Más de la mitad de los menores con conductas suicidas no recibe tratamiento

redacción LA VOZ

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Los intentos de sacarse la vida se han multiplicado por 25 en la última década

02 dic 2022 . Actualizado a las 09:16 h.

Son llamadas desesperadas, prácticamente agónicas. Pero son también la última esperanza para evitar el suicidio de niños y adolescentes. Y son un total de 748 las tentativas de suicidio que ha evitado en el 2021 la Fundacion ANAR a través de sus teléfonos de prevención (900 202010 y 600 50 51 52) en las que atendieron a otros tantos menores pidiendo ayuda. Su último recurso.

Pero son muchas más las que ha recibido desde que puso en marcha las líneas en el 2012. Con los datos recogidos en la última década, casi 600.000 peticiones de ayuda, con el análisis de 9.637 casos, la Fundación ha elaborado el Estudio sobre Conducta Suicida y Salud Mental en la Infancia y la Adolescencia en España.

Y las conclusiones son demoledoras. Los intentos de suicidio de menores atendidos por la entidad se han multiplicado por 25,9 en la última década, pasando de 35 en el 2012 a 906 en lo que va de 2022. Los episodios de ideación suicida también se han multiplicado por 23,7 en este período de tiempo. De las llamadas recibidas, en 3.097 casos los jóvenes ya habían iniciado el intento de suicidio.

Pero hay otras conclusiones que llaman especialmente a la reflexión: entre los años 2019 y el 2022 solo el 44 % de los niños y adolescentes que presentaban una conducta suicida habían recibido tratamiento psicológico. O, lo que es peor, más de la mitad no tuvieron acceso a una terapia de salud mental que, en muchos casos, podría haberles salvado la vida.

El perfil más común de los menores que presentan una conducta suicida es el de una mujer adolescente de entre 13 y 17 años, de familia migrante, con antecedentes de fuga, que se autolesiona y ha sido víctima de abuso sexual. ANAR advierte de que padecer alguna discapacidad o formar parte del colectivo LGTBIQ también aumenta el riesgo porque están más expuestos a discriminaciones y exclusiones.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en el año 2020 en España se produjeron 314 suicidios de menores de edad. Aunque durante la realización del presente estudio, el INE no ha publicado aún los casos referidos al 2021, la Fundación ANAR atendió, solo ese año, a 748 menores de edad que en el momento de la llamada estaban intentando terminar con su vida.

«Las estadísticas de suicidio de menores de edad serían aún más escalofriantes en España si ANAR no hubiese salvado a esos casi 750 niños, niñas y adolescentes y a los 1.961 más que atendimos desde nuestras Líneas de Ayuda cuando ya estaban planificando su suicidio», ha subrayado el director de Programas de la Fundación ANAR, Benjamín Ballesteros.

El número de casos con conducta suicida ha experimentado un crecimiento del 1.921,3 % en la última década y del 128 % solo en el período posterior al covid-19, entre el 2020 y el 2022, algo que ANAR atribuye a la situación de crisis sanitaria producida por la pandemia que ha supuesto una ampliación de los riesgos psicosociales (aislamiento, maltrato intrafamiliar, hacinamiento, abuso de las tecnologías, barreras asistenciales a la salud mental y pobreza).

Aunque la fundación advierte de que no existe una motivación objetiva para el suicidio, apunta que la violencia contra el menor de edad (60,9 %) y la salud mental (27,4 %) son los problemas más destacados de los asociados a la conducta suicida, con un incremento de la incidencia en el período 2019-2022.

Además, el informe señala que, entre todas las violencias, las más frecuentes son: acoso, ciberbullying y otras dificultades en el ámbito escolar (21,4 %), maltrato físico (14,7 %), maltrato psicológico (10,4 %), agresión sexual (7,2 %) y violencia de género (3 %).

En salud mental, ANAR destaca tres problemas asociados a la conducta suicida: autolesiones (13,7 %), problemas psicológicos (8,7%) --tristeza, depresión, ansiedad y trastornos de la alimentación-- y problemas de conducta (4,4%). A pesar de esto, la fundación advierte de que, entre 2019 y 2022, «solo el 44%» de los niños o adolescentes con conducta suicida ha recibido tratamiento psicológico.

Del estudio también se desprende que la tecnología (servicios de mensajería, redes sociales, videojuegos) está implicada en el 45,7 % de los casos con ideación o intento de suicidio.

Atendiendo a la frecuencia, gravedad y urgencia de los problemas detectados, ANAR ha detectado que más de dos tercios de las consultas por conducta suicida tienen una duración superior al año (68,4%) y se producen con una frecuencia diaria (70,2%). Además, el 86,2% son casos graves y el 72,6%, urgentes.

En respuesta a todos los casos atendidos, entre el 2019 y el 2022, ANAR ha llevado a cabo 6.970 derivaciones tanto sociales como jurídicas, 5.829 en el caso de ideación suicida y 1.141 en intento de suicidio; así como 939 intervenciones, 854 por ideación suicida y 85 por intento de suicidio. Para los profesionales expertos de ANAR resulta fundamental la detección precoz de los casos para actuar con la mayor celeridad posible y minimizar el daño a los menores de edad.

¿Por qué en Galicia hay más suicidios que en el resto de España?

Lucía Cancela

Es probable que un gallego se suicide antes que un andaluz. Y que un madrileño. También que un cántabro. De hecho, Galicia es la segunda comunidad con mayor número de personas fallecidas por esta causa. En concreto, 10,15 de cada 100.000 habitantes. En el 2021, 331 personas se quitaron la vida. O lo que es lo mismo, casi una cada día. La realidad es dura. 

Más, si cabe, si decimos que en el 2017, y según datos del Instituto Nacional de Estadística, la región también estaba entre los dos territorios con mayor prevalencia de depresión. Otros estudios la sitúan de cuarta. En cualquier caso, la relación entre ambas queda más que confirmada. 

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