Los sueldos que se revisan con el IPC subirán un 2,9 % el año que viene
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Solo un tercio de los trabajadores tienen en sus convenios una cláusula de garantía salarial que liga la actualización de su nómina a la inflación
31 dic 2025 . Actualizado a las 09:05 h.La inflación dio un pequeño respiro en diciembre y acaba el año en el 2,9 %, el mismo valor con el que arrancó en enero, según el dato adelantado del índice de precios de consumo (IPC) que publicó ayer el Instituto Nacional de Estadística. A falta de que el organismo confirme esa lectura preliminar el próximo 15 de enero, el indicador que mide el alza del coste de la vida encadena su segunda bajada mensual consecutiva tras el récord del 3,1 % que marcó en octubre, al restar otra décima de la tasa interanual.
El dato del cierre del año es especialmente relevante porque sirve de referencia para la actualización de millones de nóminas en el país, cuya evolución sigue ligada a la inflación. A diferencia de las pensiones, que toman como referencia para su actualización la evolución de los precios en un año móvil (en este caso, el IPC medio entre diciembre del ejercicio anterior y noviembre, que arroja un alza de las prestaciones del 2,7 % para el año que viene), en el caso de los salarios la mayoría de convenios colectivos siguen vinculando las subidas al IPC interanual de diciembre (más gravoso que la inflación media del ejercicio, que cerró dos décimas por debajo, en el 2,7 %).
Pero ¿cuántos trabajadores ven incrementado su sueldo al compás del coste de la vida? Según la última estadística sobre convenios colectivos publicada por el Ministerio de Trabajo, correspondiente al mes de noviembre, indica que de los 3.130 convenios firmados en los once primeros meses del año, menos de una cuarta parte (706, un 22,5 % del total) incluyen cláusulas de garantía salarial que vinculan la evolución de los sueldos en el sector o la empresa a la variación de los precios. El porcentaje es mayor si se mide en número de trabajadores, ya que de los 9,65 millones de asalariados amparados por los convenios suscritos a lo largo de este año, algo más de la tercera parte, unos 3,32 millones (un 34,4 %) cuentan con una salvaguarda que eleva su salario si el IPC sobrepasa un determinado umbral.
Y es que hay que tener en cuenta que las cláusulas de garantía salarial pueden ser muy variadas. Puede haberlas que vinculen directamente el incremento salarial a la cifra real de la inflación, pero también a un determinado porcentaje de la misma o bien que completen un incremento salarial pactado inicialmente si el IPC de final del año supera un determinado umbral. Esta es, por ejemplo, la fórmula que se aplica a los empleados públicos, que aunque no están recogidos en esta estadística, sí tienen garantizada una pequeña mejora de sus sueldos (del 0,5 % adicional) si el coste de la vida en el 2026 supera el 1,5 %, que es lo que inicialmente subirán sus salarios en enero.
La mitad que antes de la crisis
Aunque la cifra de trabajadores amparados por cláusulas de garantía salarial se ha más que duplicado desde la pandemia, coincidiendo con una crisis de precios que ha carcomido las economías familiares (con un mínimo de 1,5 millones de asalariados cubiertos en el 2020), el dato es todavía muy inferior al récord registrado antes de la gran crisis del 2008 (en ese año hubo más de ocho millones de empleados blindados frente al efecto de la inflación en sus salarios). Y es que dentro de las políticas de austeridad aplicadas para salir de la recesión, uno de los pilares fueron los intentos por desindexar la economía, eliminando las actualizaciones de rentas vinculadas a la inflación, como ocurrió con las pensiones antes de la reforma del 2021.
Pese a la recuperación progresiva, las nuevas cláusulas de garantía salarial han perdido fuerza, ya que si antes lo normal era que tuvieran efectos retroactivos (pagando los atrasos por la diferencia entre la subida inicial y la que correspondería de acuerdo al IPC), ahora en dos tercios de los casos solo se usan para actualizar las tablas salariales del ejercicio siguiente, sin compensar el anterior.
Los convenios sin blindaje frente a la inflación recogen subidas salariales más generosas, casi un punto más
Las cláusulas de garantía salarial ofrecen seguridad pero lo hacen, generalmente, a cambio de una subida inicial menos generosa que la que recogen los convenios que no ofrecen red de seguridad. Así, si el incremento salarial medio pactado en los convenios este año fue del 3,49 %, medio punto por encima del aumento del coste de la vida hasta noviembre, el promedio se eleva al 3,77 % en el caso de los acuerdos que no recogen subidas vinculadas al IPC. En el caso de las que sí cuentas con esas salvaguardas, la actualización de tablas inicial media es del 2,95 %, unas ocho décimas inferior (aun así, en línea con el incremento de los precios durante este año), que varía en función de si la cláusula de garantía tiene efectos retroactivos (en cuyo caso el promedio se reduce ligeramente, al 2,89 %) o no (2,98 %).
De acuerdo a los datos recopilados por Trabajo, la brecha es mayor en los convenios sectoriales que en los de empresa, aunque son estos los que recogen la mayoría de cláusulas de garantía salarial.
Los carburantes enfrían el IPC
Según el INE, la rebaja de la tasa interanual de la inflación en diciembre se debe a la bajada de los precios de los carburantes frente al incremento que registraron en diciembre del 2024. En sentido contrario, tiraron al alza del coste de la vida los alimentos y las bebidas no alcohólicas, cuyos precios suben más que en el mismo período del año pasado.
Por su parte, la estimación de la inflación subyacente, que excluye los alimentos no elaborados ni productos energéticos, se mantuvo en diciembre en el 2,6 %, sin variación.
En términos mensuales (diciembre sobre noviembre), el IPC subió un 0,3 %, una décima más de lo que había aumentado el mes anterior.