Estos son los ocho tipos de pareja que hay: ¿cuál funciona mejor?

ACTUALIDAD

ISTOCK

MONÓGAMAS, ABIERTAS, «LIVING APART TOGETHER»... Tomamos la clasificación de la sexóloga y psicóloga clínica Núria Jorba. Tres especialistas nos guían, porque la salud en el amor importa

04 sep 2022 . Actualizado a las 01:07 h.

El amor no ha cambiado demasiado con el tiempo. En esencia, es fiel a los varios efectos que ha provocado toda la vida, tiene picos y valles, y a veces varía en su objeto. Más que el amor, hemos cambiado las personas y las parejas. «La pareja se ha vuelto una elección, y dentro de esa elección podemos elegir el formato», señala la psicóloga clínica y sexóloga Núria Jorba, autora de Parejas imperfectas y felices, donde acota siete tipos de relaciones. Añadiremos uno más. «Creo que tenemos un problema a la hora de entender lo que es el amor romántico y una relación estable», aporta Raquel Graña, sexóloga del canal Íntimas conexiones. ¿Por qué? «Cada persona y cada relación es distinta. Yo, más que en clasificaciones, en lo que creo es que para que la pareja funcione los individuos deben tener espacios individuales y compartidos. Creo en las parejas que no hacen todo pegadas 24/7, en las que tienen vacaciones independientes. ¿Por qué? Porque si estás 24/7 con tu pareja te terminas cansando, no hay chispa», afirma la presentadora de Non o chames amor. «Es importante mantener el deseo —señala Núria Jorba—, pero trabajando la relación, estableciendo pactos y acuerdos. El deseo se fomenta con la distancia y el echarse de menos. Si no nos echamos de menos nunca, no hay deseo. Por eso, veo recomendable hacer unas vacaciones independientes: ‘Primero me voy yo tres o cinco días y luego te vas tú’. Y así nos echamos de menos».

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico.

¿Cuál es el tipo de pareja que mejor funciona? «Las parejas LAT (living apart together). La relación LAT, que es la que menos viene a terapia, diferencia muy bien los roles dentro de una relación (el de amigos, amantes, familia y compañeros de piso). El rol de compañeros de piso , cuando empezamos a convivir ,se empieza a comer el de amantes y el de amigos. Y cuando llegan los hijos, se come más esos dos roles», apunta la sexóloga. La LAT funciona, pero tiene «un pero: es difícil mantener esas vidas independientes cuando hay hijos y un proyecto familiar común», matiza. 

1. ¿SOIS PAREJA ENTRÓPICA O SINÉRGICA?

Es la clasificación básica que plantea la sexóloga Aránzazu García, de la clínica viguesa Vida, y parte de la consideración de que «tú, cuando empiezas con una persona, tienes la sensación de que aporta mucho. Esa relación va dando pasos y cambiando en su crecimiento. Se avanza, pero a veces se llega a un punto en el que empieza un retroceso», dice la sexóloga. «A veces llegamos a una meseta, y hay un descenso. Ocurre en los matrimonios clásicos, que compartían casa y familia, pero no cama ni tenían relaciones sexuales», indica. La relación entrópica puede funcionar si se llega a una meseta de equilibrio en la que las dos personas están satisfechas. El otro polo es «la pareja sinérgica», aquella en la que las personas aportan energía al uno al otro. «La entropía, el estancamiento, se puede evitar siendo individualmente sinérgicos. Las personas que, individualmente, son vitalistas, que van a por lo que quieren, contagian a la pareja su energía».

2. MONÓGAMA

Es la relación más habitual pero también la que más fracasa, según Jorba. La pareja monógama, la tradicional, se construye sobre el vínculo de la exclusividad emocional y sexual. La fidelidad es su valor estelar (aunque muchas veces llevan la canita al aire a escondidas). La pareja monógama sigue contando con el respaldo mayoritario, aunque hemos evolucionado hacia un modelo de «monogamia sucesiva»: «Se ha cambiado el ‘para toda la vida’ por el ‘hasta que funcione’ —subraya Núria Jorba—. Tener un histórico de relaciones monógamas sucesivas no tiene nada de malo, siempre que poner fin a cada relación no sea un drama para la persona que busca la estabilidad». «Es importante distinguir la pareja monógama dependiente de la monógama independiente. Esta última define espacios individuales, muy necesarios en una relación», concluye. ¿Por qué falla más la pareja monógama? «Porque la pareja se construye cada vez más en torno al deseo, y este se va perdiendo. Pero la pareja es más que deseo. En la pareja es importante hablar de sacrificio, esfuerzo y recompensa».

3. PAREJA ABIERTA

En este formato de relación, el pacto afectivo no se establece en torno a la fidelidad, sino a la flexibilidad para tener relaciones con otras personas al margen de la pareja. Este tipo de relación (que tienen famosos como Will Smith y Jada Pinkett Smith, o Scarlett Johansson y Colin Jost) está en auge y no reñida con la estabilidad. Son, según Aránzazu García, «relaciones más habituales entre gais» y «normalmente las parejas optan por abrirse cuando hay algún tipo de insatisfacción». Es un tipo de relación viable, según Núria, si el deseo de tener una pareja abierta es común, no un parche o una vía de escape para conflictos no resueltos «y si las personas que forman la pareja están seguras de sí mismas».

