Heidi, mujer gestante: «Es un orgullo dar felicidad a otras familias»

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Heidi, gestante, junto a Chris y Juan y su hijo Anxo.
Heidi, gestante, junto a Chris y Juan y su hijo Anxo.

UNA HISTORIA DE GESTACIÓN SUBROGADA. Esta mexicana permitió a Chris y Juan convertirse en padres de Anxo. «No lo veo una explotación, no entiendo que otras personas opinen del cuerpo de una sin sentir», afirma. Este verano, las dos familias han vivido un reencuentro «emocionante» y planean ya el siguiente

18 sep 2022 . Actualizado a las 19:18 h.

Todas las parejas que sueñan con tener hijos se parecen, pero, cuando la realidad aprieta y surgen dificultades, cada una tiene una historia singular, a su manera. La de Christian Ruiz y Juan Luis Fernández, que incluye a las dos mujeres gestantes que les han permitido convertirse en padres y a dos donantes de óvulos, un hecho que la pareja pone en el centro de su paternidad, comenzó con un flechazo hace once años.

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Tras vivir tres años de relación a distancia, Juan y Chris, conductores de la cuenta «2 Papás in Oz» (más de 61.000 seguidores en Instagram) se casaron en el consulado español de Australia cuando el matrimonio homosexual estaba ya aprobado en España, pero aún no en las Antípodas. «Nos casamos en el cuarto de dos por dos metros cuadrados del consulado español, donde el matrimonio igualitario sí era legal», detallan. Ultimando los preparativos de su boda, maduraron el deseo de formar una familia, un sueño que marcó casi desde el principio su relación de pareja. Tenían dos opciones: la adopción, que les abocaba a una espera de 12 años en Cataluña, cuenta Juan, y la gestación subrogada, práctica alegal en España, que el Gobierno incluye en la nueva ley del aborto. El Ejecutivo, con esta norma aprobada en mayo, no perseguirá finalmente a las parejas que recurran a este tipo de gestación en otros países, pero tacha la práctica de violencia reproductiva contra la mujer. 

Tras contactar en foros con otras familias en una situación similar a la suya, Chris y Juan se decidieron por México. Allí viajaron por primera vez en marzo del 2015 «para conocer a Heidi, la maravillosa mujer de Tabasco» que gestó a su hijo mayor, Anxo, subraya la pareja. Este verano, las dos familias, a las que une un vínculo que quieren mantener en el tiempo, han vivido un «emocionante» reencuentro. «Me sentí inmensamente feliz y bendecida después de seis años de no poder abrazarlos. Mi corazón brincaba de alegría al verlos», cuenta Heidi. Entre esta funcionaria, madre de tres hijos, que gestó a Anxo para dar a otra familia «la dicha de ser padres», y sus «parientes» españoles había un reencuentro previsto ya para el 2020, que el covid truncó. El contacto de Heidi con Chris, Juan y Anxo se mantuvo virtualmente, celebrando cumpleaños y alegrías cotidianas juntos vía telemática y telefónica.

¿Por qué cuidar el vínculo entre padres y gestante? «Yo le daría la vuelta a la pregunta: ¿por qué no?», opone Chris. «Por una parte, es vital para nuestro hijo tener respuesta a preguntas como: ‘¿Yo de dónde vengo, cómo he llegado a vuestros brazos?’. Tener acceso a la información, y que esa información fuese ética, transparente, era esencial. Y, por otro lado, no nos parece humano cortar una relación como la que tenemos con Heidi», valora Chris. Es una relación similar a que han establecido con Cass, que gestó altruistamente a su hijo pequeño, Atlas, en Australia.

Para Heidi, mantener ese vínculo familiar es también lo natural y deseable. «La unión que tenemos es excelente y les estoy eternamente agradecida por permitirme formar parte de sus vidas como hasta ahora», dice Heidi, que decidió ser gestante inspirada por su hermana, que vivió una mala experiencia: no volvió a saber más del bebé que gestó para otra familia.

La experiencia de Heidi, como ella señala, es la contraria de que tuvo su hermana. Ser gestante, afirma, fue una decisión que tomó por voluntad propia y que no cambió su visión de la maternidad. El embarazo de Anxo lo vivió de manera parecida a los de sus hijos. «En México hay personas que no ven bien la gestación subrogada. Ven tráfico de infantes donde yo veo felicidad», explica Heidi. «El proceso de gestación fue como mis otros embarazos, de lo más normal. No lo sentí diferente, porque siempre tenía en mente lo que estaba haciendo: felices a unos padres que lo esperaban. Yo le hablaba mucho en el vientre y, aunque no tenía una convivencia con Juan y Chris, yo le decía al bebé que era afortunado, ya que sus papis lo esperaban con mucho amor», relata Heidi. ¿Qué les diría a los que ven la gestación subrogada como una explotación violenta de la mujer con fines reproductivos? «Yo no lo veo de esa manera. No entiendo que unas personas opinen del cuerpo de otra sin sentir. Al contrario, debemos sentirnos orgullosas de dar felicidad a otras familias», responde la mexicana.

