«Soy lotero para dar alegrías, no para quedarme con el premio de nadie»

Vídeo con el resumen de más de tres horas de declaración del hombre que halló la primitiva de 4,7 millones perdida en la que defendió ante la jueza haber actuado «con honestidad».

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«Ese boleto es un cheque al portador, si hubiera tenido ánimo de cobrarlo lo hubiera cobrado al día siguiente en un banco» El lotero coruñés sospechoso de haberse quedado con una primitiva premiada con 4,7 millones defiende que actuó «con honestidad». Estos son algunos extractos de su declaración ante la jueza

a coruña / la voz

Manuel Reija, el lotero coruñés investigado por estafa -la policía lo declaró sospechoso de actuar de «mala fe» para quedarse en el 2012 con un boleto de la primitiva premiado con 4,7 millones de euros- declaró el pasado 29 de noviembre ante la jueza y las partes. No se negó a responder a ninguna pregunta y cuando se le cuestionó sobre su honorabilidad, fue tajante: «Si yo hubiese querido quedarme con ese dinero, lo hubiese hecho fácilmente. Iría al banco o a Canarias. Yo soy lotero para dar alegrías, no para quedarme con el premio de nadie».

A lo largo de casi dos horas y media, el investigado intentó demostrar su «honestidad» y desmontar un atestado policial que lo deja en muy mal lugar, pues ahí se asegura que el lotero engañó al verdadero propietario del boleto. ¿Cómo? Supuestamente, el hombre -hoy fallecido- se presentó con cuatro billetes de lotería en la mañana del 2 de julio del 2012 en el despacho de San Agustín para que el lotero los comprobase. Uno de ellos tenía 3 euros de premio, y otro 4,7 millones. Solo le entregó las monedas y ocultó lo gordo. Reija dice con firmeza que «eso no es cierto», que se encontró abandonados los boletos encima del mostrador, los comprobó cuando no había nadie en la administración, y se encontró con la sorpresa.

De manera cronológica, esto es lo que declaró Manuel Reija la semana pasada sobre todo lo que pasó desde aquella mañana que presuntamente encontró el boleto hasta nuestros días, siete años y medio después: El investigado, con 37 años tras un mostrador de loterías, sabía al abrir su despacho que dos días antes, en la administración de Carrefour, se había sellado la primitiva ganadora del sábado.

 «Si hubiese tenido una mente delictiva, me hubiese sido facilísimo cobrar el premio»

El hallazgo

A las 11.25 horas, según declaró el investigado, «vi sobre el mostrador, tras la ventanilla, varios boletos. Los cogí y los comprobé. Uno de ellos tenía premio superior de primera categoría. Me quedé estupefacto. No daba crédito». En ese trance, entró gente en la administración y los atendió. Cuando volvió a quedarse solo, pasó de nuevo el billete por la máquina y, de nuevo, saltó el premio.

Inmediatamente, la jueza le preguntó por qué nunca había dicho que eran varios los boletos que halló abandonados y no solo uno. De hecho, Reija declaró el pasado mes de marzo ante la policía que se encontró uno, no cuatro. Y esta fue su respuesta: «Nunca me interrogó la policía y estaba nervioso. No me percaté ni le di importancia a ese hecho».

Dice además que al descubrir aquello, no llamó a nadie. Esperó al cierre para ir a la delegación de Loterías, de la que su hermano es el máximo responsable, para contárselo y entregarle el billete. Este le dijo que regresara con él al despacho por la tarde a ver si aparecía el dueño. Ya al día siguiente, depositaron el billete en la delegación y el lotero, según sostuvo, dejó en manos de la institución la búsqueda del dueño.

«No llamé a la policía para que buscase al dueño porque ese no es mi cometido»

Preguntado por los motivos de no llamar a la policía, «como haría cualquiera», según la jueza, para que acudiese a la administración de Carrefour para hacerse con las cámaras de seguridad y averiguar quién había sellado el billete, respondió que «no es cometido de mi hermano ni mío llamar a la policía, sino a la central de Loterías en Madrid». Además, añadió, «los del gremio no nos llevamos bien». Tanto es así, que tuvo palabras para ese lotero que selló la primitiva, quien había declarado que días después llamó al delegado para preguntarle si había aparecido el ganador, y aquel le respondió que sí, que se olvidara, que ya estaba cobrado. «Eso es mentira. Mi hermano nunca le dijo tal cosa», alegó Manuel Reija.

Un boleto sin marcas

Sobre mantener en secreto durante año y medio el hallazgo, se limitó a decir que todo lo hizo conforme a las normas de Loterías. Y que si se calló durante tanto tiempo fue para no dar pistas de las características que presentaba el boleto que, según dijo, carecía de marca, firma o señal alguna a quien podría atribuírsele.

Por último, insistió en que si «hubiese tenido una mente delictiva, me hubiese sido facilísimo cobrar el premio y no montar toda esta parafernalia. Actué con honestidad».

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«Soy lotero para dar alegrías, no para quedarme con el premio de nadie»