Ashwagandha: qué hay detrás de la planta de moda usada para combatir el estrés
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Promocionada por algunas celebridades como un suplemento milagroso, los expertos alertan de sus efectos adversos
12 oct 2025 . Actualizado a las 08:50 h.El ginseng indio o ashwagandha —nombre en sánscrito que significa ‘aroma de caballo’, debido al peculiar olor que desprende esta hierba— es una planta originaria del continente asiático que se ha popularizado en los últimos tiempos por sus supuestas propiedades milagrosas para reducir la ansiedad, mejorar la calidad del sueño, aumentar la resistencia física o, incluso, incrementar la fertilidad de los varones. Puesta de moda por celebridades como Jennifer Aniston o Gwyneth Paltrow, que han reconocido su uso para combatir el estrés, las ventas de extracto de ashwagandha no han dejado de aumentar al mismo tiempo que lo hace el consumo de ansiolíticos. De hecho, Galicia es la comunidad en la que más se recetan estos fármacos, según un reciente estudio de la Universidade de Santiago (USC).
Por ello, no es de extrañar que esta planta genere una gran expectación en un momento en el que los trastornos mentales provocados por el estrés están a la orden del día. Sin embargo, su reciente uso en la medicina occidental ha generado ciertas dudas entre las autoridades sanitarias, ya que sus efectos apenas han empezado a ser estudiados —las principales investigaciones datan de hace apenas una década—, por lo que podrían tener consecuencias secundarias aún desconocidas. La Voz ha contactado con expertos en nutrición e inmunología para conocer la veracidad de los supuestos beneficios de esta planta y determinar si su consumo podría implicar algún riesgo para ciertas personas.
La nutricionista Lidia Folgar señala que «hay algún estudio que dice que la ashwagandha puede ayudar a reducir el cortisol, la hormona del estrés, y los síntomas de ansiedad». Estas investigaciones «también sugieren que puede actuar sobre neurotransmisores como la serotonina». Sin embargo, la especialista cree que «se están exagerando los beneficios» de la planta, ya que «la evidencia todavía no es suficiente como para hacer recomendaciones». «No es una cura ni un tratamiento para la ansiedad o la depresión ni un suplemento mágico para ganar musculatura», dictamina.
En un sentido similar se pronuncia la también nutricionista Fátima Branco: «Es un alimento que sí aporta beneficios a nuestro cuerpo y está demostrado que ayuda a reducir el estrés, pero hay que consumirlo bien». Branco indica que el principio activo de la ashwagandha se encuentra en la raíz, donde hay mayor concentración de whitanólidos, una serie de compuestos químicos que poseen efectos antiinflamatorios y antioxidantes. «Hay a la venta mucha ashwagandha que solo contiene las hojas, por lo que estaríamos tomando algo que no nos estaría haciendo nada. Lo ideal sería consumirla en cápsulas o en polvo, donde la absorción es mayor», recomienda.
Por su parte, el catedrático en Inmunología de la Universidad de Sevilla Alfredo Corell hace un repaso de los estudios más destacados que hasta el momento se han realizado sobre esta planta, muy utilizada en el ayurdeva, el sistema de medicina tradicional de la India. «Hay mucha información al respecto, pero no toda es contundente. En la última década se han realizado 110 estudios sobre la ashwaganda. Se ha investigado su eficacia para la cura de heridas, desórdenes de ansiedad, neuropatía diabética, insomnio... Pero solo hay evidencia alta de su eficacia para reducir el estrés y la ansiedad. Es el único beneficio indiscutible de momento», afirma el inmunólogo.
En cuanto a los posibles efectos secundarios, Corell destaca que las reacciones adversas más comunes cuando la planta se consume de forma oral son «la diarrea y los vómitos», pero solo si se toman más dosis de las recomendadas, que el catedrático sitúa en «mil miligramos al día durante un máximo de doce semanas». Otros efectos mucho menos frecuentes, aunque más graves, tienen que ver con posibles daños en el hígado que van desde la hepatitis aguda a la insuficiencia hepática. «En algunos casos extremos se ha llegado a necesitar un trasplante, e incluso algún informe plantea que puede haber habido alguna muerte relacionada con la ashwagandha», advierte Correll. «No obstante, en este tipo de casos las dosis han sido exageradas», aclara el experto.
Un suplemento con riesgos y no recomendado para todo el mundo
A pesar de sus beneficios comprobados para reducir el estrés, hay ciertos grupos de población que no deberían consumir ashwagandha, señala la nutricionista Lidia Folgar. «No se recomienda en la infancia ni durante el embarazo y la lactancia. Tampoco en personas con enfermedades autoinmunes, afectaciones tiroideas, algunos problemas digestivos o en aquellas que tomen cierta medicación para la ansiedad y la depresión», advierte la especialista.
Y es que el también conocido como ginseng indio puede interactuar con otros medicamentos que esté consumiendo la persona, ya que actúa sobre el metabolismo y los sistemas nervioso e inmunitario, por lo que la ashwagandha podría aumentar o disminuir la eficacia de ciertos fármacos e incluso incrementar el riesgo de efectos adversos.
No obstante, Folgar señala que la planta se puede recomendar para casos de «personas con estrés o dificultades leves para conciliar el sueño en los que ya se han utilizado otros tratamientos». «Se puede probar siempre y cuando sean personas que no se encuentren dentro de las contraindicaciones y sin creer que va a ser un remedio mágico», apunta.
El debate sobre los beneficios de la ashwagandha está abierto y, de hecho, algunos países ya han limitado su uso. Así, en el 2023, Dinamarca decidió prohibir la planta en suplementos alimenticios debido a sus posibles efectos negativos sobre la salud, una medida que Suecia y Finlandia también están considerando aplicar.