Rusia pone fin del acuerdo del grano: no habrá desabastecimiento, pero a qué precio

M. Cedrón REDACCIÓN

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Contacto / Yulii Zozu | EUROPAPRESS

El anuncio ha cogido por sorpresa al sector cerealístico que, aunque no teme problemas de falta de cereal, mira con incertidumbre la reacción de los mercados

18 jul 2023 . Actualizado a las 18:57 h.

No es la primera vez que el grano es usado como arma de guerra. Rusia sabe muy bien cómo hacerlo. A su historia se remite. Esta vez fue Dmitri Perkow, el portavoz del Kremlin, el que lanzó la bomba: «El acuerdo del grano se suspende». Esperó al último momento para hacerlo, esta mañana, justo el día en el que expiraba la última prorróga de dos meses alcanzada in extremis con la mediación de Turquía el pasado 17 de mayo. Esta vez no hubo el desenlace de anteriores negociaciones en las que, al final, el Centro de Coordinación Conjunta integrado por Rusia, Turquía, Ucrania y la ONU lograban sacar adelante la renovación del acuerdo suscrito en julio del pasado año para garantizar el suministro de alimentos a los países más pobres. Las consecuencias de la bomba lanzada por Perkow no tardaron en tener reflejo en los mercados. Sobre todo porque como explica el secretario general de  la Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España (Accoe), José Manuel Álvarez, «la noticia fue sorprendente».

Por el momento, según recoge la CNN, la cotización del trigo en el mercado de futuros de la Bolsa de Chicago se disparó un 3 % hasta los 6,8 dólares el bushel (equivale a 27,2 kilogramos).  Aunque el incremento no roza ni de lejos los precios alcanzados cuando estalló la guerra _están un 52% más bajos de los máximos históricos alcanzados por este cereal en marzo del 2022_, la incertidumbre vuelve a sobrevolar sobre el sector cerealístico mundial, que a nivel global ha tenido una de las mejores cosechas de la historia. 

Cómo afectará a los precios a corto plazo en España y Galicia habrá que verlo porque en las lonjas españolas el mercado de referencia no es la Bolsa norteamericana, es el Euronext (Matif). Bruno Beade, director de la Asociación Gallega de Fabricantes de Alimentos Compuestos (Agafac), apunta que el fin del acuerdo del grano «podría ralentizar o hacer cambiar la tendencia a la moderación de precios experimentada por las materias primas en los últimos tiempos».

Pero no se sabe porque el contexto actual no se parece en nada al que había cuando comenzó la guerra en Ucrania. Entonces la cotización de los cereales comenzó una escalada que los llevó a marcar récords de precio históricos. Ahora el panorama es bien diferente. José Manuel Álvarez recuerda que aunque la sequía ha dejado en España la peor cosecha de cereal registrada en mucho tiempo  _el sector estima que en el caso de los cereales de invierno (trigo, cebada, avena o centeno) la producción podría bajar en torno a un 45,2% respecto al año anterior, mientras organizaciones agrarias como Asaja calculan que la merma podría resultar mayor_, a nivel mundial hay una de las mejores producciones de la historia. «Eso puede equilibrar los mercados porque al final España es solo un pequeño punto en el mapa», explica. 

De todas formas organizaciones agrarias como UPA o COAG no las tienen todas consigo, como recoge Europa Press. Porque como dice el responsable de cereales de COAG, José Roales, «aunque a nivel mundial haya habido una buena cosecha, en España ha sido muy mala, peor que la del año pasado, por lo que hará falta importar más cereal que de costumbre, no solo de Ucrania, además de otros países». A ello hace otro matiz desde UPA: «España es un país deficitario en cereales, este año con una cosecha extremadamente baja por la sequía, y al mismo tiempo somos una potencia ganadera».

Pese al miedo de los ganaderos, lo que no cree el sector cerealístico es que vaya a producirse un problema de desabastecimiento. A corto plazo al menos. Porque aunque España es el segundo receptor de cereal ucraniano, en estos momentos la materia prima que está entrando procede de América. En los puertos gallegos, por ejemplo, procede mayoritariamente de Canadá. Lo que pase a partir de enero también habría que verlo porque es pronto para hacer cábalas. 

Lo que no pensaban en el sector es que esta vez los rusos no fueran de farol. Sus demandas pasan por reconectar a su banco agrícola, Rosseljozbank, al modelo bancario internacional SWIFT, el levantamiento de las sanciones a los repuestos de maquinaria agrícola, el desbloqueo de la logística y seguros al transporte, el descongelamiento de activos y la reanudación del suministro por la tubería de amoniaco del gasoducto Togliatti-Odesa. 

Hay quien dice que el asunto podría solucionarse en breve, pero habrá que ver hasta dónde está dispuesta a ceder la comunidad internacional para garantizar el alimento a los países menos desarrollados. De momento, tanto el canciller alemán, Olaf Scholz, como el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, han manifestado que el fin del acuerdo es un duro golpe para los más necesitados. No se hizo esperar tampoco la reacción de Estados Unidos.  La embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, dijo que el Gobierno ruso ha cometido «otro acto de crueldad contra los más vulnerables». Lo curioso es que horas después de que se dieran por terminado el acuerdo, el líder turco, Recep TAyip Erdogan, dijo que Putin quería mantenerlo. Hasta ahora el acuerdo del grano ha permitido trasladar de forma segura a través del Mar Negro más de 32 millones de toneladas de alimentos desde los puertos ucranianos.