Italia, Reino Unido, Bélgica y Países Bajos presentan la mayor tasa de letalidad

M. Varela

ACTUALIDAD

CLAUDIO PERI

Asturias se encuentra entre las comunidades con uno de los porcentajes más bajos del país

13 abr 2020 . Actualizado a las 09:40 h.

Las autoridades neerlandesas indignaron a Europa, especialmente a los socios del sur, por su negativa de mutualizar la deuda a través de coronabonos para paliar los desastrosos efectos del coronavirus sobre la economía del continente. Su gobierno optó por un «confinamiento inteligente» para combatir la pandemia, rechazando las medidas más estrictas de confinamiento adoptadas por la mayoría de países para combatir la propagación del virus. El objetivo: que la población se contagiase para generar anticuerpos y limitar al máximo el coste económico del aislamiento social. El COVID-19 encontró así las condiciones más favorables para propagarse por el país, que acumula ya 24.413 casos confirmados y 2.643 víctimas mortales, contando así con una de las tasas de letalidad —número de fallecidos entre el total de personas contagiadas— por coronavirus más altas del planeta.

Italia, Reino Unido, Bélgica, Países Bajos y Francia son los cinco países con mayor tasa de letalidad. España aparece en sexta posición, con un índice de 10,2 muertos por cada 100 infectados por coronavirus. En el caso de Italia, la tasa aumenta hasta 13, mientras que en el Reino Unido lo hace a 12,5. Este último se había inclinado al inicio de la pandemia por la misma estrategia que los Países Bajos, si bien la rápida expansión del virus obligó a las autoridades británicas a rectificar y endurecer las medidas de confinamiento.

En caso de considerar países que hayan registrado menos de mil defunciones como consecuencia del COVID-19, Argelia pasa a convertirse en el estado con la mayor tasa de letalidad. Los 275 decesos notificados por la enfermedad dejan una tasa de 15 fallecidos por cada 100 contagiados. En el listado vuelven a aparecer los países mencionados anteriormente, seguidos por San Marino, con un índice de 9,8. La pequeña república, incrustada en el centro de la península itálica, acaparó la atención de la comunidad epidemiológica durante los primeros días de la pandemia al convertirse en uno de los principales focos de la enfermedad en Europa. Sin previsión sanitaria para hacer frente a una crisis como esta, el coronavirus se propagó pronto en un microestado que cuenta con un solo hospital en sus 61 kilómetros cuadrados. La tasa de mortalidad, la proporción entre muertos por la enfermedad y habitantes del país, es la más alta del mundo: por cada millón de personas mueren 1.036.