A Anxo, de 6 años, le cuesta entender la situación, pero «sabe de siempre que ha estado en la barriguita de Heidi», dice Juan. «Siempre ha habido fotos de Heidi en casa. Se lo contamos desde que tiene uso de razón; como le hemos contado quién es Cass», añade Chris refriéndose a la mujer australiana que gestó al segundo hijo de la pareja, Atlas. «Anxo vivió la espera de Atlas en primera persona —continúa Juan—. Vio crecer la barriguita de Cass. Y así fue más fácil explicarle: ‘Esto que has vivido con Atlas y Cass lo vivimos con Heidi y contigo en México». Cuando la pandemia dio a Juan y a Chris «un mínimo de garantía para viajar», compraron los billetes a México. «A principios del 2022 le preguntamos a Heidi cuál sería su disponibilidad en julio», cuenta Juan. Y Heidi abrió de nuevo la puerta a su familia española.

EL GRAN VIAJE DE ANXO

La emoción fue la nota dominante de una espera que culminó con el abrazo del reencuentro. «Estuvimos meses preparando el viaje y preparando también a Anxo, esperando lo que se puede esperar de un niño de 6 años...», dice Chris sobre su primogénito, que tiene nombre gallego porque el padre de Juan es de Lalín y las raíces «na terriña» tiran.

El 8 de julio del 2022, despegaron del suelo destino a Ciudad de México, donde Juan pasó un mes y medio con el recién nacido Anxo, estrenando su paternidad sin Chris. Para compensar lo que Juan le echó de menos entonces, pasaron cuatro días en la capital del país. Los otros cuatro de este viaje fueron compartidos con Heidi y su hija pequeña, Yosa, en Playa del Carmen.

Una imagen de cómo fue el reencuentro se puede ver en la cuenta de Instagram de «2 Papás in Oz». El momento fue más emotivo de lo que habían podido imaginar. «Anxo estaba abrumado al principio, ¡era mucho para él!, pero enseguida se relajó al sentir tanto amor en los brazos de la persona que le dio la vida», revelan sus padres. «Heidi se emocionó muchísimo al abrazarle. Después de sus hijos, el niño más especial para Heidi es él», no duda Chris. La alegría que sintió Heidi revienta el molde. ¿Llegó a arrepentirse de gestar para otra familia, llegó a cambiar su visión? «Para nada —responde ella—. Jamás me arrepentiría de ver la felicidad de formar una familia llena de amor, y si pudiera lo volvería hacer para ellos o para otras familias que no puedan procrear».

«Les diría a las mujeres que no duden en poder ayudar a otras familias como la de Juan y Chris. Nuestro cuerpo es de nosotras, de nadie más», manifiesta esta mujer que ha hecho posible la familia feliz de Chris y Juan. En México, la gestación subrogada recibe una compensación económica, «que es, digamos, el elefante en la habitación», concede Chris. «Nosotros con Heidi lo que queríamos tener claro era que la económica no era la principal motivación», explica Juan.

«Evidentemente, lo que hacen las mujeres gestantes no tiene precio. No puede compararse con nada (tampoco con la donación de óvulos o esperma, que se paga sin chance para críticas)», plantea Juan. «¿Qué valoramos: lo que uno puede hacer o la voluntad con la que lo hace? ¿Está mal que una mujer geste aunque no tenga la necesidad, pero está bien que un estudiante cobre por donar esperma para pagarse los gastos de la Universidad? La clave es la voluntad de la persona, su motivación», señala Chris. Para la gestación de su hijo Atlas, la pareja eligió Australia, país en que esta práctica es altruista, sin remuneración alguna.

Al margen del debate político y social, está la historia singular de cada familia. Y esta que va de España a México ya apunta maneras para el próximo reencuentro. «Lo siguiente es que venga Heidi a casa, a Tarragona, para que conozca dónde vivimos, el entorno de Anxo, a los padres de Chris... Nos gusta tener gente en casa. Y para nosotros, ella es y siempre será familia», concluyen estos padres que responden con una gratitud que crece como Anxo a «la generosidad impagable» de Heidi.

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Ana Abelenda

Chris y Juan han cumplido el sueño de ser padres de Anxo y Atlas gracias a cuatro mujeres. «Stacey, Heidi, Amber y Cass nos han dado el regalo más grande», asegura Chris (Christian Ruiz Gómez), que conoció a Juan (Juan Luis Fernández Masip), hace once años a través de «una aplicación de ligoteo». En un fin de semana de intensa conversación vieron que el feeling iba en serio y para largo. Y al lunes siguiente, Chris, que vivía en Reus, fue a casa de Juan, en Segur de Calafell, y el radar del amor les impidió perderse la pista. El encuentro en persona superó las expectativas. «Fue un flechazo, amor a primera vista», dice Juan. «Estábamos buscando los dos al padre de nuestros hijos», suma Chris. «A esa persona con la que envejecer y formar una familia», concreta. Juan acababa de romper una relación «muy tóxica» de siete años con alguien que no quería ser padre: «Conocí a Chris en ese momento de querer algo en serio, a alguien con quien formar una familia». Esa familia llegó y alcanza hoy los 60.000 seguidores en Instagram con el día a día de 2 Papás in Oz, y sus hijos Anxo y Atlas, a los que cada noche sus papás repiten como una oración: «Sois increíbles. Sois únicos. Sois especiales. Anxo y Atlas, sois queridos. Muy queridos».

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