4. POLIAMOROSA

Este tipo de pareja es, según Raquel Graña y Aránzazu García, poco frecuente. «Tan anecdótica que no sé si compensa hacer una categoría. Yo, con la cantidad de parejas que veo, no conozco ninguna poliamorosa», afirma Aránzazu García sobre este tipo de relación entre tres o más personas guiada por la libertad sexual y emocional. El modelo requiere, según las expertas, buena autorregulación emocional. Tener una relación poliamorosa «significa aceptar que alguien no te lo puede aportar todo», señala Núria Jorba, que añade que hay personas que eligen este tipo de vínculo para evitar la vulnerabilidad el compromiso. «Depende de hasta dónde uno se quiere meter. Las relaciones poliamorosas requieren una comunicación asertiva, con límites bien establecidos», añade Graña. «Tanto las parejas abiertas como las poliamorosas exigen una gran autorregulación emocional. A veces se establece, sobre todo en las abiertas, una desigualdad, porque uno quiere abrirse y otro no», subraya Jorba.

5. HÍBRIDA

En este tipo de pareja, uno practica la monogamia y el otro tiene varias relaciones emocionales o sexuales a la vez. La sexóloga Núria Jorba revela que, en sus más de diez años de experiencia profesional, solo ha conocido una pareja híbrida: «Ella no deseaba tener otras experiencias, pero le gustaba que él sí lo hiciera y se lo contara». Los términos del acuerdo han de estar claros. En ocasiones, este formato de relación incluye cláusulas como que los encuentros no se repitan con la misma persona.

6. AFÍN O ENSAMBLADA

Las parejas afines o ensambladas crecen al calor de las monógamas sucesivas. Son aquellas en las que uno o los dos miembros de la pareja aportan hijos de una relación anterior. Este tipo de relación apela a la esperanza en base a la experiencia, saben lo que falló. «En ellas, no tiene demasiado peso el factor compromiso a largo plazo, buscan más la complicidad, el bienestar y hacer equipo», explica Núria Jorba. Su reto es grande: adaptar dos packs familiares distintos en un solo equipo. Es cada vez más habitual.

7. LAT (LIVING APART TOGETHER)

Es un «contigo pero sin ti». O «juntos pero en casas separadas». El amor también se cansa, especialmente de compartir cama y hacerla cada día, y de limpiar los cuartos de baño. Por eso, es cada vez es más habitual el modelo LAT (living apart together), al que se acogen las parejas que ven que la convivencia puede restar más que sumar. Según Núria Jorba, esta opción está cobrando fuerza en Occidente para que lo doméstico no apague la pasión. Las personas que eligen este modelo de vínculo suelen tener hijos, han tenido varias relaciones y consideran que la convivencia diaria fue lo que llevó al desastre. Para establecer una relación LAT, es necesario que ambos puedan domesticar el miedo a que el otro les deje. «No es la política la que hace extraños compañeros de cama, sino el matrimonio»... O sus rutinas. Los que comparten día a día colchón van perdiendo su condición. La convivencia es una dura prueba, admiten las sexólogas consultadas. «Yo creo en ese tipo de pareja que vive en el mismo hogar, pero con habitaciones distintas. El hecho de dormir en la misma cama es una obligación que ha pasado de generación en generación. Y descansamos mejor de forma independiente», dice Raquel Graña.

8. ANÁRQUICA

Vienen a ser los antisistema del mundo de las relaciones de pareja. La idea es establecer relaciones que no pasen directamente por el aro de las categorías que establece la pauta social. «Estas parejas no creen en jerarquías ni se basan en expectativas, sino que se guían por lo que cada uno siente en cada momento cuidando del otro desde el respeto y el amor», señala Jorba, autora de Sexo gourmet: conviértete en un sibarita sexual. Según la sexóloga, nueve principios rigen el anarquismo relacional. Dos de estos son la «base de confianza: confiar en el otro» y «luchar contra la presión social».

Cada persona es un mundo, y cada pareja, ¡cuando menos, dos! ¿Pero cómo se alcanza, y se mantiene, el éxito en el amor? «Necesitamos hacer tribu pero también tener tiempo individual y tener tiempo solo para la pareja. Ayuda delegar a veces el cuidado de los hijos», dice Graña. «Hay que saber que la pareja perfecta no existe, pero, al final, la clave para que funcione es actualizar la relación, y compaginar esfuerzo y juego», concluye Núria Jorba.

TRES CLAVES PARA QUE NO SE APAGUE LA LLAMA

1. TENER GUSTOS Y UN HUMOR EN COMÚN

Según investigadores de The Open University, del Reino Unido, que cita Núria Jorba, reírse juntos y compartir valores, aficiones e intereses («tener cosas y un humor en común») son dos de los puntos clave para que la pareja funcione. 

2. HACER VIAJES INDEPENDIENTES

El esfuerzo y la comunicación, el definir pactos, son tan importantes en la pareja como mantener el deseo. Y para mantener la llama, hay que echarse de menos. Irse unos días de vacaciones solo, por independiente, suele avivar la relación. Tener espacios y tiempos para cada uno, para echarse de menos, es una recomendación de las sexólogas Raquel Graña y Núria Jorba.

3. ESPONTANEIDAD CERO, MEJOR TRABAJAR EL DETALLE

«El erotismo se genera, se trabaja, necesita tiempo y actitud, no es espontáneo», avisa la autora de Parejas imperfectas y felices, que nos invita a afrontar con esfuerzo una relación si queremos que funcione. Trabajar el detalle, fomentar la comunicación y tener momentos para el juego = éxito.