¿Quiénes son los principales candidatos a las elecciones legislativas lusas?
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Más de 10, 8 portugueses pueden votar este domingo. En las papeletas, Montenegro, Santos, Rocha y Ventura
18 may 2025 . Actualizado a las 17:00 h.Luís Montenegro (cOALICIÓN DE centroderecha), El empresario que se pasó a la política
Luís Montenegro (Oporto, 1973) entró por primera vez en el Gobierno como primer ministro en abril del año pasado. Hasta entonces, sin poder acreditar experiencia en puestos ejecutivos nacionales, se vanagloriaba de haberse curtido fuera de la política, con una rica vida empresarial que ejerció desde la abogacía y que le mostró la realidad de sus conciudadanos. Ahora, es esa experiencia la que más amenaza su cargo y la que quiere ocultar tras un año de medidas muy populares. Su empresa familiar Spinumviva sigue planteando a la opinión pública serias dudas sobre posibles conflictos de interés del líder conservador, que hace un año se presentaba como un justiciero implacable ante dudas éticas mucho menos graves de sus rivales socialistas.
Trayectoria irregular
Exjugador de fútbol, seguidor del F. C. Porto, ex socorrista de la playa de Espinho y en política desde los 22 años, tuvo una trayectoria irregular en el Partido Social Demócrata (PSD, centroderecha), que concurre a las urnas con el democristiano CSD bajo el paraguas de la Alianza Democrática). Fue diputado en el 2002 y líder parlamentario durante el período del Gobierno de Passos Coelho (2011-2015), conociendo todas las áreas de gobernación. En el 2019, encabezó lo que algunos tacharon de «golpe de Estado» contra el entonces líder conservador, Rui Rio, pero no sería elegido presidente del partido hasta el 2022, tras dos años en los que llegó a vivir, al menos una semana, en cada región del país.
Su entrada en el poder sí resolvió la duda en torno a la que había girado parte del éxito socialista, y que todavía le da la confianza de muchos portugueses: mantuvo —y todo apunta a que mantendrá— su «no es no» a la ultraderecha, a la que no hizo muchas más concesiones que aceptar (e incluso abrazar de lleno) su postura frente a la inmigración.
La tibieza, ambigüedad y anonimato de los que Montenegro adolecía antes de la pasada campaña —cuando ya lideraba su partido, pero fuera del Parlamento— se transformaron en una imagen distante, con autoridad, y que prefiere el silencio frente al ruido. Esta política de comunicación gota a gota, resultó especialmente nefasta con el caso Spinumviva. Pero no acaba de empañar la popularidad conseguida durante su año en el Gobierno, en que pudo elevar el gasto público a niveles ya olvidados para el país.
Pedro Nuno Santos (Partido Socialista), Un revolucionario que pierde fuelle
Son las segundas elecciones a las que Pedro Nuno Santos (São João da Madeira, 1977) se enfrenta como líder socialista y también las segundas que encara con un partido en plena reconstrucción y dando señales de división interna. Nadie esperaba su victoria tras heredar, en enero del 2024, una formación consolidada en torno a António Costa, pero otra derrota lo pondrá en la cuerda floja.
Entonces, llegó posicionado al ala izquierda del partido con el objetivo de mantenerlo en el poder reimpulsando su naturaleza socialista. Contaba con la oposición de las facciones más moderadas, pero venía avalado por una larga trayectoria que siempre se desarrolló dentro de la política y de la misma formación: primero, como una suerte de revolucionario que dirigió las Juventudes Socialistas en el 2004. Y un año después, como ministro de Asuntos Parlamentarios, cuando se consagró como un ejecutor capaz de labrar uno de los hitos de la política moderna lusa: la jeringonça, como se bautizó la inédita coalición de los socialistas con el Bloco de Esquerda y el Partido Comunista. Santos no escatima en alusiones a esa gran coalición de izquierdas como uno de sus logros, insinuando que volvería a ser capaz de la misma habilidad de diálogo para armar un frente de izquierda que gobierne con estabilidad.
Superministro
La confianza de António Costa en Santos quedó fuera de toda duda cuando le entregó dos de las carteras clave en un solo ministerio: Infraestructuras y Vivienda. Algo que le dio un protagonismo que ahora puede jugar en su contra, por varios motivos: la crisis de la vivienda es insostenible, su gestión de la aerolínea TAP derivó en una serie de escándalos que condujeron a su dimisión, y los portugueses aún recuerdan un fuerte desencuentro con Costa —que desautorizó públicamente su elección de la ubicación del nuevo aeropuerto de Lisboa—. Entonces, se le tachó de impulsivo, pero él lo pintó como el mérito de quien se atreve a tomar decisiones en un país dado a la parálisis. «Somos el resultado de nuestras cicatrices», dijo cuando reapareció tras medio año de silencio.
