Rusia responde con una lluvia de misiles a la cumbre por la paz que propone Ucrania

La Voz REDACCIÓN / AGENCIAS

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Destrozos en una zona residencial de Kiev
Destrozos en una zona residencial de Kiev SERGEY DOLZHENKO | EFE

Las fuerzas aéreas de Kiev han informado este jueves de una nueva oleada de ataques de las tropas rusas con misiles de crucero desde aviones y barcos

30 dic 2022 . Actualizado a las 09:11 h.

Rusia lanzó este jueves un nuevo ataque masivo contra las infraestructuras energéticas de Ucrania que dejó al menos 3 heridos en Kiev y el 90 % de la ciudad de Leópolis sin luz. «Según datos preliminares, en el ataque se utilizaron un total de 69 misiles. Las Fuerzas de Defensa de Ucrania destruyeron 54 misiles de crucero enemigos», dijo el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania, Valeriy Zaluzhny. La ofensiva se produjo el mismo día en el que el Kremlin tildó de «idea loca» la propuesta de Ucrania de celebrar una cumbre de paz a principios del próximo año.

Cuando por la mañana aún sonaban las alarmas aéreas en casi todo el territorio ucraniano, el asesor de la Presidencia de Ucrania, Mihailo Polodlyak, alertaba en Twitter de que más de 120 misiles surcaban los cielos del país.

Ya tras el ataque, con los datos definitivos en la mano, Zaluzhny rebajó su magnitud, pero subrayó que Rusia lanzó misiles de crucero desde el aire y el mar, así como misiles antiaéreos S-300, acondicionados para impactar en objetivos terrestres, contra las infraestructuras energéticas de Ucrania. «El enemigo continúa sembrando el terror con misiles contra la población civil», escribió el jefe militar en Facebook, según recoge Efe.

Solo en la región de Odesa, en el sur del país, fueron abatidos 21 misiles rusos, informó el jefe de la administración militar regional, Maxim Marchenko. La defensa antiaérea de Kiev también trabajó duro: al menos 16 misiles fueron derribados sobre la ciudad, según su alcalde, Vitaly Klitschkó, que informó de que al menos tres habitantes de la capital resultaron heridos.

Mientras las autoridades ucranianas hacían balance de los daños e intentaban restablecer el suministro de electricidad en las ciudades afectadas, como Leópolis, en el oeste del país, donde hasta el 90 % de la población se quedó sin luz, el mando militar ruso informaba del avance de sus fuerzas en el este de Ucrania. «En el frente de Donetsk las tropas rusas continuaron sus acciones ofensivas, como resultado de las cuales ocuparon nuevas posiciones, más favorables», dijo el portavoz del Ministerio de Defensa de Rusia, el teniente general Ígor Konashénkov, en su parte diario de situación.

Las fuerzas ucranianas perdieron en ese sector más de 80 soldados, entre muertos y heridos, además de siete blindados y seis vehículos de transporte, según el militar ruso, que agregó que su artillería castigó varias posiciones ucranianas junto a localidades de la región de Járkov, en el noroeste de Ucrania, causando más de 20 fallecidos.

Tras admitir que los combates más encarnizados se libran junto a la ciudad de Bajmut, en la región oriental de Donetsk, el jefe de la Inteligencia Militar ucraniana, Kyrylo Budánov, indicó que la situación en los frentes se ha estabilizado y «no hay movimiento» desde la recuperación de la ciudad de Jersón, en noviembre. «No podemos derrotarlos [a los rusos] en todos los frentes, al igual que ellos no pueden con nosotros», dijo Budánov.

Tensión con Bielorrusia

El jefe de la Inteligencia Militar desestimó además la posibilidad de una ofensiva rusa desde Bielorrusia, donde el Ejército de Putin tiene desplegados cerca de 10.000 soldados. «A día de hoy no veo ningún signo de que se esté preparando una invasión de Kiev y otras regiones norteñas desde Bielorrusia», subrayó sobre la posibilidad de que se repita la situación de marzo, cuando la tropas rusas prácticamente llegaron hasta puertas de la capital.

Según Budánov, los desplazamientos rusos en territorio de Bielorrusia no tienen otro fin que intentar que el Ejército ucraniano distraiga fuerzas de los frentes este y sur. A esta tensión se añadió este jueves el derribo por la defensa antiaérea de Bielorrusia de un misil antiaéreo ucraniano S-300, que cayó en territorio bielorruso a unos 10 kilómetros de la frontera.