Israel sacará a ancianos de hospitales para hacer sitio a infectados de coronavirus

El presidente, Reuvén Rivlin, criticó la decisión tomada por el Ministerio de Sanidad, rechazo que trasladó al primer ministro, Benjamin Netanyahu

Dos judíos ortodoxos rezan en una calle de Jerusalén, en pleno confinamiento
Dos judíos ortodoxos rezan en una calle de Jerusalén, en pleno confinamiento dpa

Redacción

El Ministerio de Sanidad de Israel ha tomado una polémica decisión al acordar que evacuará a los ancianos de los hospitales del país para hacer sitio a pacientes infectados de COVID-19. Se trata de un anuncio que incluso ha contado con el rechazo del propio presidente israelí, Reuvén Rivlin, quien no dudó en trasmitir su queja a dicha institución y al primer ministro, Benjamin Netayanhu. Rivlin exigió «no abandonar» a las personas mayores en un «momento tan difícil». Lo cierto es que este país superó hoy la cifra de más de 3.800 infectados, con 14 fallecidos por coronavirus.

Nuestros ancianos, incluido los que están frágiles, estuvieron aquí para ayudarnos muchos años. Entre ellos están los que construyeron este país, supervivientes de las cenizas del Holocausto, carne de nuestra carne»

Se da la casualidad de que el presidente de Israel tiene 80 años, pero Yacov Litzman, el titular de Sanidad, desde donde se tomó esta contundente medida, tiene 71 años. Reuvén Rivlin no ocultó su preocupación acerca de un traslado que puede acabar desembocando en «una grave e intolerable pertubación». En este sentido, recordó que: «Nuestros ancianos, incluido los que están frágiles, estuvieron aquí para ayudarnos muchos años. Entre ellos están los que construyeron este país, supervivientes de las cenizas del Holocausto, carne de nuestra carne». Tras esta declaración, instó a las autoridades a reconsiderar la medida, o al menos estudiar su retraso para ganar más tiempo. Es relevante, pues Rivlin destaca por no interferir en este tipo de decisiones o debates políticos.

La pandemia avanza pese a las restricciones

En las últimas semanas, y al igual que otros países de la región, el Gobierno israelí ha ido implementando diversas medidas para frenar una pandemia que continúa avanzando, tal y como se desprende de los crecientes contagios de COVID-19 y la sobrecarga que acumulan las instalaciones sanitarias del país. De todos los pacientes infectados por coronavirus, 66 se encuentran en situación de gravedad -54 de ellos, conectados a respiradores- y destaca el caso de un joven de 22 años que carecía de patologías previas.

Israel también decretó un duro confinamiento el pasado miércoles, una orden que ha acabado vaciando sus calles, ya que solo se permite el movimiento de las personas a una distancia máxima de cien metros de sus hogares. Todos los negocios que no se consideran de primera necesidad están cerrados y los ciudadanos solo pueden desplazarse a hacer la compra, trasladarse a una famarcia o ir al médico. Incluso estaba previsto que el Ejecutivo israelí anunciase nuevas restricciones, para las siguientes tres semanas, a lo largo del día.

La polémica medida de sacar a los ancianos de los hospitales está acompañada de otra serie de actuaciones, como el inico del proceso de compra de mil respiradores con los que reforzar los 1,437 de los que disponen en los 44 hospitales generales a lo largo del país. Esta cifra relativa a los recursos sanitarios está recogida en un informe del Centro de Investigación e Información del Parlamento israelí, la Knéset. Este documento también recoge que existen 758 camas de uci.

Un Gobierno dividido

Para comprender la división en el seno del Gobierno israelí es necesario destacar la situación de bloqueo político que lleva atravesando el país desde hace un tiempo, a causa de la fragmentación electoral vivida con tres comicios celebrados este año. Incluso el presidente del Parlamento, Yuli Edelstein, presentó su renuncia hace tres días ante su rechazo a una orden del Tribunal Supremo sobre su continuidad en el cargo. Edelstein pertenece al Likud, el mismo partido de un Netanyahu que gobierna el país de forma interina desde el 2018.

Israel, sumida en el bloqueo institucional y político

A. Cárdenes/ L. F. Palomo
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Israel vive no una sino tres crisis juntas que tienen al país sumido en el nerviosismo: una crisis institucional, con un Parlamento a medio gas; un bloqueo político, con un año de Gobierno en funciones, y la crisis sanitaria, aún leve pero que Benjamin Netanyahu explota a diario. «Estamos en una situación absurda, con un Gobierno transitorio que ha servido durante un año, sin un Gabinete de Seguridad funcional, con una Knéset (Parlamento) paralizada e incapaz de supervisar el trabajo del Gobierno», denunció el líder de Israel Nuestro Hogar, Avigdor Lieberman.

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