La ministra Ribera reconoce que la solución ibérica pactada en Bruselas no estará lista hasta dentro de un mes
26 mar 2022 . Actualizado a las 23:32 h.La solución temporal y excepcional que lograron pactar el presidente español, Pedro Sánchez, y el primer ministro portugués, Antonio Costa, en Bruselas para abaratar la factura de la luz de empresas y consumidores sigue envuelta de dudas.
No se sabe cuál será el límite de precio al que podrán ofertar las plantas de ciclo combinado -utilizan el gas para producir energía, y este hidrocarburo está carísimo-, ni cómo se compensará a las compañías por las pérdidas ni por cuánto tiempo se extenderá este escudo energético. Aunque sí se empieza a atisbar algo de luz sobre los plazos.
La pregunta que se hacen los consumidores es: ¿cuándo se empezará a notar en la factura de la luz? La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha señalado que el Gobierno espera poder hacerla operativa en el plazo de «tres o cuatro semanas». También ha aclarado que lo acordado por el Consejo Europeo (los 27 países de la UE) es una mera orientación política, una autorización para que la Comisión Europea estudie y, de ser el caso, dé luz verde al mecanismo que España y Portugal deberán proponer «en principio, esta semana», puntualizó.
¿Qué va a pasar una vez que el Gobierno remita su plan a la Comisión? El Ejecutivo comunitario «necesitará unos días, unas semanas, para comprobar que todo es correcto o recomendarnos introducir mejoras», admitió Ribera. Por lo que el sistema no entraría en funcionamiento, como pronto, hasta dentro de un mes, cuando Bruselas deberá pronunciarse, aclaró en el canal 24 horas de RTVE. No hay garantías de que lo vaya a aprobar, por tanto.
También ha sembrado dudas al subrayar que tiene intención de introducir un sistema del pago del gas que evite que sea el hidrocarburo el que marque el precio al que se pagará el resto de la electricidad que se produce y que tiene un precio más barato: «Lo que haremos es separar el gas del mecanismo de formación de precio», deslizó, pero a costa de una compensación a las empresas energéticas que operan estas plantas por las pérdidas.
En su opinión, el acuerdo para rebajar los precios de la energía en España «era imprescindible».