reaccionar».

El plan de paz para Palestina calienta aún más la zona

El plan de paz de EE.UU. para Palestina, que centrará el foro económico de esta semana en Baréin y con el que Trump quiere movilizar 50.000 millones de dólares para los palestinos e impulsar las economías de Oriente Medio (Egipto, Israel, Jordania y Líbano), ha encontrado resistencia. Hamás ha convocado huelga y protestas en Gaza, en Rabat miles de personas se manifestaron en contra e Irán cree que aumentará la tensión entre Israel y Palestina.