Desde que asumió el liderazgo, no solo ha girado ligeramente hacia el centro, sino que cedió a la retórica migratoria de la derecha, con serias críticas internas. Su oposición, errática, mostró diálogo y grandes concesiones al Gobierno, pero poca consistencia interna. Una tónica en la que también transcurrió su campaña electoral.
Rui Rocha (INICIATIVA LIBERAL), El líder que busca desmantelar el Estado desde dentro
Rui Rocha (Lobito, Angola, 1970) pasó a liderar Iniciativa Liberal (IL) en el 2023, tan solo dos años después de su entrada en el partido bajo un perfil preparado para luchar por desmantelar los sectores públicos del Estado luso en beneficio del sector privado.
Este abogado, con amplia experiencia en el sector privado, tomó las riendas de los liberales en un momento de auge, cuando habían pasado de un solo diputado en las legislativas del 2019 a ocho, en las del 2021. «Soy una persona combativa. Soy una persona a la que le gusta el combate, el debate, le gustan las pruebas, la discusión y, por lo tanto, sí, son una persona combativa y tengo una gran ambición», decía en una entrevista a Lusa.
Entonces, aseguró que su meta estaba en pasar de un 4,3 % de los votos a un 15 %, y apenas rozó el cinco por ciento. Este estancamiento en los ocho diputados no impidió su reelección en los comicios internos de febrero de este año por amplia mayoría y promete lograr «los mayores resultados de la historia del partido» este domingo, cuando se muestra mucho más dispuesto a cerrar un pacto de gobierno con el conservador Luís Montenegro que en el pasado.
Tras las elecciones del 2024, prefirió quedarse al margen y apoyar puntualmente a Alianza Democrática desde la oposición. Fue el único líder que no votó en contra de la moción de confianza que tumbó al Gobierno, adoptando un discurso dialogante, de responsabilidad —ya que los portugueses no deseaban ir a elecciones de nuevo— y, sobre todo, de complicidad con Luís Montenegro.
Su discurso parece haber arraigado, con unos conservadores que tienen profundas raíces en la socialdemocracia, pero muy flexibles a la hora de explorar esquemas de cooperación entre lo público y lo privado. No exigirá poco a Montenegro, con una particular receta para el mercado de la vivienda. Los que empiezan cediendo son los propios liberales, que este año han desistido de una de sus grandes banderas programáticas, un único tipo impositivo para el IRPF.
André Ventura (Chega), el eterno indignado y enfadado
André Ventura (Algueirão, 1983) es la estrella de rock de la política portuguesa: siempre gritando y enfadado contra un sistema del que se presenta como víctima, absorbe la atención de quienes ya se habían desencantado. Como muchos de los miembros de su partido, el populista y ultraderechista Chega (Basta) procede del entorno más conservador del PSD (Partido Social Demócrata, conservador) del que salió tras lograr unos resultados históricos en las elecciones municipales de Loures gracias a un rompedor discurso xenófobo contra los gitanos. Con ansia de prosperar, lideró una revuelta interna contra Rui Rio bajo el nombre de Chega, que se escindió y logró el primer diputado para la extrema derecha en Portugal en el 2019.
Cinco años después, obtuvo el mayor crecimiento de una fuerza alternativa en Portugal, pero sus 50 diputados no han hecho del partido un ente menos unipersonal y autocrático.
Ecléctico
Ventura es ecléctico: doctor en Derecho, furioso comentarista deportivo, radical benfiquista, inspector de la hacienda lusa, consultor financiero, expulsado del canal sensacionalista CM TV y escritor. En el 2008, publicó la novela erótica Montenegro, sobre un ciclista llamado Luís Montenegro que, tras ganar la Vuelta a España, se engancha a las drogas y debe combatir el sida.
Ya asentado como líder alternativo, quedan menos dudas de su capacidad para ofrecer una narrativa a más de un millón de portugueses, pero muchas más sobre su fiabilidad a la hora de cerrar un pacto de gobierno al que el año pasado aspiraba, pero que este 2025 parece descartado.
Manuel Carvalho, exdirector del diario Público, resume así sus defectos y virtudes: «Frente a sus rivales, Ventura, que es un mitómano, inepto, oportunista, mentiroso, populista, irracional, demagógico, radical, xenófobo y líder de un partido con tanta inteligencia como un grano de arroz, tiene al menos una ventaja: es lo que es y no lo esconde […]. Parece imparable».