Génova pide «respeto», aunque asume que la investidura es «muy difícil». Urkullu, Aragonès y todos los presidentes socialistas salvo García-Page, que guarda silencio, rechazan reunirse con el líder popular
29 ago 2023 . Actualizado a las 22:59 h.La cumbre entre Alberto Núñez Feijoo y Pedro Sánchez, la primera que celebra el popular en su ronda de contactos para optar a la investidura que le encargó Felipe VI, se producirá este miércoles en el mayor clima de tensión entre PP y PSOE. Los socialistas calificaron al aspirante de «mentiroso» y de montar un «paripé» alrededor de la sesión del 26 de septiembre, en la que se somete al voto del Congreso como candidato a la Moncloa, «sabiendo que no tiene apoyos y que está mintiendo a los españoles».
Lo hizo la portavoz del Gobierno en funciones, Isabel Rodríguez, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros esta mañana. «Ha confesado que será fallida, ¿para qué nos hace perder el tiempo?», dijo sobre la petición de Feijoo a Felipe VI para optar a la investidura que le terminó encargando como ganador de las elecciones. «No tiene los apoyos, está mintiendo a los españoles», insistió Rodríguez, a quien la Junta Electoral Central había multado ya con 4.700 euros por «electoralismo» al utilizar el mismo espacio para criticar a los populares durante la precampaña del 28M.
En el PP pidieron al Ejecutivo «un mínimo de respeto» por las instituciones tras estas palabras. El vicepresidente primero del Senado, Javier Maroto, reprendió a la ministra de Educación en funciones por unas declaraciones que «no son propias de un miembro de un Gobierno». Salió también al paso la vicesecretaria de políticas sociales, Carmen Fúnez, al responder que «perder el tiempo» es «hablar de desjudicialización» cuando de lo que están hablando es de «amnistía a aquellos que han cometido un delito».
Aun así, horas antes, el responsable popular de cultura, Borja Sémper, reconocía en una entrevista en Onda Cero que el éxito de Feijoo en la investidura es «extraordinariamente complicada» al faltarle cuatro escaños para la mayoría en el Congreso, abogando por «no engañarse».
Sánchez rechazó atender por teléfono a Feijoo
La cita se celebra mañana en el Congreso a las diez de la mañana, fecha que no se acordó en una conversación telefónica entre ambos dirigentes, como le había propuesto Feijoo en un mensaje de WhatsApp a Pedro Sánchez. Según trasladaron hoy desde Génova, el secretario general del PSOE declinó atender la llamada y delegó en su equipo concertar la reunión, y en la Moncloa justifican que este tipo de citas siempre se cierran entre los directores de gabinete. El desencuentro, a pesar del protocolo argumentado desde el Ejecutivo, acentúa el malestar entre ambos dirigentes.
Feijoo y Sánchez rompieron su diálogo hace casi un año, después de que las conversaciones para renovar el Consejo General del Poder Judicial se quedasen en papel mojado cuando el líder socialista avanzó al popular su decisión de eliminar los delitos de sedición y malversación del Código Penal. Esto le ha servido al PP para acusar al Gobierno de coalición, entre otros asuntos, de «ceder» ante las pretensiones de los independentistas.
También fue un punto de fricción la relación de los socialistas con Podemos y de los populares con Vox, lo que se tradujo en un constante cruce de acusaciones entre los dos líderes. En el último año y medio, Feijoo y Sánchez solo se reunieron en dos ocasiones en la Moncloa, y el único punto en el que lograron ponerse de acuerdo fue en la reforma de la polémica ley del solo sí es sí.
Único encuentro de Feijoo
La reunión con Sánchez será la única que mantenga Feijoo en primera persona, ya que el resto de contactos correrán a cargo del grupo parlamentario, presumiblemente su portavoz, Cuca Gamarra. El candidato popular evita así fotografías que podrían resultarle incómodas, como la que salga de la cumbre con Junts. La apertura al diálogo con estos le está provocando problemas internos en el PP catalán, cuyo presidente, Alejandro Fernández, protestó que no hay «nada que hablar» con un partido al que considera su «rival» porque su «tesis esencial es que España es una dictadura dirigida por un rey fascista».
Tampoco habría posado ante las cámaras con el líder de Vox, Santiago Abascal. Sí reconoció hablar con él antes de recibir el encargo de Felipe VI a la investidura para aclarar los últimos «malentendidos» con su partido, especialmente la votación de la Mesa del Congreso. Agradeció después en público a Vox que le preste su apoyo a la investidura sin contrapartidas, pero Feijoo sigue eludiendo un encuentro público con Abascal. Desde que llegó a la presidencia del PP nacional en abril del año pasado, no se produjo ninguno ante los focos.
Portazo de Urkullu, Aragonès y todos los presidentes socialistas salvo García-Page, que guarda silencio
La intención de Alberto Núñez Feijoo mañana con Sánchez es la de mantener el discurso de «responsabilidad» para buscar la «estabilidad y la gobernabilidad del país», como apuntó el lunes Sémper. El líder popular se abrió el domingo, en la apertura del curso político en Soutomaior, a sentarse a hablar con todos los grupos parlamentarios salvo Bildu y con los presidentes autonómicos dispuestos a «aportar», pero uno tras otro declinaron hoy esta invitación. El lendakari Iñigo Urkullu rechazó el encuentro, aunque sí aceptó mantener una conversación telefónica con él, advirtiendo que la negociación previa al debate de investidura «corresponde a los partidos» y no a los presidentes autonómicos.
La portavoz de la Generalitat, Patrícia Plaja, también confirmó que el presidente catalán, Pere Aragonès, no se reunirá con el líder popular. «No tenemos nada de qué hablar con Feijoo, y en caso de que llegase (la petición), no se realizaría», zanjó.
En las comunidades presididas por los socialistas, el asturiano Adrián Barbón calificó la propuesta como «muy poco respetuosa con lo que establece la Constitución», mientras que María Chivite, desde Navarra, descartó verse con el líder popular por las críticas a su Ejecutivo.
Emiliano García-Page guarda silencio por el momento sobre esta invitación, a la que tampoco ha respondido aún Fernando Clavijo, de Coalición Canaria.