Mil millones, el negocio de degustar en casa la comida de restaurante

Más de la mitad de los españoles hacen estos pedidos a domicilio o en las grandes cadenas de distribución


redacción / la voz

En un país de buena mesa y mantel, donde la gastronomía siempre ha ido asociada a la cultura, las formas de comer ya no son las que eran. Bien es cierto que no se han modificado tanto los hábitos en cuanto a horarios y gustos como la manera de elegir dónde y qué se come. Los cambios han sido lentos, pero imparables en esta transformación. Es lo que los especialistas en márketing alimentario denominan la cuota del estómago; es decir, el porcentaje que restaurantes y grandes cadenas de distribución alimentaria se reparten en el mercado de comida lista para consumir. 

Las cifras no dejan lugar a dudas. Más de la mitad de los españoles compraron comida para llevar en el 2018, según el informe Radiografía del Consumo Actual en Restauración & Delivery, de la consultora internacional Kantar, especialista en estudios de mercado. Se trata pues de un nuevo nicho de negocio que resulta muy apetitoso no solo para el sector de la restauración, sino también, y sobre todo, para las grandes cadenas comerciales de base alimentaria. Porque son la otra pata que se incorpora a la carrera que se está librando en estos espacios. En los dos últimos años han comenzado a ser habituales los llamados mercaurantes -término de origen anglosajón- dentro de estas grandes superficies comerciales. Mientras hacen la compra, los clientes de cadenas como Auchan, Carrefour, Mercadona -que ya dispone de seis puntos en Galicia- y más recientemente Lidl, pueden incorporar al carrito comida preparada para llevar o, incluso, hacer un paréntesis en tan tediosa labor y almorzar dentro del propio establecimiento. Se ofrecen desde platos únicos hasta menús cerrados por un precio que, en muchos casos, no suele superar los ocho euros.

Los grandes centros alimentarios se suman al mercado de dar de comer a sus clientes Pero, ¿a qué se debe esta fiebre por ofrecer platos listos para comer? La respuesta no está nada clara para los expertos, pero de lo que están seguros es de que entre los consumidores españoles, ya sea por la falta de tiempo para cocinar, o por la comodidad que supone tener la comida en la puerta de casa si se opta por la opción take away o delivery (entrega a domicilio), es esta una tendencia creciente. E imparable. Y que es el hueco que han encontrado restaurantes y ahora las cadenas de distribución alimentaria, para seguir creciendo en volumen, aseguran expertos de Kantar.

La consultora ha puesto cifras a esta moda. La población española degustó mil millones de euros en comida a domicilio en el 2018 -si se incluyen todos los platos preparados, serían 3.000- y se calcula que ya son cerca de 6.000 los establecimientos que han incorporado a su oferta esta modalidad gastronómica. Por preferencias, el 60% de los consumidores que no cocinan, comen o cenan en un restaurante, y cerca del 40 % restante lo hacen en casa, pero a mesa puesta con un pedido en una plataforma de comida a domicilio. De estos, el 7 % eligen la opción del mercaurante.

Al empeño formativo en el arte culinario de las masterclass o los didácticos espacios televisivos protagonizados por Arguiñano o los hermanos Torres no les queda otra que rivalizar con el plato de lentejas o el pincho de tortilla que se puede degustar en Mercadona, que ya tiene 6 puntos de platos preparados en Galicia.

Las empresas se abren a estos servicios para que sus empleados no lleven la tartera Hace unas décadas, pedir una pizza a domicilio se reservaba para momentos puntuales. Pero lo esporádico se ha convertido en fenómeno y ahora más del 50 % de la población española hace uso de la entrega de comida en casa como un acto cotidiano. Las propuestas han surgido de la mano de plataformas como Deliveroo o Just Eat, nacidas de la mano de la tecnología. Estas empresas ofrecen la posibilidad de transportar cualquier plato de una amplia variedad de restaurantes con un tiempo de entrega de veinte minutos. La media de gasto: 20 euros la comida y dos euros el desplazamiento. A golpe de clic o desde la aplicación del móvil, el consumidor realiza la selección y un conductor de estas compañías recoge en moto o bicicleta el pedido en el restaurante y lo entrega en la dirección señalada.

Platos más solicitados

El hecho de que cada vez más restaurante se incorporen a las aplicaciones ha democratizado las preferencias en los pedidos. Hasta hace un tiempo, la comida internacional -especialmente la china y la japonesa- lideraba el ránking de los platos más solicitados, ahora la gastronomía española ha escalado puestos hasta ocupar las primeras posiciones entre los más solicitados, según un estudio de la plataforma Just Eat. Los encargos se realizan mayoritariamente por teléfono y a través de las aplicaciones del móvil. La otra línea de negocio que ya han experimentado los restaurantes es las de las empresas. Algunas han suscrito acuerdos con Deliveroo para que extienda el servicio de reparto a los centros de trabajo de manera que los empleados no tengan que llevar la tartera a la oficina.

De hecho Carrefour acaba de dar un paso más en este nicho de las entregas a domicilio con la compra de una compañía especializada en delivery de comidas para trabajadores de empresas ubicadas en áreas metropolitanas. Se trata de una especie de cantina on-line en la que los empleados pueden elegir su almuerzo entre una amplia gama de platos frescos, cocinados y de temporada por el precio de un cupón de restaurante y recibirlo en su lugar de trabajo sin coste.

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