Luz verde a una reforma penal para que las infracciones graves de tráfico que causen muertes de vayan a juicio. El cambio legislativo busca una mayor protección para los ciclistas
09 oct 2022 . Actualizado a las 09:58 h.El Pleno del Senado dio luz verde en septiembre a la proposición de ley orgánica que modifica el Código Penal en materia de imprudencias en la conducción de vehículos a motor y que proporciona mayor protección legal a las víctimas de accidentes de tráfico. El punto clave de la reforma, promovida por el PSOE, establece que las infracciones graves a la normativa de tráfico que causen muertes o lesiones relevantes sean consideradas imprudencias graves o menos graves. Ahora pueden ser calificadas como leves, lo que permite que las causas sean archivadas y queden fuera de la responsabilidad penal. Con este cambio, la infracción será objetivamente delito y se abrirá un procedimiento judicial en el que las víctimas tendrán todas las garantías legales.
Lo explicó la diputada socialista Maribel García cuando defendió la proposición en el Congreso. Argumentó entonces que cuando las causas no eran admitidas a trámite, las víctimas de un infractor no eran reconocidas por un forense y tampoco tenían acceso oficial al atestado, por lo que quedaban fuera del sistema penal y solo les quedaba acudir a la vía civil. También desde la Fiscalía se detectó una despenalización en el caso de las imprudencias con resultado de muerte y de graves lesiones que llevó al archivo de muchos procedimientos. Eso, advierte la Fiscalía, perjudica a las víctimas, que están desprotegidas al quedar sus casos fuera del proceso penal y no estar presente ya el Ministerio Fiscal.
Manuel Mirás Franqueira, senador socialista por A Coruña, defendió la nueva ley diciendo que pretende dar protección «a los más vulnerables, como son los peatones, los que se desplazan en bici, ya sea por motivos de trabajo, deporte, ocio o entrenamientos profesionales». Añadió que la reforma «pone las bases para un trato más decente y justo a las víctimas de los accidentes de tráfico, que no salga barato matar o dejar incapacitados en las carreteras».
«Lo que se ve desde el colectivo ciclista es que esta reforma trae una legislación más justa, porque quienes cometen una infracción grave o muy grave y maten o causan lesiones graves no se van con total impunidad», explica Enrique Pérez, presidente de la asociación ciclista Pedaladas, un colectivo radicado en la provincia de Pontevedra. «Es un paso muy positivo para las víctimas y para sus familias», añade. Y recuerda que ese cambio beneficia a todo tipo de perjudicados por conductores irresponsables. Cree que «ya no habrá impunidad, y ahora como mínimo ese infractor irá a juicio y allí se tendrá que demostrar que no cometió una imprudencia grave».
Destaca que en otros países el vehículo se considera un arma cuando su conductor está borracho o drogado. Parece claro que la reforma dará más protección a las víctimas de accidentes de tráfico. Otra cosa es que ese cambio sirva para reducir los siniestros. «Sobre eso tengo más dudas», dice el presidente de Pedaladas, porque cree que «nadie que cometa una imprudencia está pensando en que puede acabar en la cárcel. Y hay que tener en cuenta que al conductor que, por ejemplo, va borracho o drogado le da igual todo»
Desde los colectivos ciclistas aplauden los cambios legislativos. «Esperamos que con la reforma haya un mejor equilibrio en la defensa de las víctimas y de sus familiares», declaró a Europa Press la gerente de ConBici, Laura Vergara, tras los últimos atropellos mortales a ciclistas en carreteras de Barcelona y Madrid. Vergara exige mayores consecuencias judiciales para los conductores porque «hay una falsa percepción de que arrollar a un grupo de ciclistas le puede pasar a cualquiera».
De todas formas, la situación ha mejorado en los últimos años. El presidente de Pedaladas sostiene que los ciclistas se sienten ahora más seguros en la carretera. Está convencido de que no es solo debido a los cambios normativos a favor de este colectivo, sino que ha aumentado la concienciación de los conductores en general. Dice que parte de esa transformación se inició durante la pandemia ya que en ese período aumentó mucho el uso de la bicicleta para ocio. Cree que ahora hay más conductores concienciados con la importancia de la separación lateral, con reducir la velocidad al adelantar a un ciclista. «Antes había situaciones incluso de acoso al ciclista en la carretera», recuerda Enrique Pérez, que asegura que «muchas veces, la espera para poder adelantar es de 15 segundos. No merece la pena hacerlo mal».