Un bombero relata el drama que se vivió entre Aldea de Fresno y Villamanta: «Me derrumbo pensando que podría haber hecho más por ese conductor»

La Voz REDACCIÓN

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Varios vehículos apilados por las inundaciones de la Dana en El Álamo, un municipio a 40 kilómetros de Aldea de Fresno.
Varios vehículos apilados por las inundaciones de la Dana en El Álamo, un municipio a 40 kilómetros de Aldea de Fresno. Diego Radamés | EUROPAPRESS

Argumenta que vivió en primera persona como un vehículo, con un único ocupante, empezó «a volcar con una persona dentro». «Intenta poner marcha atrás y el coche vuelca y es arrasado», añade este profesional forestal, de nombre Óscar

04 sep 2023 . Actualizado a las 19:23 h.

Aldea de Fresno y Villamanta son dos de los municipios madrileños más afectados por la Dana. Situados al sudoeste de la región, acaparan la atención por dos conductores desaparecidos: ambos son hombres, uno de 83 años que presuntamente viaja en solitario, y otro padre de familia, que circulaba junto a su mujer y a sus dos hijos. El primogénito y la madre fueron ya rescatados. El hijo menor de la pareja, de 10 años, estaba desaparecido, pero fue ya encontrado esta mañana del lunes encaramado a un árbol. El niño tenía heridas causadas por golpes y sufría de hipotermia. Fue trasladado al hospital Rey Juan Carlos.

Uno de los principales focos del drama en esta zona de Madrid, próxima a la cuenca del Alberche, se sitúa en la M-507. El bombero forestal Óscar, a través de su conocida cuenta de X —anteriormente Twitter—  @OscarbForestal estuvo presente en la salida de Aldea de Fresno, por lo que vivió en primera persona la inundación de esta vía y el consecuente derrumbe de uno de sus puentes. «Lo que he vivido [...] va a ser difícil de olvidar», comienza así el relato de lo vivido en la noche del domingo al lunes. Una versión que, pese al aluvión de demandas, no replicará en medios de comunicación por respeto a las familias involucradas. 

Óscar se encontró de bruces con la crecida del río Alberche. Afirma que, con dificultad, consiguió pasar. Seguidamente, comenzó a advertir a los vehículos que venían en sentido contrario de que no cruzaran. «Un coche hace caso omiso y decide cruzar. Se queda parado en medio de la riada. Empieza a crecer por segundos», advierte el bombero. 

Llamó a los bomberos para explicarles la situación. Entonces, según su relato, eran las 23.24 horas de la noche. «El coche empieza a volcar con la persona dentro. Intenta poner marcha atrás y el coche vuelca y es arrastrado por la riada. Los que estábamos ahí y decidimos parar nos echamos las manos a la cabeza», relata Óscar.

 Pasaron apenas tres minutos, según afirma, cuando tanto el vehículo como el puente en el que quedó estancado desaparecieron de su vista. El bombero se acercó al lugar de los hechos, pero no logró ver nada. «Son momentos de angustia. Mis llamadas a bomberos son inexplicables», afirma. Les explicó que el acceso era en esos momentos «imposible», y añade que, al otro lado del teléfono, «no daban crédito».

Tras esto, a Óscar le informan de que otro puente, el que servía de enlace entre Aldea de Fresno y Chapinería, también había cedido ante el aluvión de agua. Según relató el bombero, solo quedaba un acceso viable a Aldea: desde la A-5, en dirección a Méntrida y, posteriormente, a este pueblo madrileño.

A ambos lados, tanto en dirección a Villamanta como a Aldea, todo está inundado. «Estamos atrapados en un río que crecía por momentos», recuerda. Fue entonces cuando le desplazan —por su siguiente tuit se intuye que fueron agentes de la Guardia Civil— a Villamanta. Ahí empezó a asimilar todo lo que había vivido hace pocos minutos: «Me derrumbo pensando que podría haber hecho más por ese conductor que desconozco que ha sido de él. Me atienden personal de Summa por crisis de ansiedad, me han tranquilizado muchísimo».

Poco a poco sigue el goteo de personas afectadas que llegan al improvisado hospital de campaña, algunas de ellas heridas. El bombero forestal no duda en echar una mano a los agentes del instituto armado. Le impacta, sobre todo, la llegada de un hombre entre lágrimas, «roto de dolor», porque «la finca que tenía con sus perros ha sido totalmente arrasada». Era, en definitiva, «un auténtico desastre», atenuado en parte por la ayuda de los vecinos de la zona. «Traen ropa, calzado, comida... Un gesto enorme», asegura Óscar. 

Una vez logró tranquilizarse, la Guardia Civil toma nota de su testimonio y le asegura que puede ir a su domicilio, situado según se intuye en su relato en Navalcarnero. Eso sí, le advierten de que, entre Villamarta y su casa, pasará por una hilera de «vehículos parados»

Así llegó a casa el bombero forestal, «reventado física y mentalmente». Sin quitarse de la cabeza que, si hubiera pasado por el puente algo antes, todo sería diferente: «Pensar que si hubiese pasado 2 minutos después por ese puente que ha desaparecido yo no estaría escribiendo esto». 

Ya este lunes, al conocer a través de los servicios de emergencias 112 de la Comunidad de Madrid el caso de la familia desaparecida, Óscar añadió que también advirtió a un coche con varios ocupantes que no avanzaran. «Menos mal. Mucho ánimo a la madre y ambos hijos. Espero que el padre aparezca. Intenté que se detuvieran...», remarcó el bombero, al conocer que la Guardia Civil logró encontrar, encaramado a un árbol, a uno de los hijos, de 10 años de edad.