Londres tendrá por pirata al barco de la UE que encuentre en sus aguas el día 1

Al contrario de Trump, Johnson propone arancel cero para las latas de mejillones


redacción / la voz

Puede que sea un farol, pero ha tenido el poder de inquietar todavía más a la ya turbada flota pesquera gallega, desasosegada ante la inminencia del 31 de octubre, fecha para la que está anunciada la desconexión del Reino Unido de la UE. En un documento publicado hace cuatro días, el Gobierno británico publicó un documento en el que dibuja la Gran Bretaña en la que se levantarán sus ciudadanos el 1 de noviembre en caso de una salida sin acuerdo.

El informe arranca con un prefacio de Boris Johnson en el que asegura que «los británicos dejarán la UE el 31 de octubre». Confía -y desea, confiesa- en que sea con acuerdo. Pero si es por las bravas, tampoco les preocupa demasiado, porque se trata de «restaurar la fe en nuestras instituciones» (sic, aunque traducido) y, además, ya casi están del todo preparados para un brexit sin acuerdo.

En lo que respecta a la pesca, Johnson dice que, cuando deje la UE, el Reino Unido ya no tendrá que seguir los dictados de la política pesquera común (PCP) y se convertirá en un Estado costero independiente. Esto significa, continúa el informe, que el país, «por primera vez en 40 años, será libre de decidir quién puede acceder a las aguas británicas y en qué condiciones». Y, de hecho, ya ha reforzado los sistemas de control para impedir el acceso ilegal a sus aguas.

En caso de salida no negociada, Johnson advierte de que «no habrá acceso automático de los barcos comunitarios a pescar en el Reino Unido» y, además, solo podrán descargar en los puertos designados por la NEAFC (Comisión de Pesquerías del Atlántico Norte). Además, avisa a los pesqueros europeos de que ya pueden ir retirando las redes de sus aguas antes de las 22.59 horas del 31 de octubre. De otra manera -y este es el párrafo que más inquieta a los pescadores gallegos- podrán ser tomados por sospechosos de pesca pirata. «Si los buques de la UE pescan en aguas del Reino Unido después del 31 de octubre, sin que haya un acuerdo entre ambas partes, lo harán ilegalmente». Así, eso «significa que el buque en cuestión podría estar sujeto a importantes sanciones» y, en última instancia, podría ser incluido en la lista negra de barcos que ejercen la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (IUU).

Más requisitos

Certificado de capturas, documento sanitario, pase por PIF (puesto de inspección fronteriza), control por satélite, número IMO (Organización Marítima Internacional)... Son todas exigencias que se pedirán a quienes pretendan introducir su pesca u operar en el Reino Unido, cuyo cumplimiento será verificado por servicios que ha reforzado. Y tanto: incrementó el número de patrulleras para poder vigilar siete veces más superficie; duplicó las unidades aéreas de observación y dobló también el número de inspectores de pesca.

 Al fin y al cabo, la mayor parte faena al noroeste de Irlanda y en aguas francesas y apenas son 9.000 toneladas las que extraen los barcos españoles en aguas británicas. Sí están afectadas las flotas de Holanda, Bélgica y Francia. Y ese es el principal problema para los pesqueros gallegos: que verán invadidos sus caladeros habituales por esas embarcaciones proscritas del Reino Unido. Ahí sí que puede haber tensiones, más que con las patrulleras que ha movilizado Johnson.

España dejó de enviar un tercio de las conservas que exportaba al Reino Unido, que se cae como cuarto cliente

Que el brexit va a tener impacto en el complejo mar-industria gallega es indudable. Sea o no sea abrupto. La prueba está en que ya antes de que se haya materializado la salida del Reino Unido de la UE, la cartera de clientes de la conserva española ya ha mudado. Y todo por el Reino Unido, que el año pasado dejó de comprar casi un tercio de las latas de pescados y mariscos que antes se hacía enviar desde España. Lo explicó el viernes pasado Juan Manuel Vieites, secretario general de la patronal conservera Anfaco en la última jornada del ForoAcui, dedicada a analizar las consecuencias de la salida salvaje del Reino Unido en la pesca, la acuicultura y la cadena mar-industria.

Según expuso Vieites, de enero a junio, «los productos de la pesca exportados por Galicia experimentan una disminución en volumen del 15,32 % con respecto al mismo período del 2018». También cayó la cantidad importada, en este caso un 13,85 %. Pero ese retroceso constatado en lo que va de ejercicio se suma al ya detectado en el 2018, cuando las exportaciones totales de pescados y mariscos de Galicia al Reino Unido «disminuyeron un 26,99 % en volumen y un 21,76% en valor. Estas exportaciones gallegas suponen en volumen el 71 % de las exportaciones españolas».

Así las cosas, el Reino Unido se ha caído del cuarto puesto que tenía en la cartera de clientes de la conserva española -después de Italia, Francia y Portugal- y ha pasado al sexto lugar. «Esto implica una caída de dos puestos con respecto a los últimos tres años», apunta Vieites. Los británicos han sido adelantados por los holandeses y los alemanes, que ahora compran más latas que ellos a España.

Arancel de las conservas

Y las que se manden a partir de noviembre tendrán que hacerlo en otras condiciones. El secretario general de Anfaco detalló los aranceles que el Reino Unido pretende aplicar a los productos de la pesca, que será del 0 % en el caso de los filetes frescos, del 14 % para la trucha o del 15 % para el congelado.

Según expuso Vieites, la conserva tendrá gravámenes diferentes. En el caso del atún lo más probable es que se fije un contingente que podrá entrar al 0 % y el resto se gravará con un 24 %. Sin embargo, a diferencia de lo que ha hecho Trump, Johnson dejará entrar con el 0 % de arancel las latas de mejillón, berberechos y navajas.

Galicia y el «brexit»: efectos sectoriales

Fernando González Laxe

Los abundantes interrogantes que se desprenden de los documentos técnicos y las enormes inquietudes referidas a los trámites burocráticos y democráticos necesarios para solucionar el conflicto dibujan un futuro incierto alrededor de la salida del Reino Unido de la UE. Sobre la mesa, cinco asuntos clave: pesca, agricultura, libertad de circulación, industria y servicios financieros

La situación de las personas y la cuestión de los derechos de los ciudadanos constituyen dos de los aspectos claves del brexit. De una parte, alrededor de 3,6 millones de ciudadanos europeos están establecidos en el Reino Unido; y, de otra parte, en torno a 1,2 millones de británicos residen en países de la UE. Las negociaciones entre ambas partes han concluido con un acuerdo provisional sobre los derechos de los ciudadanos y sobre el período de transición. La libre circulación se aplicará durante esta transición, del 29 marzo del 2019 al 31 de diciembre del 2020. A partir de entonces, los ciudadanos que hayan residido durante un período de cinco años en el Reino Unido (o en la UE para los británicos) adquieren un derecho de residencia permanente.

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