La inteligencia de EE.UU. siembra dudas sobre el éxito de su ataque a Irán

ricard g. Samaranch DAMASCO / E. LA VOZ

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Dos hombres sentados entre los escombros de su vivienda, en Teherán, tras la tregua entre Irán e Israel
Dos hombres sentados entre los escombros de su vivienda, en Teherán, tras la tregua entre Irán e Israel ABEDIN TAHERKENAREH | EFE

Trump llama «escoria» a quienes difundieron el informe sobre el bombardeo

26 jun 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

La narrativa del presidente Donald Trump sobre un «espectacular éxito» de su bombardeo, así como el de su gran aliado Israel, contra el programa nuclear iraní, ha recibido un duro golpe de un actor poco esperado: sus propios servicios de inteligencia. Un informe de las agencias estadounidenses al que han tenido acceso el diario The New York Times y la cadena CNN minimiza los daños provocados a las instalaciones nucleares iraníes, y estima que tan solo ha atrasado el programa unos seis meses. Trump tachó a estos medios de «escoria». «Son mala gente. Están enfermos. Y lo que han hecho es tratar de convertir esta increíble victoria en algo menor», declaró.

Mientras la prensa internacional intentaba este miércoles evaluar la situación del programa nuclear iraní, el paso de las horas sirvió para afianzar el alto el fuego entre Irán e Israel apadrinado por Washington después de unas primeras horas de dudas. Al ser preguntado por el informe de inteligencia durante la cumbre de la OTAN de La Haya, Trump, visiblemente enojado, dijo «no saber nada» al respecto, restando credibilidad a las informaciones. Además, aseguró que los ataques han situado el programa nuclear iraní «décadas atrás».

«Ese golpe acabó con la guerra. No quiero usar el ejemplo de Hiroshima. No quiero usar el ejemplo de Nagasaki, pero fue esencialmente lo mismo», añadió.

El documento de inteligencia sugiere que solo la planta de enriquecimiento de Natanz, bombardeada en repetidas ocasiones desde el primer día de la ofensiva israelí, el 13 de junio, ha sufrido un «daño severo». En cambio, las agencias estadounidenses no tienen nada claro haber destruido las centrifugadoras de uranio de la central de Fordow, emplazada dentro de una montaña. Destruir Fordow fue precisamente la justificación de la intervención de EE.UU. en la guerra pues, en teoría, solo Washington disponía de las bombas antibúnker capaces de penetrar hasta las profundidades donde se encuentra Fordow.

No obstante, según algunos expertos, para lograr tal objetivo serían necesarios varios días seguidos de bombardeo. Además, el informe sugiere que los depósitos de uranio enriquecido que pudieran estar en las plantas iraníes fueron trasladados a un lugar seguro antes de los ataques aéreos. De ser cierto, Teherán casi dispondría del material necesario para fabricar la bomba atómica en un plazo relativamente corto, si así lo deseara.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha intervenido en el debate para asegurar que Israel dispone de «buena información de inteligencia» sobre dónde se halla un 60 % del uranio enriquecido por Irán durante los últimos años.

Conocimiento y capacidad

El máximo responsable de la agencia de la ONU para la energía nuclear, el OIEA, Rafael Grossi ha parecido dar credibilidad al informe. Aunque no se ha mostrado favorable a hacer evaluaciones precipitadas, Grossi declaró: «El conocimiento [de los iraníes] continúa ahí, y la capacidad industrial continúa ahí, nadie puede negarlo». Precisamente, este miércoles, Rusia expresó a través del portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, su decisión de suspender su colaboración con la OIEA en respuesta al ataque «no provocado contra Irán».

Mientras en Israel la vida ha vuelto a la normalidad gracias a la tregua, el proceso está siendo más lento a causa de los mayores daños causados a las infraestructuras del país. En Teherán, todo el mundo está pendiente de la reaparición del líder supremo del país, Alí Jamenéi, que se ha pasado prácticamente los 13 días de guerra oculto en un búnker secreto.

Incertidumbre en Teherán: «Tenemos miedo de que todo vuelva a empezar»

jaime León

teherán / efe

Los iraníes han recibido con alivio el alto el fuego que puso fin a la guerra con Israel tras días de bombardeos que causaron oficialmente 610 muertos y que provocó la huida de miles de personas de la capital, pese a que pervive la incertidumbre ante el futuro.

Aunque todavía lejos de lo habitual, en Teherán aumentó ayer el tráfico, abrieron más comercios que en días anteriores y en algunas zonas resonaban los trabajos de limpieza en lugares golpeados por los proyectiles israelíes.

Las autoridades han restablecido además el acceso a internet, que llegó a estar cortado durante 72 horas y después se recuperó ligeramente «porque la situación ha vuelto a la normalidad», pero el espacio aéreo continúa cerrado. Ante todo ello, los residentes de Teherán respiran aliviados.

«Me siento aliviada por el alto el fuego, pero también frustrada», dice Zahra, una profesora de secundaria de Teherán de 32 años, que califica los últimos 12 días como «un infierno» con los bombardeos, cortes de electricidad y subida de precios de productos básicos. Cree que no hay un vencedor y que ambos países han perdido vidas humanas, tranquilidad y seguridad: «Esta guerra no nos dio nada. Solo más miedo y destrucción». Ahora espera que «el alto el fuego sea duradero», pero tiene «dudas» de que sea así.

La tregua fue anunciada el martes de madrugada por el presidente de EE.UU., Donald Trump, y confirmada más tarde tanto por Israel e Irán. Ambos países se acusaron poco después de romperlo e Israel atacó un radar en la capital, pero desde entonces se mantiene el alto el fuego.

Niloofar, diseñadora gráfica de 20 años, se expresa en términos similares a Zahra. «Todo esto fue una locura. Nunca debió empezar», afirma, y subraya que se sintió «más aislada que nunca» con los cortes de internet. «Y ahora vivimos con miedo constante de que esto vuelva a empezar», dice y declara que solo quiere «poder trabajar, vivir y viajar sin esta sombra encima».

Más difícil es la situación para aquellos que han perdido sus viviendas en los ataques, como es el caso de la familia de Hussein, golpeada por un misil en la zona capitalina de Marzdaran. «El misil entró por allí y ahí se ve el cráter», señala en el interior de un edificio que hasta hace unos días era una casa y ahora es un montón de ruinas con trabajadores retirando escombros. Es, o era, la casa de su hermana y la está ayudando a recuperar lo que pueda, aunque parece un esfuerzo en vano en medio de una destrucción enorme.