Portugal vota contra viento y marea para elegir al sucesor de Rebelo de Sousa
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Todos los sondeos dan la victoria al socialista sobre el ultraderechista André Ventura
07 feb 2026 . Actualizado a las 23:49 h.En Portugal, nadie duda de que esta noche el socialista António José Seguro será elegido el próximo presidente de la República. Ningún sondeo ni modelo estadístico dan opciones a su rival, el ultraderechista y actual líder de la oposición, André Ventura, de dar la vuelta a la diferencia que los separa, de 30 puntos de intención de voto. Pero, en un país que se caracteriza por su cautela, también es difícil dar nada por cerrado, y mucho menos ante las elecciones presidenciales más excepcionales de la democracia lusa. Lo son por varios motivos: por ser las segundas en 50 años que se resolverán en la segunda vuelta; porque en la primera se impuso con un amplio margen uno de los que menos opciones tenían antes de la campaña, Seguro, y apoyado por un partido, el socialista, sumido en una profunda crisis; porque nunca había llegado tan lejos un candidato como Ventura, que promete «derribar este sistema corrupto hasta la última piedra», y porque esta noche no se conocerá el resultado definitivo, ya que al menos tres ayuntamientos del centro del país, damnificados por las inundaciones, votarán el próximo domingo. Solo se conocerán los resultados provisionales.
Las elecciones se producen, por tanto, en un contexto de excepcionalidad, con casi 70 ayuntamientos en situación de calamidad a causa de las inundaciones. La catástrofe natural, que ha mantenido a cientos de miles de personas sin luz y evacuadas, transformó la campaña en una especie de prueba del algodón, en que ambos candidatos demostraron un perfil radicalmente opuesto. «Esto nos ha permitido ver cómo se posicionan en una situación caótica como esta: alguien más ponderado como Seguro o alguien que, ante el desorden, crea más desorden», comentó el excalcalde de Oporto Rui Moreira a Público. La desgracia les ha obligado a ponerse la piel de jefe de Estado: si Seguro se desplazó a varias localidades sin prensa y por su cuenta, Ventura convocó un dispositivo mediático para registrar cómo cargaba botellas de agua. Si Seguro templó los ánimos y se apoyó en la opinión de las autoridades competentes, Ventura apostó por la parte más emocional. «No dejaré que este asunto muera cuando salga de la agenda mediática», afirmó Seguro, que promete exigir resultados al Gobierno. «Las elecciones son la última preocupación de los portugueses ahora mismo», dijo Ventura, que pidió un aplazamiento electoral en todo Portugal, a pesar de que la Constitución no lo contempla.
El estado permanente de excepción es parte de la estrategia del líder de Chega, siempre dispuesto a trasponer las normas y a relativizar la Constitución elaborada tras el 25 de Abril. Las pasadas elecciones y los sondeos demuestran que el electorado ultraderechista es el más fiel y votará a toda costa. Por eso, la abstención es una amenaza para Seguro: «Sería una pesadilla que los portugueses quieran un presidente, quieran la candidatura que yo protagonizo, y después, por no ir a votar, permitan que sea el otro candidato el que gane», comentó. En este sentido, el mal tiempo se suma a los temores de que su ventaja en los sondeos desincentive el voto: «Estoy muy preocupado de que se instale la idea de que no vale la pena ir a votar porque un voto no supone una diferencia».
Los precedentes dan motivos para creer una cosa y la contraria: por una parte, las últimas presidenciales, en el 2021, celebradas también en situación de emergencia (la pandemia) y de forma presencial, registraron la mayor abstención de siempre, más del 60 %; por otra, la primera vuelta, hace tres semanas, registró la mayor participación en veinte años.
Un «gol en el último minuto»
Se ha dificultado a Ventura llevar a cabo su típica estrategia de confrontación y ataque directo. Sin embargo, el rival del ultraderechista parece otro: el Gobierno. Ventura se presentó a estos comicios sabiendo que su tasa de rechazo le impediría ganar. En la primera vuelta, se centró en atacar al candidato conservador, Luís Marques Mendes, y ahora se posiciona como víctima de la «cancelación» por parte de las «élites» y habla del colapso del actual sistema. Reconoció que esta candidatura es la «mejor manera de liderar la oposición» en el Parlamento, y, en el fondo, una manera de entender si aspira a una parte del electorado de centro que le haga crecer.
Eso sí, no quiere descartar un «gol en el último minuto», porque es experto en dar la sorpresa y porque este partido, que ya dura cinco semanas, puede tener prórroga hasta que el próximo domingo se conozcan los resultados definitivos.