¿Por qué hombres y mujeres engordan de manera diferente? La clave podría estar en el cerebro

Lucía Blanco / R. R. REDACCIÓN / LA VOZ

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El 59 % de los adultos padece obesidad en Europa, según la OMS.
El 59 % de los adultos padece obesidad en Europa, según la OMS. Santi Alvite

Los astrocitos, un tipo de células cerebrales, son los responsables, según un nuevo estudio del Cimus de la USC

11 ago 2023 . Actualizado a las 12:24 h.

Aunque la genética, el metabolismo, el estrés o la práctica de ejercicio físico determinan que unas personas engorden con mayor facilidad que otras, el factor de género también influye. Una cuestión que aborda un nuevo estudio del Cimus de la USC, que desvela por qué hombres y mujeres suben de peso de manera diferente y sitúa a los astrocitos como responsables de esas variaciones en función del sexo.

El trabajo, dirigido por Olga Barca del grupo Gliatime y Miguel López del NeurObesity, demuestra que la fisiopatología de la obesidad es distinta en animales de experimentación machos y hembras. Una conclusión a la que llegaron tras descubrir que el mantenimiento del equilibrio energético difiere en función del sexo. «La homeostasis energética es un proceso que hace referencia a todo el balance metabólico, al equilibrio tanto entre las calorías que quemas por lo que te mueves y el ejercicio que haces como a las ingeridas», explica Olga Barca.

Estas divergencias en el proceso, regulado por el hipotálamo a través del sistema nervioso central, están motivadas por los astrocitos. «Un tipo celular muy abundante en las neuronas, que se pensaba que no tenía funciones muy importantes y que en realidad es el responsables de generar los ritmos circadianos», dice Barca.

Las dietas altas en grasa, más perjudiciales en mujeres

Al eliminar genéticamente esos ciclos biológicos de los astrocitos del hipotálamo, comprobaron las distintas alteraciones en el animal en función del sexo. «Se dan consecuencias metabólicas y diferencias muy grandes entre machos y hembras. Se trata del primer estudio en el que se demuestra esto». Sin embargo, la dieta también afecta, pues el tipo de alimentación con altas cantidades de grasas le perjudica más a ellas si se modifican los ritmos circadianos, que regulan los cambios en las características físicas y mentales en un ser vivo a lo largo de un día.

Olga Barca, jefa del grupo Gliatime, y Miguel López, del NeurObesity.
Olga Barca, jefa del grupo Gliatime, y Miguel López, del NeurObesity.

«Los machos son obesos y las hembras son más delgadas, pero cuando les aplicamos a los animales dietas altas en grasa, las hembras adquieren un genotipo obeso como los machos, lo que implica que acumulen grasa abdominal», añade la investigadora. Un problema que puede ser perjudicial para la salud porque puede afectar al corazón, entre otros órganos. 

La investigación, publicada en la revista científica Cell Reports y que cuenta con María Luengo-Mateos como primera autora, proporciona información valiosa para el estudio y el tratamiento de enfermedades como la obesidad, trastorno que padece el 59 % de los adultos en Europa, según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Además, brinda oportunidades en el diseño de opciones terapéuticas específicas de género para enfermedades relacionadas con los llamados relojes celulares, la homeostasis energética y el metabolismo periférico. «Y también tiene implicaciones directas en personas que tengan alteradas los ritmos circadianos, como los hombres y mujeres que trabajan de noche, y que pueden presentar diferencias metabólicas que todavía no están comprobadas». 

Los grupos de la USC Gliatime y NeurObsity pretenden continuar profundizando en esa nueva perspectiva a través del estudio con humanos. «En el futuro, también queremos ver el impacto del ayuno intermitente en hombres y mujeres y cómo afecta la hora de las comidas, porque, por ejemplo en Galicia comemos y cenamos muy tarde, aunque lo ideal sería hacerlo más temprano», concluye la experta.