Quienes se jubilen en el 2050 percibirán solo la mitad de su último sueldo

Cristina Porteiro
c. porteiro REDACCIÓN / LA VOZ

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Sandra Alonso

La evolución demográfica obligará a recortar prestaciones y subir cotizaciones

16 nov 2021 . Actualizado a las 09:47 h.

Cuando el grueso de la generación del baby bumnacidos entre 1958 y 1977se haya jubilado al completo en esta década, apenas quedarán 215 cotizantes por cada 100 pensionistas en España —de los 232 actuales—. La esperanza de vida se irá alargando de forma progresiva hasta los 90 años en el 2050. Para entonces, ya solo quedarán 134 cotizantes remando para sostener a 100 conciudadanos inactivos. ¿Pueden ellos solos cubrir las espaldas de nuestros jubilados?

Los números no se sostienen, a menos que, como anunció —y después rectificó— el ministro de la Seguridad Social, José Luis Escrivá, los baby boomers elijan entre una rebaja de su pensión o trabajar algunos años más. Más bien, ambas cosas. Los recortes ya han empezado.

Las pensiones en el futuro sufrirán una merma —a pesar del empeño en vincularlas a la inflación para frenar la contestación social—. ¿Cómo? Extendiendo el calendario para su cálculo —a partir del 1 de enero del 2022, ya no contarán los 15 últimos años, sino los 25 antes de la jubilación—. Un momento oportuno para el Gobierno porque a partir de entonces empezará la espantada laboral de los 14 millones de baby boomers nacidos en los años de mayor prosperidad económica de la historia de España. También aumentará de forma progresiva la edad efectiva de jubilación. Bruselas calcula que se pasará de los 64,2 años (2019) a los 66,4 años en el 2050.

Menos pensión

Los ajustes no acaban ahí. Sobre ese supuesto —y tomando como referencia los datos aportados por el propio Ejecutivo de Sánchez—, la Comisión Europea calcula que un pensionista español —en la actualidad cobra el 70 % de su último salario—, apenas llegará a percibir en el 2030 el 67 % de su último suelo y el 53 % si se jubila en el 2050. Un 41 % en el 2070.

¿Por qué estos ajustes? Todavía no se ha encontrado la fórmula para cuadrar el círculo. Entre el 2019 y el 2050 habrá aumentado el número de pensionistas desde los 9,9 millones a los 16,5. Se trata de la mayor oleada de jubilados de la UE, tras Francia. Sin embargo, en ese mismo período España perderá 2,1 millones de trabajadores ocupados, según las proyecciones del informe Ageing Report 2021. Por eso, además del recorte de las prestaciones, será necesario aumentar las cotizaciones a la Seguridad Social. Aunque el Ejecutivo ha anunciado que la carga recaerá sobre todo en las espaldas de los empresarios, lo cierto es que estos cambios pueden acabar cercenando posibles subidas salariales en un escenario de impuestos al alza para cubrir los servicios que requerirán los pensionistas.

Aportación insuficiente

¿Qué hay de aquello de «he trabajado toda mi vida y tengo derecho a mi pensión»? No es del todo cierto. El Banco de España calculó el año pasado que cada pensionista percibe de media 1,7 euros por cada euro cotizado. El resto se carga sobre el futuro de las generaciones más jóvenes, que afrontan salarios más precarios, una mayor presión fiscal, inflación (sin las medidas compensatorias de las que sí disfrutarán pensionistas y trabajadores públicos)... Por eso Escrivá instó a los ciudadanos a no cargar todo el peso del ajuste sobre los hijos de los baby boomers, quienes sí se jubilarán con unas pensiones nunca vistas por sus padres.

A pesar de todos los esfuerzos y medidas impopulares, las estimaciones siguen apuntando a un gasto público al alza en estas prestaciones, pasando del 12,3 % del PIB (2019) al 13,2 % en el 2045. Solo entonces empezaría a bajar hasta el 13 % (2050). De hecho, a lo largo de los 30 años que se proyectan, la presión de las pensiones sobre la población ocupada no dejará de crecer.

 

La dependencia se duplicará en 30 años

Al margen de los ajustes para extender la edad de jubilación y recortar las prestaciones con la extensión de los años de cálculo, hay otra variable que añade más presión sobre los hombros de los trabajadores: los porcentajes de dependencia. Estos se duplicarán en los próximos 30 años. Por cada mayor de 80 años en España habrá cuatro personas en edad de trabajar. Eso exige dedicar más gasto público a los cuidados no solo pensiones—, vía impuestos o más deuda —cuyo reembolso descansa sobre los recortes.

El mercado laboral del futuro: menos trabajadores y más productivos

Hay tres grandes características que perfilarán el mercado laboral del futuro en España: habrá menos trabajadores ocupados, estarán en activo por más tiempo y serán más productivos. Hacia eso apuntan los expertos comunitarios. Según sus cálculos, el crecimiento de la productividad por hora trabajada en España será constante, desde el 0,6 % (2019) al 1,8 % del 2045, antes de enfriarse una décima cinco años más tarde.

No solo España perderá trabajadores ocupados (2,1 millones). La oferta de mano de obra en el mercado laboral de la UE, que ya empieza a escasear en muchos sectores como el transporte, la construcción o la pesca, se reducirá de forma inexorable, hasta contraerse un 16 % para el 2070, con una mayor caída entre los hombres. Ni siquiera el saldo neto migratorio positivo —178.700 personas— servirá a España para proveer a la economía de los trabajadores que necesita para sostener con holgura las pensiones.

También trabajarán por más tiempo. Desde los 38,9 años que notificó el Gobierno en el 2019 a los 41 años, uno de los umbrales más altos de la Unión Europea (UE). Eso significa, claro está, que los empleados sénior irán ganando cuota en el mercado laboral, aumentando la participación de los españoles entre los 65 y los 74 años desde el 4,5 % al 20,1 % en el 2050, algo ya afianzado en países como Alemania, donde muchos trabajan en minijobs para complementar sus pensiones.

¿De qué forma lo quiere hacer el Gobierno español? Con incentivos para alargar la carrera laboral, ya sea con un incremento porcentual de la pensión o un pago único de hasta 12.000 euros por año demorado de forma voluntaria.

Escrivá, sobre el alza de las cotizaciones: «Todo el mundo debe entender que el Estado de Bienestar hay que pagarlo»

La Voz

El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, ha afirmado este martes, en relación a la subida de cotizaciones pactada con los sindicatos, que «todo el mundo tiene que entender que el Estado de Bienestar hay que pagarlo» y que en los países con modelos análogos al español también se hace de esta forma.

Escrivá, en declaraciones a Onda Cero recogidas por Europa Press, ha subrayado que la negativa de la CEOE a apoyar una subida de cotizaciones de 0,6 puntos en el marco del llamado Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) responde a los intereses empresariales, mientras que el Gobierno, ha subrayado, lo que está haciendo es defender el interés general.

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