Abascal se disfraza de Donald Trump

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño MADRID / LA VOZ

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Santiago Abascal, en el pleno de la moción de censura planteada por Vox
Santiago Abascal, en el pleno de la moción de censura planteada por Vox R. Rubio | Europa Press

La moción de censura refuerza al Gobierno, pero el tremendismo del candidato da argumentos a Casado para diferenciar entre el PP y Vox

22 oct 2020 . Actualizado a las 08:37 h.

Un Gobierno «comparable al Isis y los talibanes». Una «mafia» de «criminales», apoyada por «renegados». Una Unión Europea equiparable «a la república Popular China, a la Unión Soviética o incluso a la Europa soñada por Hitler». El tremendismo hiperbólico utilizado por Santiago Abascal, que disparó contra todo y contra todos, le privó de cualquier posibilidad de presentarse ante los ciudadanos como una alternativa real y sensata al Gobierno de un Pedro Sánchez que se mostró cómodo rebatiendo sus exageraciones y las aprovechó para zaherir al PP y sembrar la discordia en las filas de la derecha. Pero, pese a la maratoniana duración del pleno, el auténtico debate comienza en realidad este jueves con el cara a cara entre Abascal y Pablo Casado, verdadero objetivo de esta moción de censura de Vox.

¿Ha mejorado Abascal su imagen con esta moción?

No. El líder de Vox mostró sus carencias políticas y parlamentarias en un debate que se le hizo largo. Su discurso inicial duró más de dos horas, aunque fue más breve que el de Pablo Iglesias cuando presentó la moción de Podemos, que se acercó a las tres horas. El objetivo del líder de Vox era poner en aprietos al PP. Pero, obligado a abandonar su zona de confort, que son las frases lapidarias y los mensajes en las redes, no se arriesgó a entrar en discursos de más altura o a mostrar algo de moderación para tratar de agrandar así su base de votantes. En lugar de ello, se aferró a su estilo bronco y casi antisistema e hiló un sinfín de eslóganes y de golpes de efecto.

 ¿En qué se parece Abascal a Donald Trump?

En todo, salvo en ser millonario. Su discurso fue un manual de trumpismo trufado con gotas de nostalgia carpetovetónica. Mensajes contra el multilateralismo, contra la Organización Mundial de la Salud y contra la inmigración, así como las constantes referencias a China como una amenaza o la presentación del magnate George Soros como urdidor de conspiraciones internacionales, son Trump en estado puro. Como el norteamericano, Abascal intentó captar el voto de los trabajadores más castigados por la crisis y la pandemia.