Marina Llorca, influencer de tallas reales: «He llegado a tener una talla 38 a costa de matarme de hambre»

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Reinvindica sus curvas y su cuerpo. Porque la felicidad no está en ser delgada, sino en sentirse bien consigo misma: «Ya no vivo sacrificándome ni castigándome»

05 jul 2022 . Actualizado a las 09:07 h.

Marina Llorca se siente guapa, feliz, y encantada con su cuerpo. Sí, porque tener una 44, la talla media de las mujeres en España, no le impide sentirse atractiva. Pero lo que debería ser la tónica general no lo es. Incluso esta influencer de body positive ha tenido que pasar por un auténtico calvario hasta lucir así de bien y reivindicar sus curvas y la salud mental.

«Con 14 años, me sentía muy diferente al resto de chicas de mi edad. Y había un chico que se dedicó a hacerme la vida imposible, a meterse con mi físico. Cada vez que me veía se burlaba y esto terminó afectándome. Fue determinante para la visión que tenía de mí misma», comenta esta malagueña, que tiene más de 235.000 seguidores en Instagram.

Toda esta situación acabó en un trastorno alimentario que Marina arrastró hasta que cumplió 25 años. «Empecé a dejar de comer, me obsesioné con que tenía que estar delgada todo el tiempo, con que tenía que ser perfecta, y entré en una espiral de la que no tenía modo de salir. Así estuve muchos años. Llegué a la universidad y allí seguía en la misma tónica. Evidentemente, esto no se lo contaba a nadie. No quieres que la gente sepa lo que haces ni cómo te ves ni tampoco cómo te sientes», explica.

Marina comenzó a adelgazar: «Llegué a pesar 20 kilos menos de lo que peso ahora y a tener hasta una 38, pero a costa de matarme de hambre. Y aun así, me veía mal y gorda. Era como que todo el tiempo pensaba que tenía que estar más delgada». Para superarlo, necesitó ayuda profesional, pero ahora lo cuenta abiertamente, incluso comparte en redes sociales cómo su cuerpo ha ido cambiando.

«Ahora tengo una 44 y es el momento de mi vida en que más a gusto estoy con mi cuerpo y mejor me siento. Una 44 es una talla supernormal. Es la media de este país, y todavía es muy difícil encontrar ropa. En muchas marcas no encuentro», reconoce. Dice que tiene que comprar online en firmas internacionales para poder tener las prendas que le gustan en su talla: «A mí me gustaría comprar en España, pero no trabajan mi tallaje. Eso con una 44, pero si nos vamos a una 46, 48, 50 o 52... Más se agrava esto, cuanto más grande sea la talla». Otro problema es encontrar ropa del estilo que le gusta. «Hay ciertas prendas que están reservadas solo a un cierto tipo de chica. Pero la gente de mi talla también quiere llevar esas modas y esas tendencias. Y no pueden ponérselas porque no se fabrican en sus tallas», aclara. Fue por eso que se animó a crear su propia marca de ropa, Atria, con una colección de lanzamiento de ropa de baño. «Y muchísimas chicas me envían sus fotos con los bikinis, me dicen cómo les quedan y lo contentas que están. Que por fin han podido ponerse un bikini...», apunta.

El mejor momento

Hace mucho que Marina ya no es aquella niña que vivía acomplejada por sus curvas. Y ha logrado mimar su autoestima: «Creo que estoy en el mejor momento de mi vida. La Marina de 16 años jamás habría dicho esto con el cuerpo que tengo ahora mismo, pero es que yo me siento sexi, me gusto. No vivo supeditada ni sacrificándome ni vivo tampoco castigándome. Antes, cada día era una lucha continua con lo que comía, dejaba incluso de comer durante días, pesaba todos los alimentos, medía las calorías que consumía.... Era vivir en una constante ansiedad». Porque lo que valora por encima de todo es su felicidad: «Estoy en un punto tanto de salud física como mental inmejorable. Está todo compensado. No tengo el cuerpo delgado que tenía, pero es que antes era inmensamente infeliz. Muchas veces se tiende a asociar la delgadez y la perfección del cuerpo con la felicidad. Y no tienen que ir de la mano. Yo era infeliz y me podía vestir con las marcas más guais. Ahora, en cambio, me siento bien y me veo bien. He encontrado mi estilo y me gusta cómo me visto».

Marina también nos abre los ojos sobre una realidad que, a veces, se confunde. Porque tener algunos kilos de más no siempre es sinónimo de no estar sano. «Asociamos la salud al físico. Yo hago deporte, como equilibradamente. Llevo una vida totalmente sana. Y la salud no solo es el deporte y la comida, son muchas cosas. Para mí, la paz mental también es salud. Yo no soy profesional de la materia, pero como usuaria esta es mi opinión. Y la salud mental está superolvidada», explica esta mujer que acaba también de publicar un libro con Planeta, El arte de quererse. Porque ella se quiere mucho y se quiere bien.