Ley del «solo sí es sí»: El acoso callejero, a punto de ser delito, y la sumisión química, un agravante

María Viñas Sanmartín
maría viñas REDACCIÓN / LA VOZ

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solo sí es sí
Matthias Oesterle

El Congreso da luz verde a la Ley de Garantías de la Libertad Sexual gracias al apoyo de todos los grupos parlamentarios a excepción de PP y Vox, que han votado en contra, y de la CUP, que se ha abstenido. Estas son sus claves principales

26 may 2022 . Actualizado a las 16:31 h.

Una violación cada cuatro horas, y solo es la punta del iceberg. Las 2.000 denuncias por agresión con penetración que Interior registra al año en España suponen solo el 13 % de las interpuestas por delitos contra la libertad sexual, y según un informe del mismo ministerio solo se están detectando entre un 5 % y un 10 % de los incidentes reales, que ascenderían a 400.000 anuales.

A punto de cumplirse seis años del caso de la Manada y tras más de dos años de retoques, la ley de garantía de la libertad sexual (ley del «solo sí es sí») —propulsada, más que por lo que sucedió en los sanfermines del 2016, por cómo se juzgaron aquellos hechos— llega hoy al fin de su andadura en el Congreso, donde ha obtenido luz verde gracias al apoyo de todos los grupos parlamentarios a excepción de PP y Vox, que han votado en contra, y de la CUP, que se ha abstenido. Estas son sus principales claves:

Abuso y agresión sexual

Pasan a ser lo mismo. La norma modifica el Código Penal para hacer desaparecer el delito de abuso: cualquier acto que atente contra la libertad sexual de otra persona sin su consentimiento será considerado agresión, lo que hasta ahora implicaba violencia. Lo sucedido en Pamplona, por ejemplo, fue considerado abuso (con penas más bajas) y no violación, porque, según los jueces, la víctima no se negó expresamente y no hubo violencia.