Ana Pastor Zapata: «Dios está en la genética»

La neurocirujana, hiperactiva, nos recuerda que somos eternos, porque nuestros genes nunca mueren

Ana Pastor, neurocirujana del CHUO
Ana Pastor, neurocirujana del CHUO

Ella dice que no es hiperactiva, pero va a toda pastilla. Incluso hablando. Una conversación de una hora se la ventila en 30 minutos. Ana Pastor (Safi, Marruecos, 1959) parece una de esas personas que hacen que las cosas funcionen. Y que funcionen bien.

-¿Cómo es eso de Marruecos?

-Mis abuelos fueron desde Mallorca al norte de África buscando oportunidades. Y el abuelo montó un negocio. Fue el primero que tuvo un coche en Marruecos. Mi padre luego estudió en Inglaterra y llegó a inventar un sistema de redes que interesó a un industrial gallego. Luego Marruecos hizo una ley para que los empresarios no marroquíes tuvieran que entregar el 51 % de sus negocios al Estado. Mi padre prefirió volver a España y vino a Vigo.

-Usted ya había nacido.

-A mí me mandaron con 9 años a estudiar interna a un colegio francés. Hasta los 16, que vine a Vigo.

-Menudo choque.

-Sí. La gente era muy amable pero, ¡menuda diferencia! Estudié la carrera aquí e hice la especialidad en el Reino Unido.

-Ha dado usted unas cuantas vueltas.

-Sí. Y no doy más porque no puedo. El mundo es pequeño y es grande.

-Me dijeron que es usted hiperactiva.

-No, trabajo. Eso sí, hago muchas cosas. Trabajo, hago deporte, estudio... Lo que hacen muchos médicos.

-¿También da clase?

-Doy cursos a nivel nacional e internacional de politraumatismo. A médicos, claro.

-Neurocirujano es sinónimo de algo complejo, muy complicado.

-Lo es. Muy complicado. La medicina en general lo es, porque los pacientes reaccionan de forma diferente a los tratamientos. El cerebro todavía es un gran desconocido y las secuelas tras una cirugía son tremendas en este campo. El cerebro es un mal amigo, se enfada y es muy difícil de manejar a veces.

-Se dice que tenemos el cerebro infrautilizado. ¿Es cierto?

-Es verdad. Desconocemos muchísimo aún. Usamos poco nuestro cerebro.

-¿Se podría encontrar un punto en el cerebro que, al activarlo, nos enamoráramos, por ejemplo?

-Hay partes del cerebro que están relacionadas con las emociones, que se conectan con otras partes y hacen que una persona sea de una manera u otra.

Ana Pastor, neurocirujana  del CHUO, a la derecha, en medio de una intervención quirúrgica
Ana Pastor, neurocirujana del CHUO, a la derecha, en medio de una intervención quirúrgica

-Pues a investigar.

-Esa es la gran pena, que no se investiga lo suficiente. Tenemos una medicina muy asistencial. No hay dinero para investigación y todos los científicos se están yendo de España. Aquí no están cuidados. No investigar es un error, porque si se investiga, se adelanta, si se adelanta, se aporta y si se aporta, mejora todo.

-Cada vez que hablo con un cirujano le pregunto lo mismo: ¿Está la idea de Dios en el cerebro?

-Yo lo veo de esta manera: tenemos un alma que no entendemos, porque una cosa es el cerebro y otra lo que sentimos, que no podemos controlarlo. Dios es la genética, para mí. Es eterna y está en todas partes. Yo le paso una información a mi hija y ella a su hijo, etcétera. Y yo creo en Dios y rezo antes de operar. Pero yo nunca moriré, porque siempre habrá un gen de mí en alguna parte del mundo. Somos eternos.

-Ha viajado usted a Níger a formar sanitarios.

-Sí, para formar en pacientes politraumatizados. Fue una experiencia fantástica, también a nivel humano.

-La gente vuelve cambiada de esos viajes.

-Totalmente. No apreciamos lo que tenemos. En España hemos mejorado tantísimo en tan poco tiempo que nos hemos olvidado que no teníamos casi nada. Cuando se vuelve de estos sitios se valora mucho más lo que tenemos y nos damos cuenta de lo egoístas que somos. Solo pedimos, no damos. En África, la gente mayor es muy respetada. Aquí ya no.

-En Galicia todavía hay muchos hogares con tres generaciones.

-En mi casa vivimos mi madre, mi hija y yo.

-¿Ya se ha vacunado?

-La primera dosis.

-¿Le tenía miedo al covid?

-Hay que tenerle respeto porque el covid mata. Y lo hace rapidísimamente.

-¿Qué es lo que más echa de menos de la vida de antes del covid?

-A mí me ha cambiado poco, porque yo voy de casa al trabajo y del trabajo a casa. Quizás lo que extraño son los encuentros con compañeros de otros países o autonomías.

-¿Qué hace cuando tiene tiempo?

-Soy bastante aburrida. Hago deporte en casa encima de una cinta y conectada a un vídeo, estudiando. Lo que me gusta mucho es viajar. Me encanta.

-¿Le gusta cocinar?

-No. Y comer, tampoco.

-¿Celta o Dépor?

-Celta. Y Real Madrid. No veo mucho fútbol. Veo más balonmano y atletismo. Me parece muy elegante ver un a atleta correr o saltar.

-¿Cómo diría que es usted en pocas palabras?

-Lo que quiero yo es aportar. Lo que yo soy es porque otros aportaron. Por eso quiero aportar al medio en el que vivo. Soy trabajadora, responsable y me gusta que las cosas funcionen bien. No soporto la vagancia, ni el egoísmo, ni la gente cómoda. Me gusta que la gente cumpla. Y amo la vida, porque la vida es maravillosa.

-¿Conoce a las otras Ana Pastor?

-La que fue ministra y la periodista.

-¿Cuál le cae mejor?

-Mire, yo no entiendo que un ministro de Sanidad pueda ser un abogado, o un filósofo. Cuando Ana Pastor era ministra nos entendíamos. Me gustó porque sabía lo que hacía. La periodista hace preguntas interesantes. Es agradable oírla. Me caen bien las dos. Son mujeres que suman.

-¿Cuál es el lugar más hermoso que ha conocido?

-Estuve en las Bermudas y había allí un cementerio en el que me gustaría ser enterrada. Y Éfeso, en Turquía, es un sitio que me impactó.

-¿Qué tal se lleva con el móvil?

-Uuuuh. ¡Terrible! Entre teléfono y guasap me puedo pasar cuatro horas al día.

-Dígame una canción.

-No escucho mucha música, no. Aunque me gusta la ópera.

-Pues dígame una ópera.

-Aida.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-El respeto a las personas.

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