Desayunar fuera de casa dispara un 18 % el riesgo de obesidad

El 90 % de la población ya lo hace y el 77 % también acude a restaurantes para solucionar la comida o la cena


redacción

La tendencia creciente a comer fuera de casa está disparando los niveles de obesidad en España. El 77 % de la población ya realiza alguna comida en bares y restaurantes, y el 90 % desayuna fuera. Las cifras hablan por sí mismas, según confirma la última encuesta sobre hábitos de vida elaborada por la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO-SEO).

Tomar la primera comida del día fuera de casa aumenta un 18 % el riesgo de obesidad. Y comer o cenar lo dispara un 43 % cuando no se pide ensalada o verdura como plato principal. «El desayuno parece que es una comida crítica pero habría que ver qué desayunan, si es bollería o algo que contribuye a la obesidad», asegura Susana Monereo Susana Monereo secretaria de la SEEDO.

Otro problema es el postre: cuando no se pide fruta la probabilidad de obesidad aumenta en un 20 %. «Casi un 20 por ciento de las personas que no toma fruta de postre no lo hace porque no figura en el menú. La mayoría de los obesos encuestados ha indicado que sí la tomaría si estuviese contemplada en la carta», señala el presidente de la SEEDO-SEO, Francisco Tinahones. La realidad es que solo el 18 % de los encuestados consume fruta como postre en restaurantes. En obesos, el 40 % elige preferentemente dulce, frente al 22 por ciento de las personas con peso normal.

Los tiempos han cambiado y ese es precisamente el problema. «Antes se pensaba que comer fuera era algo lúdico. Ahora la gente no va a un restaurante o a un bar a darse un capricho, sino de forma ordinaria. Así, comer fuera de casa ha dejado de ser algo excepcional, y los restauradores tienen corresponsabilidad en la salud de la población», asegura. Para Susana Monereo, es preciso que este sector también se implique para que haya una mayor oferta porque «esta encuesta lo que ha sacado a la luz es que los hábitos están cambiando y hasta ahora podíamos pensar que la obesidad era lo que uno compraba, pero ahora sabemos que también es lo que uno come fuera de casa y en qué oferta hay en los restaurantes. Son actores nuevos que nos tienen que ayudar en la lucha contra la obesidad».

Según la encuesta, el 73,7 % de la población no pide verdura o ensalada como plato principal de forma habitual, y el 63 % tampoco como acompañamiento a un plato principal. «Existe un claro déficit, y esto se magnifica en el caso de obesos», ha lamentado Tinahones. De hecho, el estudio apunta que las personas con obesidad son las que piden menos verdura como plato principal o acompañamiento, y también las que optan habitualmente por un postre dulce en lugar de fruta. En concreto, un 60 % de los obesos nunca o casi nunca pide verdura como plato principal, y un 35 % nunca o casi nunca como acompañamiento.

Decálogo para restauradores

Para intentar atajar esta situación desde los restaurantes, SEEDO-SEO ha elaborado un decálogo para restauradores. Las propuestas principales incluyen que se utilice el aceite de oliva para cocina; que uno de cada cuatro primeros platos incluya verduras, hortalizas o legumbres como base; uno de cada dos segundos tenga como sustento pescado blanco o azul, o bien carne magra; así como priorizar verduras, hortalizas y legumbres como guarnición; o incluir siempre fruta o frutos secos en la oferta de postres. Además, apuestan por ofrecer agua como bebida habitual e informar de las calorías totales de sus platos.

«Las tasas de obesidad que tenemos son bajas para lo mal que comemos», ha reflexionado Francisco Tinahones, que ha alertado de que este «es uno de los problemas sanitarios más importantes de los países desarrollados. La prevalencia se ha duplicado, llegando a más del 20 por ciento, prácticamente en todos los países de nuestro entorno».

Más de la mitad de los obesos no reconoce que lo es

Uno de los datos más preocupantes de la encuesta de hábitos saludables realizada por la SEEDO-SEO es el que habla de la imagen que los obesos tienen de sí mismos. Los datos confirman que la mayoría de los obesos no reconoce que lo es: el 54,6 % de las personas con sobrepeso piensa que está en la media e incluso un 7,3 por ciento opina que está delgada. «No dicen ‘soy obeso, sino estoy gordo'», refiere Monereo.

En cuanto a las creencias, casi la mitad de los encuestados cree que la obesidad se hereda genéticamente, especialmente los obesos, que lo utilizan como factor de exculpabilidad de su situación. Sin embargo, tal y como han recordado los expertos, la genética «tiene una influencia en torno al 10-15 %», frente al 43 % de no comer verdura o ensalada como plato principal, por ejemplo.

Según la encuesta, hay diferentes variables relacionadas con el exceso de peso: el riesgo de obesidad se incrementa con la edad, y tener algún familiar o amigo pasado de peso sube esta probabilidad en alrededor de un 13 %. «La familia y los amigos tienen mucha importancia. La obesidad es una epidemia que se expande como una enfermedad infecciosa, se contagia a través de hábitos de comida insalubre y poco ejercicio. Donde hay una persona con obesidad, se van generando obesos alrededor». De hecho, el 51 % de la población encuestada tiene familiares con obesidad, y un 42,5 % de amigos obesos. «Hasta un 63 % de las personas con obesidad tiene algún amigo obeso, frente al 26,2 % de la población normopeso», ha añadido Monereo, quien ha advertido igualmente que la obesidad es una enfermedad «crónica y progresiva» vinculada a «unas 30 enfermedades, como colesterol alto, hipertensión o patologías cardiovasculares».

España, un país más obeso de lo que cree

Rocío Mendoza

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